domingo, junio 12, 2011

UNA CASA PARA LA BRUJA


Las historias apenas se pueden contar tres décadas después. Ahora que ha desaparecido esa primera generación emergente y mas que visible las empiezan a revivir e incluso llevarlas a la televisión. De un libro escrito en reportaje se pasa a la novela, aparece el irresistible ingrediente de la ficción con sus consabidos riesgos. Como cuando se distorsiona la imagen de una mujer participe de la independencia y se la lleva a escenarios hollywoodenses, de campos de batalla que nunca conoció.

Si bien ese poder sobrenatural que llego a esos pueblos y que barajo de nuevo las cartas de esa sociedad parece haber desaparecido o al menos cambiado de forma, el miedo que se sembró en el inconsciente de las gentes sigue presente, al punto de truncar los ánimos para el autor, de segundas y terceras partes que alborotarían mas el avispero, así exista material documentado de sobra.

Me habían hablado maravillas de aquella casa. Parecía anterior incluso a los tiempos de la colonización antioqueña, aunque seria extraño ya que estos terrenos podrían considerase baldíos para esa época. Lejos de aquel corredor conquistador que venia del valle de Belancazar, llegaba a Pacora, pasaba por Caramanta, bajaba a Sabaletas, se conectaba con el oriente y luego con el valle de aburra. Mas lejos aun estaría aquel poblado de Ansa, que hoy parece fantasma y que siempre estuvo en relación con la vieja capital de la provincia y las minas de Buritica.

Parecía un privilegiado al entrar a aquella casa más con fines académicos y de inventario del patrimonio arquitectónico de la región. No se permitían fotos ni mucho menos entrar en la interior. Castro asegura en el libro que gracias a una manía familiar aquellas habitaciones permanecen tal cual las iban dejando sus moradores antes de partir al mas allá. La dueña vio quizás traicionado su deseo de conservar la intimidad de sus antepasados, de sus costumbres y hasta de la privacidad de los mismos fantasmas, uno de los cuales pareciera ser su eterno enamorado al que ella nunca aceptó y que frustrado de su amor sigue penando por los corredores de aquella casona. Nunca pensó que aquel investigador fuese a plasmar en un libro con lujo de detalles todo lo que allí le contaron, todo lo que sus ojos iban viendo, todo lo que fue presintiendo y sintiendo en ese extraño lugar. Así que desde ese día la casa permanecería cerrada a los ojos voyeristas que insistirían en ahondar en sus secretos.

No creo que la producción sea capaz de conseguir un escenario parecido. El entorno que rodea la misteriosa casa esta compuesto por una vegetación densa que solo provee ese clima y ese suelo rico en cenizas volcánicas provenientes de aquella explosión del Combia, de la que quedan dispersadas aun las enormes piedras que decoran el cañón del río. Cauchos, cedros, ceibas inmensas cobijan del inclemente sol la edificación y proyectan una penumbra rara, extraña que sumada con esa humedad en el ambiente y un silencio roto solamente por el paso de un arroyo termina por crear una escenografía muy particular, misteriosa, conservando una tensa calma. El arroyo literalmente atraviesa la casa, pasa completo por la sala de baño en un chorro purificador y delicioso. Aguas heladas provenientes del alto de la soledad en Jericó. Soñado contraste con el ardiente clima que se vive al lado del río dorado.

La persona que me llevo aquel sitio logro que al menos me dejaran entrar unos instantes al patio de la hacienda. Una filigrana en piedras extraídas del mismo río, un mosaico perfecto sin mortero alguno, cuidadosamente diseñado y dispuesto con los tamaños y coloridos que solo allí se encuentran.

La casa ya no debe ofrecer el misterio de aquellos días cuando la troncal del cauca apenas era un lejano proyecto. Ese aislamiento del mundo, de las vías arterias principales seguramente ayudaba a conservar sus fantasmas. Ahora con la llegada del pavimento, del turismo y hasta de los curiosos que movidos por el libro y la telenovela preguntan por aquella hacienda seguramente ese encanto no es el mismo. Un aire parecido lo veía en una casa mucho mas modesta pero igualmente centenaria que se encontraba en la vía que de buenos aires conduce a Jardín. Una vía muy solitaria y de tráfico reservado dadas las condiciones de la carretera. El mas leve asomo de invierno y aquello retomaba su aspecto original de camino rial.
Llegando a un lugar de viejos cafetales con sombrío de guamas se aparecía una casa de cancel altísima, que al parecer nunca fue pintada. El tono que había adquirido la madera le daba un aspecto macabro, como de ataúd que se saca después de décadas de estar enterrado. La sensación se incrementaba sobretodo cuando iban perdiéndose las luces del día. Una casa abandonada que tal vez fue una fonda caminera y que tendrá oculta muchas historias de arrieros y de espantos.

Y esos espantos modernos siempre ocultos y raramente visibles se hicieron presentes en la María, la hacienda que tomo el nombre de la celebre novela de Isaacs. Una hermosa hacienda lechera de tapia patio central y corredores delimitando todo su perímetro. Justo al frente y pasando la carretera aparecía un guadual en que religiosamente se daban cita decenas de loros a eso de las 6 de la tarde. La hacienda quedaba a unos pocos kilómetros del alto de la raya, cuchilla topográfica, limite geográfico entre Jericó y Andes. Corredor obligado de estos duendes también llamados guerrilleros, que seguían las ya desvirtuadas huellas de los ideales del cura camilo torres que fundara los elenos hace casi medio siglo. Por allí deambulaban, siempre siguiendo la cuchilla, desplazándose hasta pueblo rico, luego regresaban y se iban hasta la horqueta de don John en limites con andes y Jardín, de ahí podían tomar el monte hasta Riosucio, o salir al choco. Todo aquel transcurrir se hacia de una manera inconsciente para la sociedad, por sitios en los que la colonización antioqueña pareció no dominar con su hacha. Son como los espantos, con su mundo aparte y sin necesidad de tomar ninguna arteria vehicular se desplazaban cientos de kilómetros. Un día los duendes bajaron y espantaron en la María, le prendieron fuego a la casa que ardió con la fuerza que le daban las maderas y la cañabrava centenaria y bien seca.

En el pueblo aparecían como un rumor. Como una presencia que podría estar vigilando detrás de los cafetales de las fincas. Que podrían llegar como la muerte y llevarnos a tierras donde el estado no hacia presencia. Como lo hizo con el dueño de aquella finca cafetera que se ve pasando ese río. Un señor robusto que llego parado en los huesos después de semejante periplo. Dice que aprendió a manejar el tiempo y a dilatar al máximo todas las actividades cotidianas. Hablaba de afeitadas o de cepilladas de dientes de dos horas. Intentar cualquier contacto con sus captores le era imposible, les tenían prohibida la alfabetización, mientras mas ignorantes y desconectados de la realidad, mas pertenecerían a ese mundo de los espantos. Algo muy distinto pensaba el che, ese mito que parecen seguir pero no propiamente en esas prácticas.

Pero estos pueblos, sobretodo los más fríos y aislados parecían tener la contra para enfrentar esta amenaza del más allá. Una escopeta espantaría cualquier intento de incursión de estos seres. Una escopeta disparando todo lo que se mueva en la oscuridad, limpiando todo lo que pudiera ser sospechoso, unas muertes periódicas que empezaron a ser cotidianas. Lugares siempre fijos para aquellas sentencias, para ejecutar esa cacería de brujas: un puente a media noche, una carretera de poco transito, el río dorado que se lleve la evidencia, mas al norte, y en cada poblado, empujando al chulo inflado y con los gallinazos en su festín, para que que no desembarque allí y los obligue a esa aburrida y penosa labor de levantamiento. Que la corriente se lo siga llevando, que no queden evidencias y que la memoria se pierda cada vez más rápido.

No se sea un cumplido o más bien una alarma. Pensar en que aquella casa sea ahora el escenario propicio para algunas escenas de brujería tal vez nos pone a pensar en su avanzado estado de deterioro. Lo que alguna vez fue la hacienda cañera mas importante de la región, la misma que tuvo un trapiche muy cercano a ese río que Ud. ve allá abajo pasando. Un día bajo una borrasca y no dejo sino esos muñones de columnas que se alcanzan a ver entre la maleza.
La molienda se instalo mas arriba. El aroma de panela subía río arriba hasta la plaza y comenzaba a bajar la romería. Para todos su melado y si por casualidad a alguien se le negaba este derecho, ahí estaba el bagazo seco listo para arder. La maquina al fin ardió porque los espantos buscando justicia social así lo quisieron, no pa Dios ni pal Diablo. Con el fuego también se espantaron las bujas que al parecer allí se reunían en las noches en anárquicos aquelarres. No me dejaron dormir decía el inquilino de aquel lugar que escucho toda la noche como se deslizaban por el entejado en medio de sonoras carcajadas
Después renació como el ave fénix pero ya el país estaba en manos de los duendes que espantaban en la carreteras que antes ni pisaban. Nadie volvió, ni siquiera los nuevos dueños que parecen estar en un lugar más aislado que el aquel donde habitan los duendes.

Pero esos recuerdos recientes no tienen mucho eco en la casona. Ni siquiera don Bruto que lo único que hizo fue cortar las macanas y demoler las chambranas para construir unos muros de ladrillo revocado o destruir el parket de madera para cambiarla por esa baldosa geométrica de cemento. Los tiempos de la bonanza cafetera que dejaron su huella en estos pueblos, en las fachadas de baldosín, arenon chino, el aluminio anodizado y el vidrio en las ventanas. Ese señor seguramente no era del pueblo, allá particularmente son muy celosos con la arquitectura de sus ancestros, fanáticos de la restauración y la conservación. Como lo fueron aquellos que aun viven en una de las esquina de la plaza, que conservan todos los enseres de antaño y que bien han facilitado su casa para producción. Por sus manos también paso esta casa y la entregaron intacta.

Pero quizás el misterio provenga de sus primeros habitantes, una misteriosa dama siempre vestida de blanco que recorre los corredores de la casa. Al frente y pasando el río se ve otra casa similar y que ya fue utilizada en una producción de los años 90 que narraba la zaga de una familia antioqueña. Parecen gemelas, la misma altura, los mismos detalles en sus ventanas, hechas de sólida tapia que ha resistido los embates de la tierra. La torre de la iglesia y la casa donde cayó no pudieron contar el mismo cuento.

La primera noche en aquella casa me llevo a recuerdos de infancia. Un celebre paseo a Minas de Fredonia, en tiempos donde Builes reinaba y compraba todo, porque estaba convencido que todo se vendía, hasta las conciencias. Una casa cural en la que pasamos la noche. Tal como en aquella casa, se cierran las puertas y ventanas de las habitaciones y se conoce la penumbra absoluta. Entonces mis amigos, los sobrinos del padre Eusebio comenzaban con sus historias de una monedita que cae y rebota en el entablado, de una luz como de luciérnaga que parece guiarnos al entierro.

Volviendo a la casa de la dama de blanco y a la oscuridad de aquel cuarto recuerdo los 3 golpes que periódicamente sonaban en la sólida ventana. Al abrir el postigo, no se oía pisada alguna de algún bromista huyendo después del susto propiciado. Alguna vez pensamos que tal vez seria una señal que mostraba el lugar exacto de ese tesoro aun enterrado en la tapia, justo debajo de las tablas que conformaban el sillar de la ventana. Bienes materiales atados a ese espíritu y que habían dejado un alma penando aun en esta dimensión. Tal vez esta vez la liberaríamos.

Son muchas las leyendas que se cuentan de estas casas centenarias. Que vivieron tiempos de la guerra de los mil días en donde los bancos no eran garantía para guardar las esterlinas de sus propietarios. Se cuentan historias de personas que han buscado en vano en tapias de casas como esta. Las dejan en un estado ruinoso. Pero hay un dicho que parece ser cierto. El tesoro solo lo encuentra la persona indicada. El ambicioso cazador de guacas puede estar parado encima del tesoro y no verlo. Era la historia que contaba algún mayordomo que había trabajado por los lados del cauca. De como veían una luz frente a un árbol de brevo y luego desaparecía.
Hicieron varios intentos excavando en los alrededores. Alguna vez dejaron la casa sola para irse a la misa dominical y uno de los trabajadores saco de raíz el brevo y al parecer el baúl con las esterlinas estaba aprisionado en sus raíces desde el día en que lo plantaron. El afortunado salio corriendo de allí y nunca mas lo volvieron a ver en el pueblo.

Tal vez este mayordomo que había estado aquella vez tan ceca de la fortuna y al que literalmente se le adelantaron, tendría una segunda y definitiva oportunidad en esta casa. Se concentro en las pistas que aquella presencia parecía estar dando. La misteriosa mujer con una bata blanca que desaparecía al final del corredor, justo debajo de la escalera que subía a un oreadero de café que habían construido aprovechando la gran altura de la casa. Palpo y golpeo la tapia centímetro a centímetro esperando encontrar un sonido diferente, un extraño vacío en esa sólida muralla. Justo detrás de un pañete deteriorado por el tiempo se dejaba ver una tabla. Escarbó y escarbó hasta que descubrió un nicho. Sus ojos se iluminaron al ver un baúl de madera que había permanecido oculto de los saqueadores como aquellas tumbas egipcias. Cual seria su asombro al ver que se trataba de un cofre con los huesos de un bebe. Una novedad como decían en aquellos días a los abortos que sufrían esas mujeres. Pariendo en esas casas con aquellas limitadas condiciones para traer una criatura al mundo.

Dicen que después del hallazgo en la casa dejaron de molestar. Tal vez extraña mujer descanso al hacer visible su entierro. La tumba de un ser que nunca nació y que según la creencia cristiana se va para el limbo, un lugar que no esta ni en el cielo ni en el infierno y donde parecen estar condenados a flotar como una capsula perdida en el espacio.

Es lo más raro que paso en aquella casa. Han sido más los vivos que los muertos los que realmente han espantado por esos lados. Llueve mucho en aquella semana de rodajes. El director llega en uno de los camiones que hace parte del equipo de grabación. Desciende por la carretera que se empina al llegar a la casa. Pasa por el beneficio de café abandonado con rastros de épocas de cosecheros y aparente abundancia cafetera. Por fin encuentra aquella casona que tanto le habían recomendado. La casa que había imaginado. Ideal para aquellas escenas en que la bruja se encerraba para hacer sus ritos. Incluso hasta con el mismísimo gobernador. Todo estaba listo para el rodaje pero el diluvio no se detuvo aquella semana. El camión casi no sale de aquella finca. Así que pensar en traer camiones con equipo aun mas pesado era imposible. Al fin encontraron otra casa y desistieron de la idea de filmar.

La hacienda sigue allí oculta, abandonada y al abrigo de la mirada del mundo. Guardando sus secretos y seguramente esos oscuros habitantes que se hubieran espantado con las luces de la producción. Como aquella vieja casona en la que no se permite la entrada de extraños. Aquella en la que siguen deambulando los muertos, contemplado esas pertenencias ajadas y empolvadas que permanecen intactas en el mismo lugar que las dejaron antes de morir y en este caso antes de partir al exilio.

miércoles, junio 08, 2011

DIALOGOS CON EL MEDICO


El se había preparado lo suficientemente bien para recibirnos. En ese moderno oráculo que lo sabe todo había escrito colombie. Descarto de inmediato esa Colombia británica que alguna vez sonno Bolivar para nosotros y que es ajenamente canadiense como todo lo que huela a ingles para este ultimo refugio de la cultura francesa. Esa Colombia del oeste que mas bien parece hoy una Colombia china, así que opto por la Colombia que se presentaba a sus ojos, la que habla español, para sorpresa de sus ojos, católica e histórica y fielmente democrática, al menos en el papel.

No suena una pregunta muy original, más bien repetitiva al punto de poseer la respuesta automática, la que mejor sonaba para el entrevistador de la embajada y que sigue vigente y se responde como un cassete de manera automática. Que los llevo a venir a Quebec?

Se adentraba en Internet e iba viendo la interminable guerra de aquel desconocido país latinoamericano. Se remonta a los orígenes y constata un paralelo, una situación similar a finales de los años 50 acá mismo en su natal Quebec. La educación, la salud exclusivas para la clase pudiente, la iglesia como un poder regulador de todas las decisiones de la sociedad, la pobreza rampante sobretodo en la minoría francesa. Vino la revolución, la salud y la educación se volvieron derechos universales, el pueblo le dio la espalda a esa iglesia que tanto había abusado del poder y se volvió sordo a sus amenazas de fuego y condenación eterna. Lo mas lógico seria pensar en una revolución cultural tipo china, quemando templos, rompiendo estatuas del buda, arrasando el Tíbet. El fenómeno en Quebec fue silencioso, llamado también revolución tranquila, casi como una resistencia civil.

Tal vez no exista mucha tradición de guerra en este país. El solo hecho de no haber librado una guerra de independencia ahorro muchos odios que se hubieran multiplicado através de los años. La independencia fue más bien gradual y tan amigable al punto de conservar aun la reina de Inglaterra en los billetes. Su país mayoritariamente blanco y con el problema de los indígenas debidamente aislado en apartadas reservas. Poco mestizaje, esclavitud minima ya que los negros no aguantaban este clima. Tal vez el único odio histórico estaría precisamente acá en Quebec, con esa minoría que ahora vivía subordinada al poder ingles, pero para eso la iglesia había hecho un buen trabajo de enfriamiento de los ánimos de independencia, al menos exorcizando un poco una salida por la vía de las armas.

Empieza a darse cuenta que el escenario actual de ese país es idéntico al de ese Quebec de los años 50s. Era normal pagar por los servicios de salud como en los estados unidos. Entonces recuerda un amigo que sufre un ataque en plenas vacaciones de la florida, queda prisionero del voraz sistema de salud gringo que para más males hace un mal diagnostico y una intervención innecesaria para su situación. La historia termina en Quebec cuando en el buzón encuentra una factura de 58 mil dólares por concepto de hospitalización. Recetan antibióticos en las farmacias de Colombia?, vuelven el cuerpo inmune a los mismos y cuando de verdad se necesiten no surtirán efecto.

Así que UD no puede ejercer como arquitecto en este país.- No, no es tan sencillo, hay que homologar lo que se tiene, presentar los trabajos que se hicieron en la universidad hace 25 años, un trabajo mas de arqueología, hacer una especialización, trabajar durante 3 años en una oficina de arquitectos y por allá a mediados de la cincuentena recibir el titulo y empezar a pagar el crédito estudiantil. Pero para un medico el asunto es mas complicado, bueno, esta en juego las vidas humanas, no simplemente un mal diseñó. Imagínese un medico que no entienda bien lo que le dice el paciente, lo podría matar con un mal diagnostico.- Si es cierto pero sabe cual es la principal preocupación del comité de selección de médicos de Quebec? Pues que la formación en los demás países es muy distinta a Quebec. Por ejemplo en Francia la medicina familiar no es considerada una especialización - Ah como en Colombia, allá es igual, el medico general esta capacitado para hacer consulta y hasta trabajar en una sala de urgencias de hospital, haciendo intervenciones medianamente complejas.- Así funcionaba en Quebec anteriormente, pero se resolvió que la consulta como tal la hace un medico llamado especialista de familia. Alguien que en el papel se vuelve una especie de gerente del caso, recomendando y solicitando la participación de otros especialistas si es el necesario, sus intervenciones realmente son mínimas.

Pero este sistema que en teoría es el mejor del mundo y que sirvió de modelo para que obama presentara su reforma a la salud no marcha del todo bien. La universalidad y el acceso gratuito fomenta el abuso por parte de los usuarios, las salas de urgencias se llenan de personas con resfriados y para el resfriado realmente no hay nada. Se arma un trancon en las salas de urgencia y de postre se llevan el virus para contagiar al resto de pacientes.

El medico defiende su sistema de salud, la privatización no es la solución, afirma enérgicamente. Si les diera por desmontar el aparato publico que tenemos el acceso a la salud quedaría en manos de muy pocos, de una clase privilegiada que podrá pagar los elevados costos, tal como ocurre en los estados unidos. La situación ahora seria mas grave que en los 50s. A Dios lo que es de Dios y al cesar lo del Cesar, afortunadamente la salud junto con la educación estaba a cargo de la iglesia. Existían los famosos hoteles de Dios. Efectivamente cuando se visitan los hospitales de este país y se miran los famosos cuadros que año a año van dejando las administraciones y al llegar a mediados del siglo veinte, se ven la prevalencia de hábitos de religiosos y religiosas como si fuesen conventos o seminarios.

Se ventila mucho la privatización de la salud como solución a las interminables filas de espera para operaciones vitales. La gente preferiría pagar con tal de no morirse esperando el turno de este sistema lento y al parecer carente de recursos humanos. Los jugadores de ruleta del mercado accionario se frotan las manos y piensan en maravillosas utilidades, como esas que ya brinda la industria farmacéutica. La mentalidad saludcoop, imaginándose esa copiosa clientela de la tercera edad y como sacar provecho de su jubilación.

Durante mas de tres años pasé por el frente de su casa doctor. Mañana y tarde, y casi nunca veía a nadie. Realmente en ningún pueblo de Québec veo nunca movimiento. Más bien parecen pueblos fantasmas. Nunca me imagine una casa como esta, tan llena de vida. Siempre pensé que las casas acá se usaban solo para dormir. -Efectivamente, no veía a nadie porque estaban trabajando - Bueno no voy a exagerar, si veía la gente salir en sus carros, los niños tomar el bus amarillo ese que los lleva a la escuela. Por eso digo que el pueblo tal vez este habitado cuando llega la noche, pero la gente seguramente llega cansada y con estos cinco meses de invierno tampoco creo que ellos se animen mucho hacer vida social o al menos sacar como en los pueblos de Colombia las sillas al antejardín para tomar la fresca y saludar a los transeúntes.

En los días festivos los pueblos se ven aun mas desérticos, la gente esta encerrada en sus casas, acá hasta al mas remoto rincón llega el Internet y el cable. El medico sostiene que yo pasaba por la variante del pueblo, que lo bordeaba, me invito a entrar algún día al centro del poblado y sentir su vida.

Ese medico tiene que querer mucho este pueblo, ese tipo de sueños ya no son tan comunes. Por lo general los jóvenes quieren irse a las ciudades y nunca regresar. No quieren seguir con las fincas de sus padres, dicen que cada día se abandona una finca en Québec. Tampoco quieren seguir con los negocios, por mas prósperos y posicionados que se encuentren.

El medico regresa al pueblo y monta un consultorio. Consigue otros profesionales que lo acompañan en esta empresa y logra ese sueño de ser profeta en su tierra. Esa figura del medico del pueblo como lo fue en su momento Betancourt en la circular segunda, Díaz en Jardín , Estada en Jericó y ahora Arcila. Se ganan la confianza de cientos de personas que se sienten en buenas manos. Esa profesión a ratos uno cree que requiere mas carisma que conocimiento, porque la curación depende muchísimo de esa confianza que se tiene al galeno.

La enfermedad es todo un misterio. No se conocen causas, mucho menos la cura. Es exclusividad de los países nórdicos. Es silenciosa, se puede retrasar, se puede adelantar, te puede matar en una semana, se puede tardar años y años. Es degenerativa y va paralizando las extremidades, se forman unas plaquetas en las terminaciones nerviosas de la columna vertebral, la lucidez queda intacta, es como si quedara solo la cabeza en funcionamiento, con la risa que no ha perdido, con un cerebro que parece multiplicar sus funciones. El sigue trabajando, sigue asistiendo a reuniones, no piensa en el retiro aunque ya esta en edad de hacerlo, tiene esa filosofía de Alfonso, el día que no pueda trabajar, ese día me muero.

La casa además de hermosa, privilegiada en uno de los pocos altos que ofrece esta topografía sin resaltos. De allí se ve el río que pasa por el pueblo, el tren interminable. Dispositivos mecánicos para salvar todos los niveles que tiene su vivienda. Hasta una grúa que lo mete en la piscina en verano.
En una pantalla gigante va viendo las fotos de una finca ubicada en algún lugar de Colombia. No se ve sino exuberancia y todos los tipos de verde, tal vez por el avanzado estado de abandono. Observa ese país rico que no hemos sabido administrar. Como el resto de quebecuas que han visto esas fotos llega a la misma conclusión: ‘’uds que diablos están haciendo acá, uds vienen del paraiso’’

Cuando la enfermedad no había llegado aun a sus manos tocaba un piano que aun conserva. Es fabricado en Montreal, suena muy bien aunque le falta afinación. Hace años nadie lo tocaba, ahora esta conociendo unos ritmos colombianos. Quebec es tierra de luthiers, en Saint Hyacinte fabrican órganos que son exportados por todo el mundo. Algo quedo de esa tradición francesa a pesar del abandono y el aislamiento. Lograron aprender hacer los quesos franceses, con el vino no ha sido posible por el clima. Su estado no ha bloqueado el acceso a los placeres como la buena comida y el vino. Los disfruta como el que más. En este ritual de las comidas de este país subdivididas en varias etapas va sacando el respectivo vino.

Su mente brillante e intacta quiere aprender español y esta convencida que podrá lograrlo a pesar de los años. En el peor de los casos volverá a pasar un momento especial con los habitantes de ese país exótico y tan lleno de problemas que alguna vez busco por Internet.

domingo, junio 05, 2011

LOS PROPIETARIOS


La dimensión del lote bien podría asemejarse, era más bien la minima en esa aun no densa Medellín, tal vez los planificadores urbanos no se imaginaron semejante migración del campo a las ciudades y que además las familias de clase media, esa categoría en vía de extinción, se iban haciendo menos numerosas.

La casa aun se niega a desaparecer, resistiendo el embiste de las grandes edificaciones que terminaron por rodearla. Desde los pisos altos ya se atraviesa la intimidad del patio. Los rayos del sol solo aparecen a medio día, cuando se encuentra en el cenit. Luego viene la sombra de la mole de concreto que se coloca a su costado, ya no hay necesidad de mover las pesadas bifloras al abrigo del sol. La propietaria parece tener más cimientos que la vieja casa en aquel lugar. Ahora se siente más segura, los edificios que delimitan la casa parecen murallas infranqueables, ni siquiera el loco Abel se atrevería a semejante riesgo.

Hace apenas algunos meses todo parecía desolado en aquel lugar. El producto de una tala indiscriminada de un bosque en un terreno de crecimiento urbanístico estaba a nuestros pies. Ya habían pasado los buldózer y el panorama más bien era desolador. Es la manera más facilista y económica de urbanizar. Solo en un barrio de casas de 300 mil para arriba habíamos visto como se conservaron árboles inmensos. Las maquinas le iban haciendo el quite a las especies que iban quedando gracias al azar entre antejardines o solares. El resultado es magnifico, el verdor y la frescura presente desde el primer minuto. Ese toque de vida deberá esperar por lo menos 15 años para verse reflejado en estas urbanizaciones más convencionales.

Mientras tanto las jóvenes familias se van instalando en las nuevas casas del Instituto de Crédito territorial. Ya ha pasado un año después de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán y la violencia se recrudece en las zonas rurales. Los liberales a pesar de dominar ahora en el congreso retiran el nombre de su candidato para las elecciones presidenciales. El camino esta libre para Laureano Gómez, la primera versión de la seguridad democrática. Los militares se van instalando en las esquinas de la nueva urbanización, las preferencias que nunca faltan en nuestro país para esta elite, la fuerza publica aun esta muy politizada, aunque las cosas cambiaran con la posterior llegada del general Rojas Pinilla, para eso Laureano, el admirador del fascismo tendría que caer enfermo y desatarse una crisis institucional en el país.

La primera hilera de casas mirara a las tribunas del estadio los libertadores, se escucharan los goles y el entusiasmo que despertaban las estrellas del futbol mundial que en esos días nos visitaban. La Europa arruinada de la postguerra no podía pagarle los salarios que merecían. Más allá la torre de Tejícóndor, un icono diseñado por el Nel Rodríguez. La industria antioqueña se afianzaba luego de su improvisado surgimiento años antes. Los países desarrollados se habían concentrado en la fabricación de armamentos para la devastadora segunda guerra mundial, ahí estábamos los paisas para reemplazar los productos que ahora no llegaban vía importación. En Europa ya en 1949 a pesar de haber terminado el holocausto, los esfuerzos se concentraban en reconstruir la tierra arrasada. Aun faltaban unos años para que esos países se recuperaran y volvieran a reconstruir la industria multinacional que barrería con la que parecía la muy pujante y competitiva industria antioqueña. Ahora en manos de Laureano y gracias a esta eventualidad, la economía iba bien pero el país iba mal, ese era el rumor en las calles, sobretodo en el campo donde policía secreta al estilo de las SS nazis y grupos paramilitares comenzaban una reforma agraria a punta de amenazas y asesinatos. Los tiempos de chulavitas, de terrorismo y a falta de motosierra el corte de franela. Latifundios ahora en manos de la godarria y los curas afirmando desde los pulpitos, el cielo es azul, el infierno es rojo.

Y detrás de la casa, un solar con unos muros en ladrillo de canto, de acaso 3 metros de alto.
Aun no existía el miedo a los apartamenteros que vinieron mas tarde con los males de la gran ciudad. Un espacio enorme como para sembrar árboles frutales, el mas popular el imponente mango. No faltaron los naranjos dulces y agrios benditos para las bebidas curadoras de aquellos males caseros. Mas allá de esos muros y rumbo al sur hay un terreno pantanoso que no promete mucho como para continuar con este desarrollo urbanístico. Una quebrada que viene de los lados de Belén Miravalle aun no se canaliza y toma posesión de esas tierras luego del periódico arribo de los vendavales.

Monseñor Sierra divisa el valle desde el nutibara. A su lado Le corbousier señala el cerro del salvador como un sitio intocable que debe declararse parque para la ciudad. Sigue el paneo detrás de sus espesos anteojos y divisa ese terreno pantanoso justo detrás de la nueva urbanización y entonces concluye: ‘’Es el sitio ideal para su campus universitario’’. Después pide prestado un papel y en una servilleta dibuja una cuadricula en la que va rellenando unos cuadros a manera de ajedrez, era el trazado del barrio conquistadores justo al lado del campus universitario. Con el empuje del visionario contratado por el plan regulador de Medellín, monseñor se empecina en domar ese difícil pantano, rico en arcillas expansivas que hacen casi imposible la construcción de edificaciones. Banna con petróleo las charcas para acabar de una vez por todas con los zancudos, siembra los eucaliptos para delimitar el terreno y de paso secar la tierra. Es apenas el comienzo de la universidad.

Es tal vez una sensación parecida la que se siente al estar en este sitio. Las vías destapadas por la que aun no pasan muchos vehículos. Tal vez ellos podrían ver como lo hacemos ahora con la autopista que se dirige a sherbrooke y luego a los Estados Unidos, al estado de los hippies. Ese camino proveniente de la América y que pasaba justo al frente de la torre de tejicondor para llegar al mismísimo centro vital de Guayaquil. Casas además de separadas las unas de las otras mas bien escasas en ese lugar. La sensación de la puerta en media manga. Seguramente la fortaleza de esos cimientos en piedra y concreto, los muros en ladrillo macizo, las losas en cemento armado incluso en la cubierta en una urbanización que mas parecía estar en una zona campestre nos hicieron pensar que esas casas nos enterrarían a todos. Pero la ciudad se fue densificando y esas casas con sus terrenos empezaron a ser enormes para un sitio tan céntrico. Primero cedieron su vocación, para volverse comercios, improvisadas bodegas o tal vez confortables oficinas. Después se encaramaron apartamentos encima de las losas de techo, se subdividieron, se reformaron, luego fue mas fácil y rentable tumbarlas para construir torres que aumentaran mas la densidad de aquel ahora céntrico sector. Esa parece ser la dinámica de las grandes ciudades, las mismas que no terminan de crecer a pesar de no tener mas tierra para hacerlo.

La pareja haitiana debía verse con un pintoresco contraste en esta ciudad hace unos 20 años. De esos días recuerdan apenas un pequeño pueblo que apenas contaba con un limitado numero de manzanas. Ya había pasado el tiempo de la era industrial, la fabrica de pólvora alimentando las trincheras de la primera guerra mundial Tal como aquella torre de tejicondor quedo la esbelta chimenea que alcanza a verse desde la nueva casa, ahora funciona un colegio que guarda el mismo nombre de la enorme polvoreria. La gran industria textil que atraía trabajadores de todas las regiones de Quebec comenzaba a ceder ante laS importaciones del lejano oriente. De ahí solo queda el entable vacío, alguna vez fue aprovechado por la fábrica de estructuras de madera que ahora se encuentra en un cajón mas moderno. El lote es inmenso y suena para campus de una universidad ojala sin animo de lucro como es la moda en los estados unidos. Una cárcel municipal esta a unas pocas cuadras, es uno de esos centros para nada intimidantes y que mas parece un colegio. Allí se pasa poco tiempo gracias a la benevolencia del sistema judicial.
El ábside de una iglesia de los testigos de Jehová se alcanza a ver entre los lotes aun no construidos. Se respira tranquilidad al saber que olvidaron su proyecto de cementerio, un lugar que no le falta a cada templo de esta ciudad. Muchos barrios de los acostados dispersos en la ciudad, abiertos y con un clima helado que ayuda seguramente a la conservación de sus habitantes. El parqueadero de la iglesia esta lleno, la misma historia no la cuentan desde hace tiempo los templos católicos que abundan aun ya vacíos en la ciudad.

Se siente raro estar en un lugar propio, las raíces cimentadas en esta nueva tierra. Un pretexto más para no abandonar la lucha del emigrante. De los estados unidos se escuchan voces de los que ya hace un año entregaron sus casas, esas maravillosas mansiones de 300 mil dólares que prometían valorizarse y seguir inflando la gran burbuja hipotecaria. Las casas terminaron costando la mitad y la gente comenzó a entregarlas al banco. Los más candidos creyentes de esos noticieros que nunca dicen la verdad esperaron. Fueron llegando nuevos vecinos que como buitres del fracaso de los dueños originales ahora pagaban la mitad. No quedaba más remedio que entregar las casas y capitular ante el banco.

Dicen que la construcción residencial en Quebec la sostienen las bajas tasas de interés. Se espera no estar pagando por una propiedad inflada que se va enfrentar a la realidad del valor real. La economía de la ciudad sigue siendo la gran incógnita. El boom de hace unos 10 años ha terminado, cuando la ciudad fue elegida la segunda en desarrollo en toda la America del norte. La economía americana parece recuperarse un poco, al menos el discurso del gobierno ha cambiado un poco, se sienten vientos de confianza provenientes de los vecinos del sur. Hay rumores de que los intereses hipotecarios tal vez se incrementen. Al menos los requisitos para los créditos se han vuelto mas exigentes. No se quiere repetir la experiencia americana. Sin embargo un fenómeno extraño se comienza a ver en la ciudad, los apartamentos comienzan a quedarse vacíos y los arrendatarios se vuelven propietarios de nuevas casas, o tal vez las fabricas se están cerrando y las gentes buscan suerte en otra ciudad. Hay una relativa calma, un ambiente de duda, no hay mucha confianza en el futuro. Ya las ventas en el sector de la construcción bajaron a la mitad en el semestre pasado, hay una tendencia al alza pero aun no se alcanza a recuperar.

Si bien hace tres meses todo era desolación y se pensaba ser los únicos arriesgados que se instalaría en esa urbanización, ahora el panorama es bien distinto. Al menos se ven ya construidas una docena de casas como aquellas que se disponían hace 52 años entre el estadio los libertadores y los terrenos de la nueva universidad.