

A petición de los “Los Carrington” y para atender las presiones que este grupo económico hace en aras de la igualdad en la información y a ciertas foticos de su archivo audiovisual, a continuación haremos una retrospectiva de Germán Enrique el restaurador, desde sus épocas como trompetista mayor de la banda de guerra de la primaria, lo que ocasiono el crecimiento desaforado de los cachetes, hasta estos tiempos como aguatero de la selección Colombia de fútbol.
Tendríamos que remontarnos a los tiempos en las que este relator no contaba con lo que los sicólogos como Brugnon Froid llamaría la independencia de conciencia. Sin embargo los registros fotográficos y sonoros de la casa museo del Restaurador, ubicada en la ciudadela San Diego y las pruebas audiovisuales de los Carrington, nos servirán de herramienta fundamental para tal efecto.
La constante inquietud por la música de Germán Enrique, lo llevo a incursionarse de manera temprana en este arte tal como ahora lo hace su clon “ hiperactivin compuesto” con un instrumento bien complicado: el piano. Germán Enrique arranco con la trompeta para infortunio de la casa y del buen dormir de los vecinos.
Según los expertos en malformaciones faciales, esta parece ser la causa que acelero el crecimiento de sus cachetes. Sin embargo otros analistas sostienen que si se mira con detalle las fotos de la familia Uribe Tirado, fácilmente se pueden encontrar explicaciones genéticas al asunto.
Retirado de las bandas de guerra gracias al comentario que a tiempo hiciese el doctor Betancur, para que la deformación no llegara a mayores, Germán Enrique incursiona en el mundo de los serenateros.
Fueron los últimos días del bachillerato en los que Germán Enrique estuvo sintonizado con la voz de Colombia. De esta época que Germán Enrique no quiere acordarse y que hoy hasta niega haberla vivido, quedaron los baldados de agua fría y hasta de miaos que los suegros indignados lanzaban a los incautos merenderos.
Y si el Drumondvillano ha sido el medio para bautizar a muchos miembros de la familia y promocionar sus remoquetes, que quede claro esto. El Drumondvillano solo reproduce las creaciones que como en el caso de los Carrington hizo en su momento el embajador de los Estados Unidos en la casa. Pero para esto de los alias y los apodos, realmente es el bachillerato el campeón en estos menesteres. Sus compañeros de bachillerato no tuvieron que ir muy lejos para buscar el remoquete para Germán Enrique. Lo bautizaron cachetes, ¡ Que originalidad!
Y cachetes era en ese entonces el capitán del team ganador de todas las carreras de carros empujados que tengan noticia las fiestas de la UPB. Gracias a la asesoría de Echeverría, o mas bien de las triquiñuelas de Echeverría quien le propiciaba un vehículo buguie que habría adquirido con alguna buena anticipada inversión del anticipo de algún contrato de obra publica y que por demás no pesaba un carajo. Era el único en Medellín fabricado con fibra de vidrio y con una carrocería casi que virtual. Una lata de sardinas como el renault 4, era una tractomula de 24 toneladas al lado de este buguie. Así que la banda de Germán Enrique aparentaba ser 5 superhombres pero realmente estaban levantando unas pesas de icopor.
Cuando la carrera como piloto de carros se ponía mas aburrida que la de Shumaher de tanto ganar, Germán Enrique por mirar nuestro paso del triunfo, montan guardia la tierra y el sol, sigue el himno de la Bolivariana en la facultad de arquitectura donde según las malas lenguas a los que echaban de arquitectura de la nacional por locas, no lo aceptaban en esta alma mater por bruscas.
Allí en medio del plumero y de la gente “bien”, entro en contacto con carepuño Botero, un excelso guitarrista que buscaba armar un grupo de música latinoamericana en un ambiente in. Germán Enrique solo conocía a Camilo Sexto y a Roberto Carlos y poco digería el mamertismo que aun sobrevive en Gaia. Semejantes pretensiones hubieran sido mas consecuentes en el alma mater de Clarita Carrington que en ese momento escuchaba una moción de orden para el compañero Bruno, Genaro, Piero, etc. en las asambleas de la Nacional. Pero lo único que alcanzo a Cantar Clarita y Anamaria fue realmente: fuera la bota militar de la U de A. Ovacionando al compañero Lopera en otra moción de orden de una de las asambleas de la Universidad que quedaba pasando no mas el río Medellín.
Pero regresando a nuestra víctima Germán Enrique. Fue en esta época de
Efervescencia y calor y gracias a las relaciones que Pacho había adquirido en su periplo por las facultades de la Universidad Nacional y en su segundo hogar para esa época: la circular tercera que Germán Enrique logro hacer lo que hoy llaman un circulo de amigos bastante pluralista.
De no ser por Pacho, el grupo se hubiera quedado en el estrato 5 y sin viabilidad alguna para hacer una revolución musical. Un poco pinchaito para canción protesta resultaba siendo Germán Enrique Mcartney. En pleno San Joaquín Liverpool, recordó que nada mas a la vuelta de la casa y juntando los amigos de Pacho se podía encontrar personal para el proyecto y hasta un Mauricio Lennon Restrepo para ajustar la dupla del éxito.
Como todo buen Lennon que se respete, abra que meter en esta historia una Yoko. Que para este caso no era propiamente la señora de Lennon. Era mas bien la hermanita. Don Alfonso la bautizaría “la muda”. Gracias a sus limitaciones en eso de hablar hasta por los codos. Compañera y camarada de verdad verdad. Traslado las asambleas a la pieza del piano. Yoko la muda comenzaba su discurso : A desalambrar a desalambrar, con la bandera roja y la internacional socialista y con el che guevara como comandante histórico vamos hacer la reforma agraria, ni un paso atrás siempre adelante, moriremos se hambre, de sed, de frío y vamos aguantar el bloqueo al que nos van a someter las potencias, etc., etc.,. Pero para infortunio de la muda, una revolución con el estomago lleno y con guaro ilimitado es imposible de hacerse. Carepuño, Lennon Restrepo y Germán Enrique Mcartney eran demasiado burgueses para este discurso y solo querían crear un grupo de música instrumental tipo savia andina sin muchas pretensiones políticas en la casa.
Ya librados de Yoko la muda, el grupo toma forma. Nació Quipicamayoc. El grupo como pueden ver había vuelto a las raíces precolombinas y resolvió adoptar la lengua quechua como oficial para sus canciones, carepuño decía que era el latín de suramerica. Carepuño y sus teorías dialécticas sostenía además que quipucamayoc era un lenguaje de nudos que los incas tenían para comunicarse. Todos le creímos en su momento y creo que en el fondo es cierto. Las dificultades para comunicarse en quechua y en el lenguaje de nudos hizo que el grupo retomara de inmediato el español.
Quipucamayoc fue la locura en la fanaticada femenina de la época. Fueron los tiempos de la Quipucamayocmania. Carepuño y Lennon Restrepo y Germán Enrique Mcartney eran asediados por las chicas que histéricas los esperaban a la salida de los espectáculos, y los corretiaban hasta su limosina.
La cima de la carrera de Quipucamayoc llego en el festival internacional mas grande de música Latinoamericana jamas celebrado en Medellín. En esa época Quipucamayoc tenia su competencia. Dos estratos mas arribita de la 68 y un estrato mas arriba en el escalafón social estaba el grupo de estilo mucho mas comercial llamado Suramerica. Quipucamayoc era el Dim, el equipo del pueblo. Suramerica los picados del Nacional, con presupuesto e influencias para grabar discos. Incluso hasta nuestros días el grupo suramerica intenta hacer trabajos discográficos, esperamos que algún día lo logren.
De ese festival recuerdo al conjunto fuera de serie Boliviano Savia Andina, quien tenia un verdadero paganini en las lides del charango. El hombrecito se fajo un solo del rondo a la turca de Mozart versión del altiplano que dejo hipnotizado al publico en general. Un grupo nariñense también se destaco por su música y por la particularidad de uno de sus músicos que de haberlo conocido Darwin le hubiera dado la respuesta al tan buscado eslabón perdido. Quipucamayoc estuvo pues a la altura de los grandes. A tal punto que un promotor internacional interesado en saber mas de este grupo hizo la pregunta del millón: Y estos no me los habían presentado. Tocan muy bien. Quienes son?. A que no adivinan quien contesto la pregunta. Pues su antagonista Suramerican Boys quienes argumentaron que se trataba de un grupo alumno de su escuela, que estaba en proceso de maduración. Semejante comentario aun hace roncha en los ahora veteranos músicos.
Como los beatles pero sin pelear, Quipucamayoc se desintegra y solo quedan para Germán Enrique los vínculos con Diego Mesa, el vecino que vivía detrás del palo de mangos que con su acento francés enloquecía a la fanaticada femenina cantando: “ Cuanggo tenga la tiegga, la tendrgan los gue luchan,....etc”.
Pero de esta época surge otro remoquete u chapa que llaman para Germán Enrique. Dotado de una memoria excepcional, Germán Enrique olvida por ejemplo las llaves del carro y de la casa como norma general. Como siempre la que paga los platos es la pobre Dorifax que disque no le recordó. Pero sumado al olvido y el despiste con artículos de primera mano esta su capacidad para recordar los nombres. Para estos días de fama y de autógrafos, Germán Enrique conoció mucha gente. A tal punto que le era imposible para su prodigiosa memoria grabarse los nombres. Para solucionar el impase, Germán Enrique resolvió llamar a todo el mundo Tulio. Oíste Tulio, y que mas pues Tulio, a bueno Tulio, de verdad tulio?. De nuevo no hubo que ir muy lejos para salir del chambón remoquete de cachetes que los Carrington quieren a estas horas de la vida resucitar. Ahora en esta fase burges-revolucionaria se llamaría Germán Tulio Mcartney el cantautor.
Para no alargar mas este articulo, aceleremos el recuento hasta nuestros días. Hasta esta semana en que se grava la cincuentava versión de la canción que enamoro a Richelieu, a Tomas Cipriano de Lopera y hasta el reacio Estebanano. Junto a Dorifax haciendo el dúo Pimpinela, haciéndole competencia al maestro Ochoa con su infatigable Camino de la vida. El dúo Pimpinela inmortaliza la canción quiero un amor contigo que escucharemos por secula seculorum en cuanto cumpleaños, grado, aniversario, efemérides o lo que se presente se le atraviese en este retorno a su estilo original. El mismo que se desvío por algunos años por el camino de la revolución gracias a la muda, a carepuño, a Lennon. Se acabaron los ideales. Ahora hay que producir música que se venda, la consigna Carrington llevada al acetato.
Con esto le ponemos letras a las fotos que enviaría hace unos días los Carrington en alusión a unos cachetes prominentes de un niño llamado Germán de Jesús Jaramillo. Pero como ven, la vida de Germán esta llena de tantas anécdotas, que el detalle de los cachetes es bien secundario en su vida.