viernes, marzo 27, 2009

LA BUSQUEDA


En poco tiempo el problema del deterioro de las viviendas en Montreal pasara a mayores. Se volverá como la Habana, detenida en el tiempo y con un considerable acumulado de mantenimientos que no se han hecho o se han hecho a medias. Ahora la Habana busca ayuda internacional para salvar su patrimonio arquitectónico. Pero hará falta más que eso para resolver sus problemas de vivienda. Para esa Isla, el abandono se ha debido a la física falta de recursos, en Montreal el abandono se debe al inmenso numero de viviendas para alquilar, la mayor parte de esa clientela de arrendatarios son emigrantes. En la cabeza de los propietarios poco importa la calidad de los apartamentos. Lo que cuenta es que no tengan goteras y poderlos subdividir al máximo para decir a boca llena tiene 2, 3, o 4 habitaciones. La iluminación,.la ventilación, el estado mismo de los acabados son factores secundarios. A fin de cuentas una madriguera vale por su ubicación y al fin de cuentas, dirán los propietarios.

No tuvimos muy buena estrella en eso de la búsqueda de apartamento. Recuerdo antes de salir de Colombia que Catalina nos encontró uno muy cerca a su casa. El apartamento de la China le decía. Cuando uno esta en Colombia se imagina que esta parado en el tercer mundo y por ende cree que todo lo que sea primer mundo es como el poblado. Y que en un país nórdico como Canadá todo el mundo vive en coquetos chalets suizos de postal. Con esa primera impresión de Montreal en el barrio de don Roberto que mas me pareció un populoso sector de Ibagué una ciudad intermedia Colombiana rica en grises y eternites y con el aroma a Curry de cocina Hindú, que ascendía por las escaleras del edificio de nuestro anfitrión ya la mente estaba preparada para lo que fuera.

La señora no era china sino vietnamita hay que hacer la aclaración porque no es lo mismo Antioqueno que boyaco ahora que estamos tan Asiatizados. La señora además de asustarse como si la estuvieran bombardeando con NAPALM cada que hacíamos algo inusual en el apartamento como instalar un ventilador en la sala o retardarnos un poco en el pago de la renta. El es un arquitecto y viene a trabajar a este país le decía don Roberto. Eso esta muy bonito dijo la vietnamita pero hágame el favor y firme ud también el contrato de arrendamiento. Ochocientos cincuenta dólares mensuales por ese chiquero. De donde diablos voy a sacar la plata para pagar esa fortuna? Todavía me pregunto de donde diablos salio. Porque valía eso y ahora mucho mas seguramente. Valía por su ubicación: cerca de una estación de metro, eso es vital sobretodo en invierno y por su 5 y medio, es decir 5 piezas y un baño, entiéndase piezas como espacios más grandes que un baño. En Drummondville, esa misma área pero en un apartamento con 5 años de construcción que casi estrenamos cuesta 250 dólares menos. Un apartamento con sistema de intercambio de aire, relativamente insonorizado, con un cuarto de san alejo exterior y dos celdas de parqueo. Esos accesorios son muy difíciles de encontrar en Montreal. Cuando los encuentras te das cuenta que valen un ojo de la cara.

Las historias como anfitrión sin carro de los otros compañeros que se metieron posteriormente en esta aventura de emigrar más o menos tuvieron el mismo resultado. Jorge salio espantado con las ofertas del este de Montreal, costosas y no muy alentadoras para su naciente familia. Decidió irse a la punta oeste de la isla. Donde hay que olvidarse del transporte en común y hacerse a un vehiculo. Juan David buscaba algo parecido a lo que las niñas buscan en este momento. Al fin alquilo una pieza donde un señor que al parecer tenia muco agradecimiento con Colombia. En nuestro país y precisamente en Medellín le habían transplantado un riñón y le habían ahorrado 5 años de espera en el sistema de salud canadiense, hasta se había vuelto fanático del porro que conoció en las escuelas de baile de Medellín, también llamadas cuchotecas.

De ese tour por los apartamentos estudiantiles, recuerdo el desorden y el caos con el que Camila y Gabriela salieron espantadas ahora que visitaron un bloque de apartamentos para estudiantes. Según su descripción, esta gulunga sobrepaso los limites hasta ahora vistos. Hablan de un pequeño espacio en el que embuten habitación, baño y cocineta. El estudiante tiene un reguero de ropa, comida, libros y papeles de estudio. Convive con un perro y tiene un televisor plasma gigante en el piso de la cocina porque literalmente al apartamento no le cabe una aguja. Esta perla vale 650 dólares y queda a 2 minutos de la universidad, los estudiantes aprovechan la señal inalámbrica de Internet de Mc Gill y el sector es muy agradable. El problema es que dos personas en esa caja de fósforos es el hacinamiento total, además de lo escandaloso de precio por cm2.

Cuando vivíamos en Montreal un exjefe de Gabriela nos invito a que le ayudáramos con un trasteo y de paso ver que nos podía regalar de muebles y enseres. En ese apartamento vivía un hacker que vivía en una paranoia total, recuerdo que tenia unas mascaras que vendieron en USA en esos días del pánico por el ANTRAX. El apartamento estaba semi-destruido. No se si darle la razón a un profesor de la universidad que decía que los usuarios de los inmuebles cuando los encuentran feos y de mala calidad tienden a destruirlos o al menos a no cuidarlos. Cuando las cosas son hechas como las bibliotecas contenedores de los barrios populares, la gente las cuida más y hasta las defiende de los vándalos. En Montreal se vive entonces un círculo vicioso, los propietarios que invierten lo mínimo en mantenimiento y los arrendatarios que hacen la demolición progresiva. Don Roberto dice que el propietario del edificio donde vive tiene un cuarto de mantenimiento donde mantiene tornillos oxidados, empaques usados, canillas de segunda, todo al mejor estilo del mercado de pulgas que existe debajo del metro al frente del hueco de Guayaquil.

Siempre enfocados sobre la línea verde, esa que atraviesa gran parte de la ciudad y que pasa por el frente de la universidad fuimos a un sector de uso mixto residencial y comercial. Era en el metro Juliette, en teoría no se veía mal como opción aunque yo tenia mis reservas sobre el sitio. Un aviso en la puerta lo dice todo: Drogas y prostitucion tolerancia cero. Pero porque tienen que poner ese aviso se pregunta Camila, será que esos dos factores son la constante en el sector? De todas maneras entramos al cuchitril. Imaginen el edificio donde vivíamos en Colombia, la misma área, solo que en este caso en vez de 4 pisos hay 3. 50 apartamentos en total. Un corredor estrecho con 16 puertas que van apareciendo a lado y lado, la propietaria orgullosa muestra el del fondo a la izquierda: 500 dólares. Increíble. 25.000 dólares de renta mensual por un edificio que a lo sumo vale 300.000 dólares. En un año recogen el dinero para pagar esa pocilga. Negocio redondo.

Bueno, la búsqueda seguirá este fin de semana y quien sabe si se alargue más. Tal como aparecía en esos capítulos inconclusos de las series televisivas de otras épocas, esta historia continuara…… Feliz fin de semana.

sábado, marzo 21, 2009

ESCAPAD GENTE TIERNA


El titulo de la anterior nota tal vez no ha sido el más adecuado. Quería darle un nombre al país de los técnicos: tecnopolis. Pero en teoría los técnicos son los que solucionan los problemas y perfeccionan la tecnología día a día para mejorar la calidad de vida de las personas. Efectivamente somos los técnicos que terminamos enfrentando los problemas que no son más que la acumulación de minucias y chicharrones que terminan haciendo el proyecto. Así se les llama en este país y en casi todas las partes del mundo, pero distanciándonos un tanto de la definición original del técnico, generalmente realizamos labores mecánicas que mas parecen de maquinas que de técnicos humanos habitantes de la tecnopolis.

Alguna vez fuimos rumbo norte. Eso quiere decir alejarse de la zona poblada que se agolpo a lado y lado del río san Lorenzo. Québec como Colombia fue colonizada inicialmente por vía fluvial. La conquista por vía terrestre fue posterior y aun continua en nuestros días. Si nosotros tenemos amazonia, acá existe el gran norte igualmente repleto de recursos sobretodo minerales. Y los gusanos de hierro al igual que en el sur siguen comiendo ese bosque rumbo norte. Las malas lenguas dicen que la deforestación es apocalíptica y que solo han dejado arboledas en los bordes de las carreteras, como para que los turistas y el común de la gente que tiene cierta conciencia ecológica no se asusten demasiado. Tal vez se trate del el mismo sueño del ex ministro arias, quien visualiza dobles calzadas por concesión obviamente desde punta gallinas hasta Leticia en un país libre de guerrilla, donde los camiones lleven los biocombustibles una vez terminen con la reserva forestal y circulen tranquilamente a 120 km atravesando un agro por fin tecnificado.

Por estos lados dicen que la industria forestal esta en crisis. La base de la construcción canadiense y de toda America del norte ya no parece un negocio rentable pese a que la madera se sigue utilizando. Dicen que todos los días hay que desplazarse mucho más al norte para buscar la madera de construcción. clima es más riguroso y por ende lento el crecimiento. Ya los viejos tiempos en los que se utilizaba la corriente de los ríos ha pasado. Esa práctica es prohibida por razones ambientales. El clima no permite una renovación tan rápida del bosque. El crecimiento en estas latitudes es lento, nada que ver con la selva que se hizo en bolombolo de la noche a la mañana y como por arte de magia.

Y en Colombia el hacha de mis mayores acabo con los cominos y el bosque nativo para construir las ciudades. Casas de tapia, bahareque o canceles de madera, muebles y hasta ataúdes, todo requiera madera. De ese recurso aun sobrevive no se por que protección divina el abarco. Quien sabe que tan cierto sea. Esos vendedores de madera de guayaquil últimamente meten chucha por guagua y los clientes terminan comprando maderas con enorme parecido al abarco pero nunca con las mismas bondades.

Ya la madera no es el material más fundamental en nuestra construcción. Arcillas de las montanas, arenas de las playas de los ríos con cemento y acero son protagonistas hace rato. Paradójicamente materiales más costosos en un país más pobre. En Canadá se siguen haciendo las estructuras de las casas a la usanza del siglo 19. En esencia son los mismos esqueletos de madera. Si alguien pensara en Colombia en construir por ejemplo un edificio con esta tecnología, estaríamos diciendo que esta trabajando con las uñas y al mejor estilo de los barrios de invasión.

Ya me estoy habituando tanto a esta ligera manera de construir que veo mi casa en Colombia como una pesada y complicada obra de ingeniería con tecnología que en este país solo se aplica a proyectos institucionales o comerciales. A los puentes. Si bien este país parece estar montado sobre una roca parecida a la de la isla de maniatan, para soportar rascacielos. La única amenaza parece ser los aviones que accidental o intencionalmente los puedan derribar. En teoría, este territorio esta libre de movimientos tectónicos, terremotos o tsumanis, al menos en la historia reciente. Será por eso que esos muros de concreto macizo que construyen para cimentar las casas y que a la vez conforman los sótanos de las mismas carecen del refuerzo alguno. Si fuese en Colombia y mas para una institución oficial los ingenieros proyectan marañas de acero de refuerzo que soportaran los embates sísmicos. Otro pretexto para elevar más los costos de la construcción y de paso sus utilidades.

Pero estábamos en el norte y esos pueblos son aun más fantasmas que los que estoy habituado a recorrer. De allá vienen varias de las personas que trabajan conmigo. Parecen huyendo de la desolación. Como los que padecen la enfermedad de la selva, acá no sabría como bautizarla. No quieren regresar ni a deshacer los pasos.

Es curioso. Cuando conocimos Shawinigan, una población que queda a una hora de Trois rivieres dirección norte, la misma ciudad del aluminio alcan, la sentí muy agradable para vivir. Primero que todo estaba emplazada al estilo de los pueblos de Antioquia, sobre una colina, lo que ya rompe con esa monotonía del país plano, más plano que la Bélgica de brel. La ciudad giraba alrededor de un inmenso lago que en verano hace una estenografía de postal. No hay nada que hacer allí, dicen los que de ese lugar vienen. Es viejo y lo único que mueve la economía es Alcan que esta en peligro de extinción, como todas las explotadoras de materias primas. Otra compañera que viene de la cola del mundo, la tuque, que traduce gorrito de lana que te pones en invierno y que me imagino hace alusión a la latitud extrema en la que se encuentra ubicada, esa compañera habla de ese sitio como una pesadilla a la que nunca quiere regresar.

Los pueblos se están quedando solos. Los jóvenes no quieren seguir las empresas de sus padres, continuar con las grandes explotaciones agrícolas. Dicen que abandonan una finca semanalmente en Québec. Por falta de herederos que hagan el relevo y por la presión urbanística en las afueras de las ciudades. Territorios agrícolas van dando paso a las urbanizaciones en barrios satélites a las ciudades. Muchos con sus fábricas muy próximas. Son los allentown que tanto inspiran la melancolía de los escritores y que se ven en algunas películas como ciudades que lo tienen todo pero que son el lugar ideal para el aburrimiento. Les falta el caos de las grandes ciudades, que tiene el siempre ingrediente vital que tan las multitudes circulando.

Y estos emigrantes al interior de este país, emigrantes rurales a los centros urbanos saben la esclavitud que representa permanecer en esos pequeños pueblos. Siguen el llamado de Serrat: escapad gente tierna que esta tierra esta enferma. Todos suenan con vivir en una urbe. Pero no quieren vivir en una metrópoli sucia y sin identidad como Montreal. Prefieren las ciudades intermedias. Los extremos parecen asustarlos.

La cultura del bienestar es lo que parece tener en mente todo el mundo. Aunque las zonas rurales de este país no tienen nada que ver con la penuria que se ve en muchas poblaciones de Antioquia. Todos los servicios llegan a cuanto rincón les de por construir una vivienda. Y si en esa vivienda hay niños, hasta allá llegara puntualmente un bus escolar todos los días. A pesar de todo esto, el campo esta quedando solo. Los políticos se preguntan si vale la pena seguir con el mantenimiento de esas vías que van hasta la cola del mundo que ya sirven a pocos.

En teoría la ciudad donde vivimos tiene todos los ingredientes para volverse una gran urbe. Intermedia entre dos grandes ciudades y entre otras 2 intermedias, con una ruta directa a los estados unidos y con la frescura de las ciudades nuevas. Sectores gigantescos que tendrán a lo sumo 5 años de existencia. Y un territorio plano con zonas de crecimiento urbano que parecen ilimitadas.

A pesar de todo esto y de ser esta ciudad la más adecuada para echar raíces de estos árboles transplantados a una edad adulta no muy recomendable, no existe aun ese convencimiento. Los hijos tirando para las grandes ciudades, el esquema de familia latina unida que no es tan fácil de adaptar a este mundo individualista.

Parece que existieran etapas que todos los emigrantes debiéramos superar. Muchos compañeros de la francisacion aun siguen estudiando. Cosas relativas a su profesión o cambios radicales de rumbo. Siguen inscritos en este primer cuatrienio de adaptación. Recuerdo a esos compañeros de la empresa de aseo que cumpliendo sus primeros 10 años en Canadá estaban dando la buena nueva de la adquisición de una casa. Pareciera ser el tiempo justo para llegar a un equilibrio económico. Se debe sentir ese verbo adaptación más claro en la mente y el entorno mucho más familiar y menos sorprendente. Es el camino normal en el que seguiremos insistiendo.

Ahora partimos a buscar apartamento para las niñas en Montreal. Así sea para julio o agosto las cosas acá todo se hace con una anticipación que deja prácticamente nada a merced de la improvisación. Viviendas cercanas al metro, sectores no tan deprimidos, una minima calidad de vida, factores que hay que buscar con lupa de una ciudad que ya recorremos más como turistas que como conocedores. Seguro terminaran encontrando un buen lugar para vivir y amando ese estilo de vida urbano ideal para los jóvenes. Por ahora seguimos tratando de echar raíces en Drummondville. Esta semana un inesperado aumento salarial por fuera de los estándares anuales de la compañía me sorprendió. Tal vez intuían que con 3 años de experiencia las posibilidades de buscar algo mejor se vuelven más latentes. Se refuerza pues la idea de seguir trabajando a una hora de Drummondville. La recuperación de Gabriela es otro factor que nos mantiene atados a esta ciudad. Hasta que no se resuelva ese asunto, tendremos que seguir en este sitio, en un stand-by, esperando como evolucionan las cosas. Lo importante es la calidad de vida que indudablemente se respira en este rincón de Quebec y que ahora con los primeros visos de la primavera se hace más perceptible. Un abrazo a todos y feliz fin de semana.

sábado, marzo 14, 2009

TECNOPOLIS


El muchacho llego indignado del colegio. Ese mismo establecimiento, el más mediocre de la ciudad, acopio de los hijos de los emigrantes que conviven con la clase baja. En la que además se encuentra la base de esta sociedad con saldo en rojo en crecimiento demográfico. En esa base se encuentra la esperanza para mantener al menos un número aceptable de población en edad productiva.

El muchacho esta inscrito en el gueto de latinos, que se odian con los negros, tal vez por lo parecidos. También con árabes, con europeos del este, o de cuanta región del planeta cuya única opción es salir lo más pronto posible. Todos en grupitos separados. Hablan entre si en sus lenguas que codifican su información para lograr el hermetismo de su tribu.

En medio de esa cacofonía babelica entra un profesor que nunca habían visto. Parece un funcionario externo del ministerio de la educación y la cultura que anteriormente estaba fusionada con la agricultura. Tiene ese aire de intelectual liberal del Plateau mont royal, ya impregnado por multiculturalismo que observa con ojos mas allá del bien y del mal. No sabemos si es uno de esos especimenes que hacen parte de aquello que promueve. Tal vez sus aspiraciones eran mucho más lejanas cuando tenía la edad de esos alumnos. Tal vez sus complejos y eternos estudios humanísticos en la universidad no le alcanzaron para más allá de esta tecnopolis. Le toco adaptar su cerebro para convertirse en un funcionario que se dispone a prender su cassette. Un tecnólogo más al servicio del sistema.

Pero el muchacho dice que no es la primera vez que escucha ese discurso. Lo escucha regularmente en medio de esas clases magistrales. En esos ejemplos a los que tanto acuden los maestros. El mensaje siempre es el mismo: el futuro esta en las carretas técnicas. Es allá a donde tienen que dirigir su atención.

Los argumentos son muchos. El más convincente aparece cuando se refieren a las posibilidades laborales. Por cada puesto profesional universitario existen 10 o mas técnicos, y 20 o mas de técnicas profesionales, lo que llamábamos en Colombia las artes y oficios. Las diferencias salariales entre poseedores de títulos universitarios y técnicos que en otros países son abismales acá no parecen serlo tanto. Y si existen, los impuestos para los primeros son tan altos que al final la ecuación termina siendo parecida. Y con menos responsabilidades por supuesto.

Siendo así el futuro no hay porque estudiar demasiado. Una técnica se aprende mas tarde, rápida y fácilmente. Mientras tanto el bachillerato se desarrolla en la más confortable mediocridad. Solo los colegios privados, esos que se desgañotan por aparecer en el primer lugar del palmares, en este país de los escalafones, solo ellos conservan un nivel de exigencia que los hace competitivos.

En este mundo donde ya el cerebro parece haberse habituado a la mentalidad técnica no parece existir una lógica muy clara. En teoría cualquiera puede elaborar los planos de una casa. No se necesita seguir las instrucciones al pie de la letra y por supuesto respetar unas normas escritas como la biblia: en términos como para que todo el mundo las entienda.

13 de febrero de 2009 marca los 3 años de experiencia como técnico en este país. Como diría Tomas: es la primera vez que permanezco tanto tiempo atornillado a un puesto. Superando el año de experiencia como elaborador de sánduche para tomas y mi experiencia ídem en el mundo del aseo en Montreal. Y ni siquiera contando las fraccionadas experiencias laborales en Colombia. Siempre fueron contratos con un máximo de un año de duración. Esta estabilidad laboral incluso estable en estos tiempos difíciles se ve exótica en mi vida.

Tal vez el cerebro, la parte más flexible de nuestro cuerpo logro por fin adaptarse a esta nueva mentalidad: la del técnico. Acostumbrados toda la vida a proyectar a vuelo de pájaro las cosas y actuar como el bombero apagando los incendios y los afanes de cada día, aparece el trabajo real al que tanto le tememos porque en Colombia los profesionales nos la pasamos consultando por teléfono que hacer para solucionar nuestros problemas. Generalmente los proyectos en Colombia siempre eran especiales y nunca se parecían a otro que se hubiese hecho en el pasado. Esta técnica del copy-paste tan frecuente en este mundo estandarizado no era tan común, al menos en mi experiencia personal.

En la fábrica parece existir una animadversión de los demás compañeros por tomar esos proyectos que salen de lo común. Las exigencias especiales que requieren pensar más allá de los modelos ya resueltos. Últimamente llego a mis manos seguramente como pandequeso maluco un proyecto comercial. Hace parte de ese universo donde ya las firmas de ingenieros y arquitectos son necesarias. Donde todo se complica y deja de ser tan olímpico. Donde las normas son mas exigentes y no parece obviarse ningún detalle. Estos proyectos demandan 3 o 4 veces más del tiempo normal de un complicado proyecto residencial. Enriquece bastante el conocimiento en una profesión que más parece un oficio: es la experiencia la que al final de cuentas nos hace crecer.

El pandequeso maluco aunque llena el escritorio de planos que parecen sabanas, llenos de notas y noticas., detalles y detallitos, aumentan mas la ya copiosa carga laboral de proyectos de la fabrica pero paradójicamente y a diferencia por ejemplo de esos periodos de tiempo en el año en que el trabajo no es mucho y no se ve la hora de ver las 5 de la tarde en el reloj para salir del trabajo, en este caso el tiempo pasa mas rápido, porque todo rinde menos, es como volver a los gallos de Colombia, que por gallos generalmente no eran rentables. La diferencia es que en este caso el que se debe preocupar por esas minucias es el dueño y afortunadamente no tengo esa responsabilidad en mi cabeza.

En este país donde cada persona parece hacerse cargo de un tornillo al que debe darle vuelta siempre en la misma dirección, casualmente me toco vivir un trabajo donde aparecen esos oasis del desierto de tecnopolis.

domingo, marzo 08, 2009

LOS CONCIERTOS DE FELO


Actualmente, esos grupos inalcanzables de esos días hacen giras de bajo presupuesto en el tercer mundo. Para aquel entonces y a lo sumo, algún pichón de rico había tenido la oportunidad de verlos por casualidad en Miami. De esa experiencia guardaban como un tesoro la boleta en la fila zzz, el equivalente a popular norte, debajo del tablero, en nuestro Atanasio Girardot.

Felo había visto a argus, un grupo de la florida que había traído unas toneladas en equipos de amplificación y luces. Por fin los decibeles audibles al oído de felo que estaba acostumbrado al ruido de esas bandas como judas que tocaban en la 70 a todo timbal y que perturbaban el sueño de todo san Joaquín. Por más que se quisiera entrever lo que trataba de expresar el sancocho de acordes de guitarras eléctricas, al menos un asomo de armonía era prácticamente un milagro. En esa época los grupos criollos cantaban en ingles dizque porque era el idioma del rock. Detrás de ese argumento había un complejo de inferioridad por la lengua española, faltarían varios años para que el español no se escuchara raro al oído, ocurrió cuando vinieron los argentinos, no propiamente con ese rock primario de esos días pero si cantando por fin en español.

Por el momento argus había dado el mejor espectáculo a la fecha para los ojos de felo. Quizás por esceptisimo yo me lo había perdido. Tal vez empezaban a cambiar los tiempos y con los conciertos la experiencia era más intima que con los acetatos, los cassetes y el walkman.

En la bolivariana alguien seguramente de ese departamento de cultura y deporte empezaba a prestar escenarios para los primeros grupos de rock de la época. No eran muchos realmente, los instrumentos eran mas bien una rareza y un privilegio de pocos. Casi siempre aparecía el mismo personaje en el teclado. Era un compañero de apellido Ochoa que intentaba de manera contestataria seguir la gesta de su padre: el autor de la canción del siglo según una encuesta hecha a nivel nacional por la cadena RCN. A esta manifestación de la involución cultural de la música colombiana iba poca gente realmente. La publicidad no era la mejor, un discreto panfleto hecho con marcadores que pegaban en las carteleras de las facultades. Las novias de los artistas que ayudaban hacer bulto y llenar en algo el recinto y los desocupados de turno, saliendo de clases que por casualidad escuchábamos el ruido de paso por el auditorio de ingeniería mecánica.

Lo único que había en mi casa medio parecido a esos instrumentos era un viejo piano poco portátil como para postular a uno de esos grupos. El sueño era tener un sintetizador para deformar la música clásica, inventar nuevos sonidos, tocar en semifusas al estilo yes o el criollo teclista de nash, que para variar cantaba en ingles. Con los precarios recursos trataba de emular el piano eléctrico de Mauricio mejia que de vez en cuando hacia conciertos espontáneos en los potreros de la universidad.

Los conciertos eran más o menos soportables por las directivas clericales de la universidad. Por el momento se habían desarrollado de una manera relativamente tranquila. Seguramente confiados por esa experiencia, algún organizador de un concierto universitario de rock decidió publicitarlo en una de esas emisoras juveniles de esos días. Veracruz estereo, , siempre emitiendo desde la burbuja del poblado jamás se imaginaria que sus ondas cercianas atravesaran la calle Colombia, limite del sur conocido con el norte inexplorado con sus densas comunas en donde los seguidores del rock eran criaturas fundamentalistas del mundo inconsciente del valle del aburra y que por fin, gracias a un concierto de rock y además gratis hacían su aparición muy cumplidos, a la hora señalada a la entrada del aula magna de la universidad.

Los fundadores incluido un tío abuelo de Felo decoran con sus bronces patinados de negro la entrada al campus universitario. La turba se va acumulando y seres mitológicos nunca vistos hacen su aparición. Orcos sin baño de varias semanas casi siempre vestidos de negro. Uno de ellos trae una sotana, se encarama en el pedestal de monseñor y lo abraza como su colega que viene de visita del mismísimo infierno.

Los organizadores y las directivas de la universidad advertidas del riesgo de celebrar el concierto deciden cancelarlo. Los vándalos empiezan a ver por las hendijas de la puerta los instrumentos en el escenario y deciden al estilo medieval echar a tierra la puerta de la fortaleza inspirada en la arquitectura agrícola de silos para almacenar grano. Escalan el paraboloide hiperbólico de la imponente estructura tratando de filtrarse por alguna obertura mal cerrada. En vista de lo sitiados y perdidos que se encontraban en el interior, deciden como del ahogado al sombrero que el sacristán abra las puertas para que como caja Pandora invertida, se metan todos los males del mundo de un solo golpe.

Ya el concierto comenzaba y los demás también podíamos ir entrando sin problema. Carlos el tombo que se había pegado de este programazo y que intuía por sus conocimientos castrenses una retoma del sitio por la no muy ortodoxa fuerza pública de la época, insistió que nos hiciéramos próximos a la salida de emergencia. Dicho y hecho, entro por asalto el ejército libertador de la policía nacional para detener de una vez por todas la destrucción del mobiliario donde en ese momento brincaban esa horda de salvajes. Pudimos salir sanos y salvos por la portería sur de la universidad y al menos no amanecer ese día en la permanencia norte de la policía abriendo un prontuario por vandalismo asistido.

Pero no todos los conciertos a los que felo invitaba tenían ese ascendente del planeta Marte, la guerra y la violencia bien presentes. Soda estereo y toda esa ola del rock en español hacían espectáculos mas tranquilos. Pero la clientela sui-generis de metaleros y punkeros no gustaba de esta música tan melódica para sus oídos.

Para demostrar que al perro si lo capan dos veces, la emisora Veracruz estereo, o estéril como le decíamos en ese entonces por la tonelada de basura que radiaba, organiza un súper evento, pluralista, participativo e incluyente de todas las bandas de rock del valle del aburra y sus alrededores. Algo tan democrático que caía en la anarquía total de recibir cuanto peludo quisiera montarse en un escenario con una guitarra eléctrica. Para incendiar más el ambiente previo lo bautizan como la batalla de las bandas.

Plaza de toros la macarena antes de la brillante intervención del burgomaestre del 15 por ciento de comisión para volverla una arena gringa antifuncional y de pésima acústica. La fila para entrar era un tanto heterogénea, además de los orcos ya conocidos aparecían los yetis y otras bestias de la mitología popular. Los organizadores de Veracruz sabiendo que jugaban con candela habían invocado buena cantidad de fuerza publica, comando antimotines, la caballería y unos gorilas de esos que muestran en los conciertos gringos, rapados y con camisas negras con unas letras blancas que decían seguridad.

De nuevo las medidas precautelativas del Carlos el tombo que preveía nuevamente una retoma del recinto esta vez al estilo palacio de justicia con tanque cascabel tumbando la puerta grande del circo de toros y dejando de paso en la clave del arco el cañón con el que desintegraría la turba. Por eso era mejor emplazarse como los emperadores romanos, arriba, a salvo de esa turba de gladiadores que ya estaban en la arena.

Los organizadores pretendían hacer un Woodstock criollo, un largo concierto por donde pasarían todas las bandas de la escena criolla. Para tal efecto había que comenzar temprano esa hermosa tarde soleada. Suenan los primeros acordes que desafortunadamente para la mayoría fundamentalista era prácticamente un insulto. Era un grupo medio play que intentaba tocar covers de esos grupos de moda de la época, bon jovi y cosas de esas. Alcanzarían a tocar un minuto cuando una lluvia de piedras arremetía contra el escenario. Los músicos salieron despavoridos y la turba ganaba su primera batalla.

Bueno calma calma o nos tocara cancelar el espectáculo decía uno de los organizadores que veía como se había metido en camisa de 11 varas. Para satisfacer la masa malpensante los organizadores llaman a escena la alcantarilla de la música rock del valle de aburra, con Uds. el grupo mierda. Un tipo haciendo gemidos de bestia se tira una bolsa que le habían llenado con sangre en la carnicería del barrio,y empieza el caos total en la arena. La tribu en su particular danza decide levantar una humareda de polvo, la primera fase de la bomba atómica cubre una torre de control de luces y sonido donde los organizadores estaban a buen resguardo del caos que reinaba en su basamento. Acá lo que iba triunfar no era propiamente el talento musical.

El cuerpo de bomberos de Medellín hace su aparición para apagar un tanto los ánimos y amainar la tempestad de arena que se había apoderado del lugar como un remolino chupamanchas. Un baño a presión después de tantas semanas de acumulación de coto de mugre y cabellos en bálsamo de aguamaza exorcizaron un tanto la violenta concurrencia. Ya las cosas parecían haberse calmado Entonces viene la brillante idea de Felo. Eso esta como calmado abajo y allá se escucha mejor, bajemos. Un espíritu medio suicida pudo más que la razón y terminamos en el ruedo. Los ánimos se iban caldeando nuevamente porque de vez en cuando se veía un descalabrado alrededor de nosotros. Reinaba una tensa calma y un grupo parecía estar tocando bien. De repente y como por obra del inconsciente colectivo todo el mundo voltea la cabeza al mismo tiempo y ve en lo alto de los tendidos un bailarín que hace despliegue de arabescos y demás figuras del ballet clásico con una delicadeza que desata la ira de los homo fóbicos roqueros que la emprenden contra la tribuna en pleno. Ahí si fue la de Troya porque lo que se vio fue una desbandada a diestra y siniestra de la tribuna y los organizadores en la torre de control sacando la bandera blanca de la rendición y el arrepentimiento por intentar organizar semejante despelote.

Esa otra decepción quizás empujo la preferencia a estilos musicales supuestamente enmarcados en el rock pero un poco más pacíficos. Los famosos bares new wave que también se transformaron en verdaderas ollas. La selva en la zona industrial del barrio Colombia en donde se podía hacer ruido sin perturbar el vecindario, new order por el estadio. El rock siempre marginal en esos días y como siempre Felo con la esperanza de encontrar un concierto pacifico. No era propiamente la norma en esos tiempos. Quien sabe si el rock, esa manifestación musical contestataria de una sociedad conservadora aun tenga sentido en esta nueva sociedad del bienestar en la que parece haberse perdido el gusto por protestar. Todos parecen conformes y el rock es mas una moda que la manifestación de inconformidad de esos dias.