domingo, julio 09, 2006

EL HALLAZGO ARQUEOLOGICO DEL SIGLO


Gracias los la asesoría técnica mecánica de los talleres la Gulunga de la 65 y Condoto en Jamaica, la casa museo del restaurador ubicada en la ciudadela San Diego presenta este fin de semana el hallazgo arqueológico del siglo. El poderoso, willys 52 de evidente significación para la familia Jaramillo.

Germán Enrique Gaudi el director de la casa Museo declaro a este diario que estaba agotado de su estrategia de saqueos muy al estilo de las hordas Barbaras Germánicas que arrasaron con el imperio Romano en la circular segunda. Realmente estaba cansado de buscar en el cuartico y en la pieza de reblujo del palo de mango vestigios de nuestra civilización sin hallar algo realmente de valor patrimonial histórico.

Nada había detenido a este maestro de la restauración. Ni siquiera las limitaciones de espacio de su apartamento. Todos recordamos como recorto magistralmente con un serrucho que había tomado prestado del cuartico, la cabeza de murciélago que decora el pináculo del ropero estilo art. nouveau con espejo de cristal de roca de Dolores cual arbotante de la catedral de Notre Dame de París. Valiéndose de técnicas descubiertas por su padre, impregno de araldit la pieza para regresarla a su posición original una vez ubicado el escaparate en el minúsculo apartamento-museo.

Pero cansado de estas maniobras y de las criticas como la de algunos radicales Gaianos que lo tildaron de saqueador, decidió comenzar su ultima cruzada. De ahora en adelante seria el arqueólogo Germán Enrique Indiana Jones en su ultima cruzada para la búsqueda de la preciada pieza de valor inmueble denominada “El Poderoso”.

Si la Loperada esta orgullosa de un Santana 1970. Se imaginan lo que representa el hallazgo de vestigios que van aun mas allá de la era de los metales. Es realmente necio comparar la lata de sardinas de aluminio con un Willys 52. Diez y ocho siglos de ventaja, definitivamente no hay punto de comparación.

Germán Enrique viajo entonces a Normandía para buscar pistas del paradero del poderoso. Ancianos de la región le informaron que la ultima vez que lo vieron fue en el famoso día D del desembarco, haciendo el asalto en compañía de las tropas aliadas y transportando un contingente con 12 reclutas.

Al mando del subteniente Jaramillo que entre otras tenia ascendencia Gala en tercer grado con sanguinidad por el lado de los Tisnez de Sonson y que hacia parte de la resistencia de la Francia. Asombrado Germán Enrique pregunto a los paisanos como era posible que un vehículo de asalto lograra transportar semejante numero.

Gracias al testimonio fotográfico de Tomas Cipriano de Lopera y de sus conocimientos en diseño automotriz se logro descubrir que para esa época el poderoso contaba con 3 compartimentos.

El primero de ellos era la cabina de mando. Allí se instalaba el subteniente reservista de primera línea de asalto Joaquín Alfonso Jaramillo Pelaez. A su lado su copiloto doña Amalia y en centro el mas chiquito de la familia Danielito para efectos de aprovechamiento máximo del espacio. En el segundo compartimento se apilaban los reclutas mas experimentados: boinas verdes seminaristas y de las Bethlemitas. Hasta ahí el diseño original.

Cuando el contingente creció en numero. El subteniente Jaramillo recurrió a un cajón que soldó al mejor estilo de taller de la Gulunga de la 65 y donde apilo los nuevos reclutas.

Pero esta no fue la única transformación del poderoso. Cuando los nuevos reclutas crecieron, el subteniente Jaramillo se dirigió a los talleres del hospital Pablo Tobon. Hospital de guerra donde luego haría su carrera como contador y donde gozaba de ciertos beneficios burocráticos gracias a su amistad con los mecánicos de mantenimiento. Semejantes destrezas burocráticas fueron aprendidas y perfeccionadas mas adelante por Juan Manuel en su etapa como dirigente Universitario en el Valle del Cauca.

Fue allí en los talleres de mantenimiento donde nació la segunda transformación: el willys extralargo con cabina ultraligera en lamina de calibre ¼”. La aerodinámica de este vehículo era impresionante bajando de las palmas donde hasta los imbatibles dogde demon de los mafiosos de la época mordían el polvo.

Cuando Germán Enrique Gaudi se sentía ya frustrado de no encontrar al poderoso por ninguna parte del planeta, descubrió que la la clave estaba a su lado. Dorita la del fax con copia recordó que en una vereda aledaña a su natal San Antonio de Pereira, un vehículo con modificaciones que trabajaba actualmente como chivero.

Como les parece la perfección de esta maquina. La Loperada habría invertido millones de dólares en las obras de restauración del Santana, incluido el cambio de motor. El poderoso seguía en pleno funcionamiento incluso con la precaria tecnología rionegreña.

El nuevo propietario del poderoso estaba tan encantado con su vehículo que se rehuso en un principio en venderlo a Germán Enrique. Pero gracias a la asesoría en mercadeo, créditos y carteras vencidas de Echeverría logro un buen precio y un crédito con una tasa de interés interesante y con 3 años de gracia para pagar lo que el campesino decía no tener precio

Observen pues en la foto el resultado de las técnicas de restauración de Germán Enrique Gaudi de la cal con pigmentos vegetales para obtener el verde militar color favorito del subteniente Jaramillo, suboficial de primera línea del desembarco a Normandía.


Saludos desde Canadá.

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