viernes, noviembre 01, 2013

LA REUNIÒN


En estos tiempos de zozobra la citación a una reunión general de urgencia no despierta otra cosa que el miedo a recibir esa noticia que tarde o temprano se venía llegar. El gran jefe espera paciente la llegada del último de los convocados que retarda un poco lo inevitable. Ya otra compañía vecina y competidora de mediano tamaño había sido absorbida por una especie de Wallmart o Mac Donalds de la construcción. En esa ley de la jungla capitalista donde esas corporaciones depredadoras andan al acecho para digerir las medianas compañías, que hasta hace poco fueron opulentos monopolios de un pequeño reino. El gran monstruo se acerca, mira los recursos de su diminuto competidor y parece arrepentirse, al menos por este año en que las cifras de ventas y la crisis económica no son muy halagadoras. El problema acaparar con la gran parte del mercado nacional es igualmente acaparar de manera directamente proporcional los periodos de crisis y sus respectivas pérdidas.

Por un momento pensé en la nueva situación, el hacer parte de una organización Jonàs, tragada por la gran ballena. Engullida sin despedazarse y aún intacta, ahora sobreviviendo al abrigo de los demás peligros del océano y ahora viviendo en la oscura caverna de aquel cetáceo.  El siguiente paso es el de ser asimilado por el gran organismo y empezar a funcionar como un departamento más de una organización piramidal, un compartimento mas, seguramente especializado en una fracción  de aquel monstruo.

El dueño de la pequeña barca, el presidente de la compañía, ahora quijote que por el momento está a salvo de las aspas de los molinos de viento se dirige a los asistentes. Agradece el magno esfuerzo de los sobrevivientes del último recorte de personal, "Muchas gracias, su esfuerzo ha sido enorme en los últimos meses, el último mes ha sido el de mayor venta en la compañía y ustedes pocos y valientes han sabido sortear la demanda". Cuando todos pensaban en un aumento salarial salta al tema de la eficiencia y la calidad.-"Porque seguimos trabajando con los estándares de hace 7 años?"- Simple, el trabajo siempre es de extremos, o está desbordado o simplemente no hay nada, en la última situación, no se aprovecha el tiempo para mejorar los procedimientos, simplemente envían al personal a sus casas.

Seguimos en modo supervivencia y hay que seguir agradecidos con una empresa que resiste al destino de las pequeñas compañías, el dueño se aferra a lo que para las grandes empresas es imposible, el contacto personalizado con el cliente, el seguir siendo esa tienda de la esquina donde el buen vecino acude a comprar la bolsa de leche. Ahora las tiendas de barrio están metidas en una gasolinera y el que esta detrás del mostrador está lejos de ser el familiar tendero de barrio. Su atención está marcada por frases automatizadas, es un robot mas del sistema que se instala en este paisaje. Mientras tanto seguimos viviendo esa metamorfosis que nos llevara al inevitable destino final de esta sociedad.

lunes, octubre 28, 2013

SE BUSCA


Un domingo temprano y por demás lluvioso es desolado y más en el país más desolado. Las basuras se sacan religiosamente ese día ya que el lunes, día de recogida y de consabidas carreras habitualmente se olvida. Ya no está el cuatrimoto que el vecino había instalado a modo de vitrina en su antejardín. Con sendo aviso que prometía pronta venta y una sonrisa del buen negocio. Es que en el país donde no existen rejas para la gente es mas sospechoso cerrar la puerta de la casa con llave que dejarla ajustada. Así al menos funciona su lógica. Seguramente un ladrón que pase y vea la escena pensará de inmediato en su retorcido raciocinio que en ese lugar que cierran con sigilo esconden algo de gran valor.

Pero seguramente si yo hubiera estado presente el día que partieron como Pedro por su casa con el cuatrimoto, a plena luz del día no hubiera sospechado nada. Hasta me hubiese alegrado de la pronta venta. Tal vez me hubiese contagiado de ese espíritu benévolo que mueve a este país y les hubiera ayudado a empujar el aparatejo en el tráiler.

Sigue lloviendo y una extraña presencia juvenil se aproxima proveniente del fondo de la calle ciega. Buenos días, vivo en esos edificios al fondo,(a donde la calle ciega no conduce), acabo de llegar a mi casa y no he encontrado a nadie, me han robado mi bicicleta y necesito llamar a un taxi para que me lleve a la casa de un amigo. Había perdido la costumbre de escuchar esos habituales cuentos tercermundistas para los que en mi país tenemos la salida y la respuesta inmediata de la indiferencia. El muchacho de unos 15 años no carga chaqueta, no tiene puestos sus zapatos y sus medias están llenas de pelusa, como si recién hubiese caminado por una manga.

Me acordé de uno de los primeros días en esta nueva casa, cuando el barrio aun no era muy denso y las casas eran contadas con los dedos de la mano. Ya se hacía de noche y llegaron con credenciales identificándose como vendedores de un novedoso sistema de alarma. Primero llegaron 2 y más tarde otros 2. Asunto normal en este país tan despreocupado y desprevenido en materias de atracos e invasiones de domicilio. Cuando ya se perdió el reflejo de mirar atrás en una caminata nocturna por una calle solitaria, o al sacar dinero en un cajero electrónico. Ese tipo de visitas finalmente no son para nada inquietantes. Ese día no pasó nada, la visita se fue enojada porque supuestamente no aceptamos su maravillosa oferta promocional que nos garantizaba la seguridad en un país donde no efectivamente pasa nada, salvo que ellos quisiesen hacerlo, al menos para que sirviera de fundamento para una futura inversión en seguridad. Luego pensé en lo que pudieron haber hecho, en que tal vez no vieron nada de valor como para atreverse a mas.

 Así que volví al momento presente y le dije al muchacho que esperara afuera mientras le traía un teléfono celular. Mientras lo buscaba pensaba en  aquel extraño personaje, nada diferente a esa apariencia inofensiva de un joven de colegio, otra pieza más de ese molde llamado la sociedad del confort. Lo comuniqué con la empresa de taxis, dio su nombre, la dirección de mi casa y en pocos minutos su servicio estaría llegando. La lluvia aumentaba y eso le sirvió de pretexto para pedirme que lo dejara entrar. Con tanta reflexión ya estaba alerta y firmemente me negué a su petición. -Puede permanecer en la entrada, acá puede resguardarse de la lluvia.-

El muchacho prefirió quedarse afuera  esperando ansioso un taxi que aún no llegaba. Me quedé mirando por la ventana hasta que me desentendí del asunto. El taxi por fin llegó y el muchacho había desaparecido. Salí a disculparme con el taxista y le informé sobre el extraño personaje. Cuando me disponía a entrar de nuevo  a mi casa un desfile de patrullas de policía empezó a llegar. Siete carros de policía al frente de mi casa, como si imaginaran que el prófugo al que buscaran se había atrincherado en mi casa tomándonos como rehenes. Entonces les dije:-El muchacho estaba acá hace 2 minutos, se cansó de esperar el taxi.- Pero para donde agarró- Gritaba energúmeno un policía sacando la cabeza por la ventanilla,-Para arriba, para abajo? para donde diablos agarró? -

Entonces en ese momento recordé que no muy lejos hay una penitenciaría. Una construcción de esas octogonales, o hexagonales de las que se ve en las películas, con altos muros coronados con alambradas de campo de concentración,  torres de vigilancia y carros de policía girando a su alrededor las 24 horas velando por que uno de esos reos no se les escape. La prisión además y para tranquilidad del vecindario es especializada en depredadores sexuales, que existen y abundan hasta en estas sociedades perfectas.

 Pero el muchacho aun estaba lejos de parecer un espécimen así de peligroso. Se había escapado de una centro de readaptación para jóvenes igualmente cercano pero no con las  medidas de seguridad del penal. En medio del espectáculo callejero de búsqueda policiaca poco habitual en tan monacal vecindario mi vecino, el mismo al que le robaron la cuatrimoto se me acerca y me dice en un tono de resignaciòn: "Como funcionan las cosas en este país, seguro se les escapa un peligroso delincuente y esperan varias horas a que se les pierda el rastro, se les escapa un pelaito de 15 años y arman este escándalo, cuando les avisé porque habían robado mi cuatrimoto llegaron a las 3 horas, el tiempo suficiente para deshuesarlo y hasta venderlo, mejor me voy a comprar algo, ahí dejo la puerta ajustada, no vaya ser que le eche llave y me la tumben pensando que el prófugo se esconde en mi casa"

viernes, mayo 11, 2012

EL COMISARIO DEL surOESTE


Esas novelas del oeste lograban aislar al comisario del entorno por momentos bullicioso de la plaza. Los lentes ligeramente caídos como para concentrarse en la lectura y mirar de soslayo cualquier movimiento sospechoso. El carriel jericoano de piel de nutria siempre a la mano y con el compartimento para el revolver calibre 38 bien identificado por si las moscas.

 Afortunadamente aquel día que decidió acompañarnos a Pueblo Rico, un pueblo mucho mas caliente, para ejercer su otra pasión, la de comisionista en los negocios, se le había olvidado el arma. Porque todo iba muy bien, el comisario cuando esta de buenas pulgas es el hombre mas simpático del planeta. Buen conversador y un sentido del humor envidiable, una cajita de música. Pero cuando el asunto se tornaba en malos términos su rostro se transformaba en un tomate con una ira que ningún poder humano podía controlar.

 Es que el cliente ya había aceptado el negocio, incluso nos había dejado un cheque con un pago parcial, solo quería probar por ultima vez el carro antes de sellar la venta. El tipo llegó furioso diciendo que deshacía el negocio, que ese carro tenia un tapado, que ya se lo habían revisado en un taller cercano. Ud es un mamón, dijo el comisario, -se le mamo a la señora acá en un negocio, no tiene palabra. El cliente indignado agarro su propio carro y volvió a los 5 minutos armado y decidido a resolver el problema de una vez por todas. El comisario ahora invoca a las autoridades que por cierto no estaban muy a la mano que digamos. -Policía, policía, este señor esta armado y quiere matarnos y además se le acaba de mamar a la señora en un negocio de un carro. La temperatura iba subiendo como cuando se llega al momento de mas tensión en una de esas películas del oeste, cuando se esta a punto de romper esa tranquilidad de esos pueblos y en cualquier momento empieza la balacera.

 No acostumbrado a estas dosis de adrenalina le pedí el cheque que el comisario seguía mostrando para azuzar al descontrolado cliente. Dejemos la cosa así comisario, le dije, no vale la pena hacernos matar acá por un carro. El comisario al fin acepto pero no muy contento me dijo que él se hubiera quedado con el pago y hubiera aguantado hasta que la cabuya se reventara, -para que se mama volvía a repetir como reafirmándose en esa ley del oeste que parecía tener grabada en su mente.

De regreso al apacible Jericó el comisario se ríe a carcajadas recordando la peligrosa anécdota. Lo que no causo mucha hilaridad fue la noticia que supimos una semana después de este impase. El cliente de Pueblo rico en un ataque de celos había matado a su mujer a balazos. Realmente este señor no había sacado el revolver para hacernos dar miedo, quedaba mas que demostrada la capacidad de usarlo sin medir consecuencias.

 Quien sabe si el comisario en medio de la lectura de don Marcial Lafuente sintió como volaba su sombrero de una bala perdida que salía del arma de una guerrillera en plena plaza de Jericó y a plena luz del día. El comandante de la policía caía muerto a manos de la peligrosa revolucionaria, era el debut de la única toma que ha sufrido el pueblo que gracias al sin numero de templos, se consideraba inmune a estos actos de violencia. Es que incluso en tiempos de la violencia entre liberales y conservadores, lo máximo que le podía pasar a un rojo, minoría en este pueblo godo por tradición era que lo plancharan a machete. De resto como la canción de Serrat por acá no paso la guerra, solo el olvido.

 Los forajidos se tomaron el pueblo y la policía se acuartelo en el estratégico comando, ubicado a una cuadra de la plaza pero con un dominio casi total del parque principal. Un policía subió corriendo más por salvar su vida que por estrategia al campanario de la iglesia. Aunque en esas películas del oeste, el francotirador de lo alto de uno de los edificios cae como una perdiz gracias a la puntería de uno de los pistoleros, este hombre logro mantener a raya a la numerosa chusma que se había apoderado del pueblo. Miguel, el cerrajero del municipio que estaba reparando por casualidad el calabozo del comando, termino como protagonista de esta escena del oeste, todavía recuerda el plomo que le toco voliar desde lo alto y hasta se ufana de haberle dado a más de un chusmero.

 Tal vez fue uno de los pocos civiles con espíritu cívico similar al de los bravos de ciudad Bolívar. Allá se metió una vez la guerrilla pero le supo a cacho. Se adentraron en un pueblo que parecía fantasma, cuando se vieron junticos en la plaza salieron cañones de escopeta de todos los postigos y a la guerrilla no le quedo otra que salir en retirada. Desde eso la guerrilla le tenia muchas ganas a ese pueblo, no se si algún día logro vengarse

Pues una vez asaltado el banco y la caja agraria en Jericó la banda de asaltantes parte a la fuga. Y para ello se roban un camión de escalera. En el barrio el faro ya a la salida del pueblo, las gentes salen con pañuelos y le gritan vivas a estos revolucionarios, la escena ya pasa a ser la de los barbudos triunfantes en la Habana.

 El comisario sigue leyendo e invocando estos hechos que saquen del sueño a este apacible pueblo cuando de repente se escucha un tropel a solo una calle abajo de la plaza. Dos bandoleros se entraron para robarle a los minchos, una pareja de ancianos que vivían en un caserón de bahareque de dos pisos bastante acabado como para pensar que guardase un tesoro. Efectivamente plata había y mucha y a punta de amenazas dieron con el escondite. A estos viejos no les gustaba mucho utilizar los bancos, los consideraban mas delincuentes que los mismos asaltantes y hasta razón tendrían. No se sabe porque vaso comunicante, que extraña red que parece entrelazar el inconsciente de los jericoanos pero en cuestión de minutos la bola rodó y todo el pueblo supo que estaban asaltando a los minchos. Y como eran solo dos bandidos ahí si sobraron voluntarios para hacer justicia. Salgan con las manos en alto grito el jefe de la improvisada cuadrilla de justicieros del pueblo, que no podía ser otro que el mismísimo comisario luciendo su placa de Marshall.

 El asaltante ensayo un truco muy utilizado en las películas y saco la cabeza del viejo mincho por la ventana como escudo y grito que necesitaba un carro que lo sacara del pueblo. La respuesta de los justicieros fue inmediata y bastante elocuente, volvieron como un colador los tableros de madera de la destartalada ventana haciendo le tragar la lengua al anciano rehén.y la balacera mas impresionante se desató. Comenzaba a rodarse la escena final de Butch Cassidy, la pareja de pistoleros por fin acorralados en Bolivia. Esos locos Garces sentían un verdadero éxtasis atrincherados detrás de un camión en una escena que duro varias horas. Uno de los asaltantes termino muerto, el otro que se escapo por los sótanos de las casas termino capturado. Por fin se acabó el terror de los habitantes del vecindario metidos debajo de las camas temblando de miedo viendo como las balas atravesaban los frágiles bahareques, mientras el corazón de Jesús colgado en la pared le hacia el quite a los proyectiles.

 El comisario detiene su lectura para meterse en una de esas conversaciones a su alrededor y que recuerda una de estas historias, como la del famoso robo del banco y las leyendas que de allí salieron, del botín que nunca recuperaron las autoridades y que tal vez ahora haga parte de la fortuna de algún honorable ciudadano, el mismo que quizás fuese el cerebro del golpe, el crimen que quedo impune, como el asesinato de Kenedy, el capturado no necesariamente era el único culpable. O la vez que la policía hizo una obra teatral de dimensiones magistrales, dejando al pueblo en la penumbra y haciéndole creer que la guerrilla se lo había tomado. Terminaron incendiando el edificio de los juzgados y con ello los expedientes que comprometían al comandante autor de esta comedia y de como se salvo milagrosamente la fiscal a cargo de su proceso. Pero en estos pueblos pequeños es casi imposible esconder una mentira y más de esta magnitud. Todos terminaron capturados.

 El comisario vivía en una esquina estratégica de la plaza, de allí tenia dominio de cuanto desfile, inauguración o evento se realizase en el pueblo. Y apoyado en la baranda como solía hacerlo vio como un día el alcalde salía veloz del hotel armado y decidido capturar a un extorsionista que habían visto rondando en las afueras del pueblo. Como un resorte se paro el comisario y se armó de su carabina recordando sus gloriosos años cuando fue policía, -espéreme alcalde, ya lo alcanzo,-grito con entusiasmo. Por un momento se olvidaba de su rolliza figura y brincando ágil como una liebre por entre matorrales y alambradas, al punto que de un momento a otro tomo la vanguardia de la persecución que termino con la captura del facineroso.

 Pero no solo estas escenas de acción apasionaban al comisario, a él, como al alcalde les encantaban las investigaciones. Los operativos de inteligencia, las trampas que les ponían a los delincuentes. Dejaban un solo teléfono público funcionando en el pueblo a la espera de la llamada del extorsionista y un sigiloso vigilante montando guardia y listo para dar la señal. El comisario ahora esta agazapado con sus pistoleros muy cerca del alto de la raya en donde han dejado un paquete en medio de la carretera con el dinero para el pago de una extorsión. Millón y medio, así le decían a un pintoresco paisano que tenía finca por ahí cerquita por esas casualidades de la vida se adelanta al carro de los delincuentes, ve semejante tentación en mitad de camino, se baja, mira para un lado, mira para el otro y no ve a nadie como Pedro Navaja, pero cuando intenta agacharse para alcanzar semejante lotería se prende la balacera mas impresionante. El comisario logra reconocerlo y detener el fuego que por poco pasa al papayo al hombre que pensaba que se había encontrado más de millón y medio en efectivo. -Se tiro en el operativo repetía el comisario, porque ese día los verdaderos extorsionistas nunca aparecieron, seguramente espantados con semejante tiroteo.

 De eso hace ya casi veinte años y quien sabe si el comisario siga leyendo estas apasionantes novelas y recordando estos momentos de acción intensa en el poblado. Esta vez, hace algunas semanas le toco en carne propia, porque estos hechos tan comunes en las grandes ciudades han llegado a estos pueblos. Los delincuentes esperaron a que saliera su esposa, se metieron a su casa, lo amarraron le robaron y partieron con sus pertenencias. El comisario busca su archivada placa de marshall y retoma la investigación, es como si le inyectaran otra dosis de vida y de energía desbordante. Se reinicia otro capitulo de su novela, una historia del oeste o mas bien del suroeste, llena de emociones fuertes para alimentar su existencia.

Recordando a Don Héctor Ramirez, en una historia de ficción inspirada en hechos reales.

viernes, noviembre 11, 2011

CRONICA DEL VIAJE A GAIA DE LOS JLLO JLLO









Lucia nos envía esta semana su reporte de la visita a tierras Gaianas. Entre otras muy en boca de toda la opinión pública nacional por esa mezcla de topografía agreste, intenso invierno y políticos corruptos. Viaje como diría el Abad, a las tierras de la gente del rancio abolengo y que según el escritor de marras se blanqueó y se respingo la nariz en su periplo desde tierras antioqueñas en tiempos dela colonización antioqueña. Lucia y su comitiva verifico también in situ y con los habitantes de la ciudad, la aseveración del mismo personaje quien asegura que allá los políticos son capaces de capar el electorado dos, tres y hasta más veces. Pero que quede claro al Gaiano nadie le mete los dedos a la boca, ni siquiera Santos ni la ministra de Educación.

Afortunadamente la familia Jaramillo al cuadrado llego al oasis de la región, la madre gaia, único lugar en donde se podía conseguir agua potable luego de un desastre en el acueducto municipal. Al parecer parte de la estadía se fue ayudando al gaiano a llenar los baldes de la romería que desesperada venía desde Manizales en pos del preciado líquido. Una exfuncionaria del programa AIS que acompaño la delegación y verifico las instalaciones agropecuarias de la hacienda, el criadero canino, los galpones de explotación avícola y los árboles frutales para verificar si con este gobierno un poco más cercano al recalcitrante habitante de la hacienda se puede lograr uno que otro subsidio.

Igualmente una alta funcionaria del buen gobierno de nuestro actual presidente y coanfitriona de esta hacienda explico con lujo de detalles a los visitantes los pormenores de la reforma a la ley 30, un lio que ya llego hasta la premiación de los grammys y que ha generado creativas soluciones como la electrocución para controlar la turba estudiantil (ese comentario no se le hubiera ocurrido ni a mi ex presidente Uribe en la intensidad de un consejo comunitario).
Sin más preámbulos disfruten la crónica de la visita a Gaia por Lucia.

Después de varias, e insistentes invitaciones de los Gaianos a la fila Jaramillo Jaramillo para visitar su hacienda, casi ,conocerla pues, Lucia fue la primera visitante hace mas de 10 años y Calocho y Rodrigo que eran los únicos de la flia que faltaba por llenar con su presencia el libro de visitantes ilustres de Gaia.
Asi pues. aprovechamos el pasado puente festivo y celebrar de paso 35 años de matrimonio, Calocho, Lucia y Ma luisa se madrugaron hacia la ciudad de Manizales, estando acompañados todo el camino por las permanente presencia de Juan Manuel por el celular preocupado seguramente porque estos viajeros no se fueran a extraviar en el camino o tomaran un rumbo diferente al ya trazado.

Después de varias horas de camino, y, cuando ya nos aproximábamos a nuestro destino, Juan Manuel y Carlos, que se encontraba de visita allá, salieron a nuestro encuentro a la majestuosa doble calzada puerta de entrada a la ciudad.
La primera observación de nuestro anfitrión y guía muy oportuna por supuesto, es que en la familia casi nadie vive donde dice que vive; así que: ,Juan Manuel no vive en Manizales sino en Villa Maria, Ana Ma y Ma Elena no tienen finca en Santa Elena, sino, en Guarne, Clarita y Bruno no tienen la finca en Bolombolo, sino, en Concordia (o Salgar), y, por ultimo, Lucia, no vive en San Felix, sino en Bello.

Después de esta valida aclaración nos dirigimos hacia Villa Maria a la Hacienda Gaia, donde la entrada tiene que ser ya por una caballeriza propiedad privada, ya que la carretera original se vino por un derrumbe, allá, nos esperaba todo un comité de recibimiento con Lorena, las perras, mona y Ameli , las gatas Irene y Mirringa y la empleada de turno, Patricia, que estaba reemplazando a la inigualable Tulia que los ha acompañado por tanto tiempo y que se encontraba de vacaciones.
Alrededor de una exquisita taza de café caldéense nos ofrecieron un Tour por la hacienda donde se nos informo sobre las reformas pasadas y actuales, la nueva cocina remodelada por una ventana colonial que hace juego con otras de la misma línea y que dieron a la hacienda un aspecto colonial moderno, el kiosco y asadero para las usuales rumbas y festejos, un agradable espacio denominado por ellos el rancho con vista a la ciudad, garaje cubierto, gallinero a prueba de perros facinerosos, y,baños remodelados, seguido este recorrido de un exquisito almuerzo de bienvenida, nuestro guía nos informo que saldríamos de “insofacto” (como diría don Alfonso) al Tour por la ciudad de Manizales y Villa María.

Este recorrido en carro y a pie incluyó las iglesias, Estadio de Palo grande Plaza de toros, parques y barrios aledaños, y, lo que no podía faltar el monumento al abuelo de Diego Guingue. Para finalmente terminar en la catedral de Manizales que estaba ofreciendo un tour con una experimentada guía al denominado, “corredor polaco,” esto consistía en subir 480 peldaños, por unas pequeñas escalas metálicas, interrumpidos por una muestra fotográfica ilustrada por la guía sobre la historia de la ciudad y de la catedral hasta llegar a la cúpula y contemplar de allá el famoso corredor polaco una vista majestuosa de la ciudad.

En principio Calocho, que sufre temores a las alturas sugirió que subiéramos nosotros que el se quedaría dando vueltas por el centro, pero, finalmente fue convencido para gran satisfacción suya, pues este fue una increíble experiencia acompañada de una grata sensación que no debía por ningún motivo haber omitido.
Luego de terminado el Tour por la ciudad y el corredor polaco, degustamos en el céntrico Café La Cigarra, lugar de encuentro de concejales y políticos de la ciudad, el mejor tinto según Juan Manuel del eje cafetero, después de esto, llegamos nuevamente a Gaia donde Juan Manuel nos prepara para la comida su tradicional y deliciosa carne al trapo acompañada de unas copas de vino para terminar así nuestro primer día de visita, no sin antes anunciarnos que al dia siguiente muy temprano ,estaba programado la visita al eje cafetero.

Efectivamente,a primera hora del domingo,, Lorena nos ofrece un suculento desayuno para, emprender nuestro viaje. Recorrimos los hermosos paisajes cafeteros denominados con muy justa razón patrimonio cultural de la humanidad, Chinchina, Monte Negro, Santa Rosa, pueblo natal de Lorena, Armenia, limpio tranquilo y agradable, Pereira, donde se destaca su desarrollo industrial y, el pintoresco Salento, lugar donde Juan Manuel nos invito a almorzar con un gigantesco patacón tostado con trucha en diferentes presentaciones, y donde también se destaca un impresionante mirador hacia un afrodisíaco paisaje sobre el valle. Recorrimos el tradicional pueblo con sus típicas artesanías y delicias gastronomitas en dulces y arequipes en diferentes variedades, hasta Calocho se compro la típica ruana montañera en lana virgen que le va a servir bastante en las alturas de Ziruma
De regreso entramos al valle del Cocora, tradicional por la palma de cera y la neblina, allá nos toco el único y fuerte aguacero de este paseo, que nos impidió caminar hasta lo alto del valle, pero que gracias al ” poderoso” campero de Juan Mnauel y bajo la mirada aterrorizada de Calocho subimos hasta donde nos lo permitió la trocha.

Ya de regreso nuestro guía nos trajo ilustrándonos sobre todo lo que veíamos a nuestro alrededor y disfrutando de aquel paisaje y carreteras que envidiarían en cualquier lugar de nuestra linda Colombia.
Cabe destacar la magna mega obra de ingeniería llamada el helicoidal, impresionante y majestuosa que sobresale en esta zona, el intercambio vial que tanto admiraba Alfonso y que le habría quedado en palotes si hubiera conocido el helicoidal, los imponentes peajes construidos en guadua, todo en este lugar que armoniza la vista y el espíritu ilustrado por las crónicas y anecdotas de nuestro guía Juan Manuel.
Así ,con este sabor cafetero y con el corazón arrugado por la tragedia que se había presentado en Manizales el día anterior, por un deslizamiento que se llevo 16 casas de un barrio cerca a la estación del cable, el cual pudimos apreciar de regreso a Gaia, culminamos nuestro segundo día de visita.

Ya el lunes día de regreso y, temiendo la fuerte congestión vehicular por la operación retorno, nos levantamos muy temprano y después de desayunar, porque según Lorena uno no debe salir de la casa sin desayunar sino para un examen de sangre, alistamos las botas pontoneras que tienen muy precavidamente los gaianos para sus visitantes y con las perras y con el perro del vecino que siempre se pega, nos dispusimos a hacer la tradicional caminada a las cascadas, objetivo este que no alcanzamos a cumplir por precaución, ya que según Lorena era mejor evitar dada las condiciones del terreno, por lo que nos desviamos hacia un cultivo de flores y legumbres cercano y llegar nuevamente a la casa para emprender nuestro viaje de regreso a Medellin.

Con un agradable tiempo, sin ninguna congestión y cumpliendo las recomendaciones de Juan Manuel, efectuamos el trayecto a casa, deslumbrados con la belleza de esa tierra cafetera y sus gentes, las atenciones de Juan Manuel y Lorena que se nominan a ser los mejores anfitriones. No tenemos palabras para agradecerles tanta gentileza y amabilidad, ojala tengamos la oportunidad de devolverles este gesto generoso de su parte. En resumidas cuentas” SE LUCIERON JUAN MANUELY LORENA, SE LUCIERON.”

domingo, octubre 23, 2011

EL PROFESOR


El maestro o profesor estará ahí siempre presente aunque no lo practique formalmente en alguna institución educativa. Ya encontró un aula del tamaño del mundo entero, abierta para el que simplemente esté interesado, como quien dice los alumnos ideales. Porque todos tenemos algo que enseñar, por simple, complejo o rebuscado que sea.

En algún lugar del planeta va aparecer alguien que casualmente está interesado en resolver una duda, un problema, una tarea o simplemente amaneció pensando en cómo diablos funciona por ejemplo un interruptor en escala. O mirando otro video encontró por azar un titular que le interesa, y casualmente es un video montado por un personaje que vive en una ciudad lejana llamada Medellín. De curioso entra al canal paxojara y se queda explorando los videos toda la noche. Se da cuenta que curiosamente tiene las mismas inquietudes. Encuentra un profesor que no parece estar imponiendo nada. Más bien se trata de ser testigo de un racionamiento que parece compartir con el usuario que mira el video.

Es como cuando Don Alfonso llamaba a alguien para que lo acompañara en la reparación de algún artefacto. La disculpa era que le alumbraran porque no tenía tantas manos. Pero en ese proceso empezaba a formular una serie de preguntas al asistente de turno, en el fondo estaba haciendo la tarea del profesor, logrando despertar ideas y soluciones en un personaje que no tenía idea del asunto.
Nokia podría ser tranquilamente el patrocinador del canal, con un eslogan que hablara de los mil usos dela cámara del teléfono celular, desde retratos de sus excelentes pinturas y dibujos, pasando por las explicaciones para revivir una pila hasta llegar a la reporteria ahí precisamente en el sitio de la noticia, un incendio en la calle san Juan.

Videos vistos por miles de personas son el termómetro que demuestra lo importante de su información. Palabras de algún personaje que no tenía ni idea del funcionamiento de un tester y agradece el lenguaje simple con el que por fin ha podido comprender el principio.

Me vine a desayunar del canal de pacho en youtube esta semana. No tenía ni idea de su existencia, pero estoy seguro que como muchos, seguiremos pegados de las novedades y de las enseñanzas de su canal de ahora en adelante.

Saludos

sábado, octubre 15, 2011

MIRANDO DESDE LO ALTO



Había llegado por alguna providencial casualidad a ese pueblo. Un rebuscado nombramiento a un sitio para ella exótico como el que más. Subiendo por aquella carretera pavorosa le parecía estar entrando en un laberinto de montañas donde las gentes no podían vivir más que aisladas. Por fin en su habitación abrió la ventana para saludar el nuevo día y se encontró de frente con la gran montaña, su perspectiva de horizontes infinitos había desaparecido.

Hasta las ondas de radio parecían no encontrar los receptores en aquel paraje, solo emisoras locales donde sonaban melodías supuestamente nativas pero con una evidente influencia mexicana. Herencia de esos pesados discos de 78 revoluciones que alcanzaron a llegar a lomo de mula, luego de haber sido descargados por el tren. El mismo que nunca volvería a pasar luego de que las montañas se deslizaran sobre el cañón.

No resistiría muchos años en este escenario, si bien los domingos se escapaba a ese mirador al borde de esa peña para que su visión se perdiera en montañas más lejanas, no lograba el mismo efecto de su tierra. Por un momento sentía el desahogo de aquella pareja del célebre cuadro de Cano, con las manos renacentistas señalando el horizonte antioqueño, de montañas que van del verde claro al azul profundo.
En esta parte del Canadá las montañas son escasas y cuando aparecen todos parecen hacerle un homenaje. Los barrios aledaños se hacen más ostentosos, las casas tienen la preciada vista y el dominio sobre el paisaje. Las municipalidades construyen parques o estaciones de esquí, por fin se ve una aglomeración de carros en un sitio diferente a los centros comerciales. Todos parecen seguir el ejemplo de aquella profesora, subiendo a estos accidentes del paisaje a contemplar su ciudad a vuelo de pájaro, a descubrir guiandose por las torres de las iglesias o los silos de las grandes granjas los nombres de las municipalidades cercanas.

De Drummondville siguiendo la ruta hacia los Estados Unidos el terreno comienza a ondularse hasta volverse más accidentado en las montañas del estado de Verdón, paraje ideal de los hippies de los años 70, los mismos que alguna vez se encontraron en Woodstock. Siguiendo el rumbo del rio San Lorenzo hacia la ciudad de Quebec se encuentra una ciudad medio gemela a Drummondville, se trata de Victoriaville. El paisaje es el mismo. La misma planicie a la que no nos logramos acostumbrar los nacidos entre montañas. Esa sensación de sentirse a la deriva sobre todo cuando llega el invierno y todo se convierte en un inmenso mar blanco.


Pero Victoriaville tiene una ventaja con respecto a Drummondville, la presencia de montañas aledañas desde donde se puede apreciar el orden y el equilibrio de verde y cemento que tienen estas ciudades. Un control urbanístico sin protagonistas en altura que compitan con las torres de los templos. Ríos y lagos impecables en donde llegan gustosas las aves migratorias. No se ve un atentado contra las montañas, nadie pensaría viendo este paisaje impecable que pisamos el suelo del país campeón en el mundo en minería a campo abierto. Todo este subsuelo es rico en una roca llamado esquisto y que se convirtió en la esperanza energética de américa del norte. Los exploradores dicen que haber encontrado una forma casi quirúrgica para sacar el gas del subsuelo sin afectar las aguas subterráneas, los pobladores del campo no parecen estar muy convencidos y sembraron de avisos toda la comarca oponiéndose al proyecto. Menos mal la opinión publica parece tener suficiente poder como para detener estas amenazas, los mismos protagonistas hacen de las suyas en Colombia en donde se les aprueban explotaciones hasta en los páramos.

Estamos en la flor de las estaciones, en plena fantasía de colores del otoño, el viento y las lluvias empiezan a dejar el policromo tapete y la gama del amarillo hasta el rojo va quedando como puntos del pincel en un paisaje que pronto solo será de chamizos. Siguen soplando vientos de crisis que no auguran mucha bonanza en el sector de la construcción, tiempos de austeridad y de horas contadas para el trabajo. Aguantar el chaparrón mientras soplan mejores vientos. Tal vez mirar las cosas desde lo alto de esta montaña ayude a encontrar soluciones y nuevos horizontes.

lunes, octubre 10, 2011

TERESITA


Esa mañana se levantó un poco tarde, una extraña voz en su interior le recordaba el día de su patrona, Santa Teresa del niño Jesús, así que había que apurarse para no perderse la misa de 8, el encuentro místico con ese ser que vivía en su nombre y con el que encontraba semejanzas al leer su vida y obra.
La pastilla de esta hora vuelve aterrizarla en el mundo de aquella casa inmensa, de habitaciones vacías que antes estaban copadas como hotel en temporada alta. Recuerda los múltiples trasteos de su piano, de la sala a la pieza de la música muy atrás, llenando con su música los solares de las casas vecinas. Ahora desde la ventana ve como las moles de concreto han taponado aquel inolvidable efecto que llenaba el ambiente con ejercicios repetitivos en búsqueda de la perfección, sonidos que aún debe recordar Diego Mesa donde se encuentre.
No sabe exactamente en que día de la semana esta este presente, de lo único que está segura es que no se trata del sábado en donde la casa vuelve a llenarse de personajes, algunos conocidos, otros olvidados, de sobrinos que se quedaron niños para siempre y a los que insiste en inducirlos al mundo de la música. Piensa que limpiar puede ser una terapia buena recordando alguna extraña teoría de Marielena. Radio Bolivariana o La voz de la cámara de comercio pueden contrarrestar esos programas frívolos o esas noticias pesimistas que se escuchan desde el radio de la cocina. Sabe que alguien más hace ese trabajo pero prefiere evitarlo, así como a esos personajes que no logra recordar y que siempre llegan puntuales los sábados.
El sábado anterior escucho desde su habitación la llegada al sexto piso de otro de los hijos de esta casa. Se pregunta con curiosidad de quien hablan, de cómo y a que horas tanta agua ha pasado bajo el puente y piensa en lo afortunada que es al haber desconectado ese cable que la ataba a la energía de este mundo, de como la vida parece no afectarla, de como sigue en el mismo sueño, de como el tiempo se ha detenido, como mañana son las audiciones en el conservatorio. Desde su ventana ve como se transforma la casa de doña Inés, como siguen montándole pisos y mas pisos, sin embargo la sala de conciertos sigue intacta, ya hemos pasado todas las sillas de la casa para llenar el selecto auditorio que empieza a llegar. Ella es, dice doña Inés, es la niña de la que les hablaba, nunca había visto a nadie tocar el piano con tanta dulzura.
Al entrar a una de las habitaciones parece ver el antiguo piano, que alguna vez fue pianola. Hoy está un poco más claro, parece además recién afinado, desde que Danielito se fue para Jericó ha dejado de sufrir la tortura de su música. Hoy es un día especial como para volver abrirlo y apoyar sus manos en el teclado. El delicado peso de sus manos que parecen independientes de su mente, como gobernadas por un extraño duende comienza a dibujar complejas melodías que al parecer quedaron indelebles en su memoria.
Hoy debe ponerse más bonita que de costumbre, una belleza que no quiere abandonarla y que espera la puntual visita de Pedro Juan. Hoy querrán tocar algo alegre, la ocasión lo amerita, tal vez Mozart sea la mejor opción. Ella toca con el corazón, no es una maquina como ese Harold Martina, aunque no hay que olvidar la técnica como decía Consuelo.
Suena el teléfono, una llamada que proviene de una modesta habitación del barrio Cristo Rey, luego de ser la reina de la aristocracia paisa. Doña Dita quiere felicitar a su nueva hija en su cumpleaños, hablarle de sus proyectos con el colegio, ese que lleva el nombre de su hija, de esas melodías pentatónicas que deben acompañar los primeros años y que quiere que toque. Quiere aconsejarla, quiere que salga de esa casa, que viaje, que sea libre, quiere que por fin sea feliz.
Hoy casualmente viene acompañarnos Anamaria, la compañera generacional y de habitación en la remota infancia que recuerda más que el presente mismo. Un polo a tierra y una luz de razón para su mundo de sueños, de sensaciones que en esta casa casi nadie entiende. Tal vez solo ella que la escucho tanto tenga la clave para hacerlo.
Es lunes, es el día en que renegamos por volver a trabajar así que no hay mucho ánimo para fiestas. Pero igual el fin de semana antes o después seguramente hubieran llegado nuevamente sus amigos de juventud, Raquel Echeverri y los demás que no recuerdo pero que ella tiene aún bien presentes en ese compartimento indeleble de su mente, en una fiesta donde la música de su piano seria la protagonista y no habría necesidad de más.
Ella dice que hubiera preferido que ese don que Dios le dio para la música se lo hubiera dado para la pintura, al menos esta última deja rastros y no desparece después de una sentida interpretación. Pero al menos llena momentos inolvidables y tal vez no se vuelva habitual y casi invisible como los muebles de una casa.
No es un día para efemérides, para recordar anécdotas, para discursos, para una fiesta habitual como las que se hacen cuando se llega a una cifra redonda que marca un decenio más. Una fiesta que con ayuda del preciado etílico nos desconectamos un tanto de esta realidad y vamos adentrándonos en ese mundo irreal en el que ella ha habitado por tantos años. Llevando la locura que tal vez nosotros no hemos podido asumir y sin entender demasiado estas líneas tan racionales, felices sesenta llenos de buena música que siempre vibrara en tu interior.