
Y justo a plena mitad del siglo XX , como para fácil recordarlo, venia llegando al mundo Lucia del socorro, los historiadores nos corregirán si aquella criatura era la ultima en nacer en la celebre e incipiente casa de la Tablaza o si por el contrario la primera en llegar al mundo en la definitiva casa de la circular segunda y de la que aun no nos movemos. Bueno y si la memoria no me falla, en la placa que al parecer ya se robaron y que luce en medio de unos ladrillos vistos de la fachada rezaba: Instituto de Crédito territorial 1949, segunda casa muy a pesar de don Alfonso que a bien quería la esquina, asignada como era costumbre y menester en aquellos días a militares de mediano rango. Todo lo anterior como para deducir que tanto Socorrito diminutivo usado por el flaco Urrego como el barrio mismo poseen la misma edad e historia recorrida.
Pero de esas épocas hablaran con más lujo de detalle los contemporáneos de aquella la cuarta en orden que la docena de la cual el escribiente hace su colofón. En lo que a mi compete y mas con el animo de no afirmar exageraciones o malformaciones de la historia, me centraré mas en la época en que Lucia le hacia la segunda a doña Amalia en eso de lidiar la nuestra, la camada de muchachos que para mas señas delimitaremos de Clarita y Pacho para abajo, es decir, para ser mas claros aquellos a los cuales los tiempos sexagenarios aun aguardan cierto respiro y se ven medianamente lejanos en el horizonte. Camada por cierto no muy afortunada y en algunos casos sobretodo de premura por eso de evitar el retardo en el caso de Germancito, muy amante desde aquellos días de los placeres de Morfeo, no solo en la siesta sino en quedarse a la aurora pegado de las sabanas, a fuerza de cogerse de la noche y no encontrar los calzoncillos por ninguna parte. Tranquilo, aseguro Lucia al apurado pichon de restaurador, váyase tranquilo así sin calzoncillos que de eso nadie se dará cuenta. Tan convencida frase no tuvo entonces en cuenta el sino de desgracia que siempre acompañó a esta criatura que raras veces esta en contravia de la ley de Murphy, escrita en su destino como constitución, ese mismo día encontraron unos calzoncillos en lamentable estado de putrefacción yaciendo en el mismísimo baño de la institución. Obligose entonces e ipso facto una revisión rigurosa en el patio principal del colegio haciendo verificación uno a uno de la suerte de vestidura interior y lográndole así con la fehaciente prueba en la mano el primer falso positivo de la historia, el primer reconocimiento publico al restaurador gracias a los buenos oficios en materia de alistamiento de su hermanita mayor, nuestra homenajeada en cuestión.
El recuerdo mas lejano que se me viene a la mente de Lucia se remonta a los mandados que tenia que hacer en una revuelteria que si no estoy mal quedaba por los lados de la circular tercera, por cierto no muy lejos de la casa de los que en un futuro no muy lejano serian sus suegros. Lucia advirtiendo esa candidez genética irreversible de la que sufrimos los Jaramillos me hacia la siguiente advertencia: “mucho ojo Danielito, antes de pagar Ud. le dice al revueltero, cuanto es?, esos plátanos no valen mas de cincuenta centavos así que ud le dice, déme una rebajita señor” Ese paseíto de regatear me parecía y me sigue pareciendo de lo mas jarto, además siempre se me olvidaba todo aquel protocolo, seguramente pensando que estaba en Canadá o en Alemania y le entregaba el billete pero el pícaro no me devolvía un centavo y el mandado terminaba siempre con el mismo resultado: tumbada fija. Ya se imaginaran la cantaleta al llegar con unos plátanos ñuridos escogidos por el tendero y sin devuelta. Semejantes prevenciones antitumbis han sido probadas hasta la saciedad en eso del manejo de cheques groseros que de cuando en cuando arriban a la factoría Manchas Inc, siempre por supuesto con un payaso distinto y con un libreto teatral que muy a pesar de las advertencias de Socorrito al estilo de aquellos tiempos en que los plátanos se compraban en revuelteria, el muy avión de Mc Lauskas recae y vuelve a caer en múltiples vasectomías caninas.
La parroquia de San Joaquín tenía un grupo juvenil devotos de la virgen María. No se que tanta era la devoción, lo bueno de aquello era la oportunidad que a bien tenían para hacer muchos amigos y sobretodo con la bendición de la virgen María, como quien dice libre de cualquier sospecha por parte y salvoconducto divino para los recelosos padres de la época. Y más que encontrar amigos porque no hallar el amor en aquella muchachamenta que allí se reunía, muy a pesar del sacrificio de levantarse a las 4 de la mañana para hacer la procesión del santo rosario por las vacías calles del barrio, procesiones que interrumpían el sueño que el ahora el betsellerudo Abad, escritor de las señoras menciona a manera de trauma en cuanta columna o libro le da por escribir. Y fue en el centro de operaciones de este grupo juvenil donde una mañana y muy un poco a regañadientes seguramente por las insistencias de su mama que apareció la figura corpulenta del rey Caloncho quien se destacaba como el camajan del grupo de oración y que acompañaría hasta estos días sexagenarios a la entonces joven Lucia. Caloncho gracias a su presencia intimidante que distanciaba bastante del perfil estándar de un mariano fue ascendido rapidamente en la organización al cargo de guardaespaldas y agente de seguridad contra posibles ataques de grupos extremistas que por esos dias asolaban la ciudad, grupos fundamentalistas tales como los nadaistas de la época encabezados por un tal Juan Manuel de Gaia, individuo aquel que hoy en día y en buen uso de su tercera edad ha concentrado sus operaciones en atormentarle la vida a la congregación de las adoradoras de Uribe de la cual Marielena ejerce como madre superiora. Entonces calocho cuya presencia era ley posaba en la puerta de aquel edificio parroquial en donde los domingos las filas por las empanadas llegaban a la carrera 70, luciendo una camiseta negra que dejaban ver sus bíceps y en la que estaba escrito con letras blancas la palabra SEGURIDAD, garantizaba la tranquilidad del grupo fundamentalista que adentro oraba. Caloncho frecuentemente dejaba solo aquel puesto motivado por la tentación de la aquellas empanadas de fama internacional y convencido que una vez con la bolsada en sus manos Lucia quien supuestamente ingresaria muy devota al centro le podría mas la gula que la devoción y se quedaría acompañado en la guardia a nuestro querido galán, ahorrándole de paso las horas de aburrimiento en este puesto de guardia. Donna Amalia advertiría muy pronto lo poco o nada que le estaba conviniendo a Lucia aquella formación religiosa, en repetidas oportunidades respondió de manera errada a las preguntas que se hacían en el rosario de la circular segunda: ¿que misterio es hoy? o respondiendo Dios te salve en vez de santa María.
Si bien a punta de empanadas se han hecho parroquias, para Caloncho esta estrategia tal vez seria insuficiente para lograr el definitivo amor de Lucia y siguiendo el libreto de otros galanes de la época opto por una formula además de efectiva muy practicada: hacerle atenciones al hermanito menor de la cortejada. Recuerdo que alguna vez trajo de regalo un pollo (vivo) proveniente de su almacén agropecuario y que gracias a mis grandes cuidados y a mi delicadeza con los animales termino estripado haciéndome sentir como un vil asesino. Caloncho era igualmente el veterinario y el artífice del milagro de mantener con vida un pez en una pecera inmunda y verde de lama que yo lavaba cada año por la cuaresma. En recurridas ocasiones le recetaba mejoral que disuelto en aquella agua que mas parecía de florero dizque aliviaba al escamoso personaje. Los resultados al parecer eran medio psicodélicos ya que el pez optaba por saltar al vacío por fuera de la pecera en algo que mas parecía una traba de padre y señor nuestro.
De todos los galanes de aquella época al parecer Caloncho fue el más convincente en cuanto a mi orientación profesional. Yo estaba decidido a seguir la tecnología agropecuaria de Caloncho y no la ingeniería de trapito pese a que incluía jugosos cvys. No se en que punto me desvíe de aquel camino para meterme en semejante carrera tan subjetiva como la arquitectura, tal vez el rey Coloncho se ausento en esos días en los que uno dizque uno elige carrera y hace el tinmaripedopingué apareciendo la mano de negra del restaurador que me ilusiono con esa carrera. Un engaño peor que el de volverme hincha del Dim dizque porque ese equipo era invencible. Tuve que soportar una larga infancia y adolescencia viendo al poderoso como el colero del campeonato.
Las tácticas de cortejo del crédito de Abejorral surtieron efecto y la pareja se caso y se fue a vivir a Envigado, muy cerca del almacén agropecuario de propiedad del rey y que era por demás era un verdadero machete gracias a la clientela caballista de aquellos que sabemos y que tradicionalmente inunda aquel municipio del valle del Aburra. La casa del barrio San Marcos en Envigado tenia el encanto de casa de verdad, casa de abuela con patio para matas, balcón donde se saluda y se chismosea a los vecinos y donde Lucia expresaba sus atributos como excelente anfitriona de amigos y familiares para los que era un verdadero placer pasar una tarde dominical en su compañía. Este momento en el tiempo se puede localizar con fecha exacta gracias a la transmisión televisiva que vimos en aquel lugar y en compañía de Roman que sirvió de comentarista deportivo de aquel evento de la despedida del rey pelé al cumplir sus 50 años de vida y jugado para el cosmos de nueva York contra un equipo del resto del mundo del cual aun Higuita no estaba ni en los planes.
La joven pareja se paseaba para aquellos días en un verdadero sobrado de rico: una camioneta GMC color amarillo pollito herencia del monarca. El carromato en cuestión había sido encendido dos veces: una para llevarlo directo de la concesionaria al garaje de Carmelita para mantenerlo durante quince anos empacado bajo unas lonas dizque para economizar gasolina. El carro fue llevado al garaje de don Alfonso con la esperanza de despegar una maquina atrofiada por un desuso de tantos años. Fue Pacho el que logro encender la maquina y sacarla en reversa y en un pique espectacular que lo golpearía directo contra un Renault 12 que alguna Taborda tenia estacionado justo al frente. La camioneta que parecía poseída por el mismísimo demonio fue exorcizada y arrendada por calocho para que sirviera de macho de carga y camioneta de recreo de los Jaramillos elevados a la segunda potencia.
Mucho antes de Drummondvillanos, de ocios pintorescos y de cartas a Semana de Juan Manuel hablando maravillas de Uribe, Lucerito hacia el periódico mural de la familia Jaramillo. Un verdadero informativo bastante “imparcial” por cierto del que se recuerda la crónica del partido de checas en el que perdió el equipo del almacén don manolo gracias a las trampas de trapito en donde el entonces joven del altiplano mantenía una checa escondida en su mano sacándola a relucir para decir out, out, diciendo con absoluta certeza: si ve como la agarre en el aire. Mentiras, eso había sido un homme run directo al solar de los Mesas. Este valiente periódico afortunadamente desenmascaro ese penoso fraude. Semejante escandalo deportivo solo es comparable con el gol que Maradona hiciese con la mano en el mundial de Mexico, afortunadamente y gracias a la vista 50-50 que los poderosos lentes ofrecían a la joven cronista deportiva se logro dar fé de aquel atraco.
Semejantes cualidades para la redacción eran maravillosas sobretodo para pasar los benditos trabajos del colegio que quedaban impecables luego de las revisiones de Lucerito y la escritura en la maquina de escribir remintong a las que se les había borrado la s y la a ocasionando los repetidos errores que traían como consecuencia esos tachones que dejaba ese borrador de tinta que mas parecía una piedra pomex y que dejaban ademas de hueco en la hoja, una aureola negra inmunda alrededor del fallo. Lucia será recordada en mi memoria como la habitual salvadora de mis chambonadas en los trabajos escolares.
De Lucia se recuerda su crítica en los reinados de belleza. Mucho mas exigente que la negra candela y amparo grisales juntas, ella hacia los comentarios y los pronósticos para la nueva soberana de la belleza y por supuesto estaba en primera fila allá frente al televisor para no perderse los detalles de la transmisión del reinado de Cartagena o del miss universo traducido seguramente a las patadas por Julio E Sanchez Vanegas, el papá del Julito que escucha religiosamente Marielena cuando Fernando Londoño esta de vacaciones. Julio E decía hoy desde Singapur mañana desde cualquier lugar del mundo, y precisamente en el momento en que iban a dar las primeras seleccionadas y todos teníamos la esperanza que nuestra montañerita fuera la elegida se dañaba la bendita transmisión. Ya cuando regresaba la señal ya nos dábamos cuenta que candidata colombiana salía como pepa de guama para los vestidores y era ahí precisamente en donde Lucia desataba una furia que se volvía implacable en la critica de la futura miss universo. Porque a Lucia no es que le haya gustado mucho apoyar causas perdidas como las del DIM, era furibunda hincha del Nacional sobretodo en aquellos días de gloria con la copa libertadores y por supuesto ahora con el apoyo incondicional al bus de las mayorías que lleva a Santos a comenzar su gobierno, alzando las recalcitrantes banderas Uribistas junto con Marielena, Anamaria y doña Amalia últimos sobrevivientes de aquel encanto.
Deben agradecerle lo poco o nada que saben de ingles aquellos de la segunda camada Jaramillo a Lucia y todo gracias a los cursitos que se conseguía en el colombo americano, sitio donde trabajó como bibliotecaria por muchos años. Yo no probé ni cinco de aquella promoción seguramente por mi temprana edad. Recuerdo haber pasado muchas tardes en aquella biblioteca pintando y seguramente leyendo eso si los libros que tuvieran dibujitos. Viene a la memoria un ratón de biblioteca que me intrigaba bastante. Era un señor ya avanzado en años que iba diariamente a la biblioteca y que se pasaba todo el día leyendo olvidando hasta la hora del almuerzo. Lucia me explico que era alguien al que se le había fundido el cerebro y que era un cliente habitual de aquel recinto. Allí paso lucia inmersa por muchos años en ese maravilloso mundo de los libros, un trabajo que años después repetiría en colegios como el de nuestra señora del rosario donde la vieron trabajar Camila y Manuela. Y de su carisma con los jóvenes dan fé ellas que varias veces acudieron a Lucia para que interfiriera con la implacable encargada de la disciplina, una señora de apellido Rivillas que de diminutivo en su carácter solo tenía el apellido.
Y es que ese don de anestesiador de genios y tiranos muy frecuente en la familia encuentra su máxima expresión en Lucia. Corrían los últimos días de la década de los 80s cuando por azares de la vida estaba encargado de unas obras en el colegio Colombo Británico, seguramente taponar algunas goteras y arreglar algunos actos vandálicos del alumnado y eso que Felipe de Kingston ya había salido del plantel. Una señora de pelo cano con el temple de una Margaret Tatcher a la que el ahora propietario de un local de sanandresito en Jamaica debe recrear en sus pesadillas era la máxima autoridad de aquel claustro. Lucia ayudada por Teresita una de las Arbelaez que allí se desempeñaba como tesorera le envolataban el genio a la firme rectora para que el que escribe no corriera la misma suerte del crédito de Kingston, es decir salir como pepa de guama del aquel plantel gracias al genio de esa Hilda Strauss medio nazi.
Tal vez de ese gen este provista Lucia. De aquel que sobra en los a Arbelaez y desaparece casi a la minima expresión en algunos especimenes Jaramillo como el que escribe para el cual el oficio de vendedor por ejemplo seria el ultimo que ejercería en su vida. Y es precisamente en el de los trabajos que impliquen servicio y contacto con la gente donde Lucia logra su mayor brillo. Para los Arbelaez la hotelería, para Lucia el moverse como pez en el agua en todos esos años como bibliotecaria. Los usuarios de aquellos centros educativos ahora entrados mas en años la deben recordar como la figura sonriente y siempre dispuesta ayudar a encontrar ese libro donde finalmente esta la respuesta de aquella incógnita o simplemente la presencia amable casi al nivel de compañera que contrastaba con el rigor de profesores y directivas.
No puede olvidarse ya que hablamos de cualidades genéticas, aquellas que heredara la ahora soprano Venslauskas ahora de gira por los salas de Viena. Nos referimos claro esta a la del canto y la entonación que Lucia lleva su máxima expresión con su clásica interpretación del tren. Lucia gracias a sus enormes capacidades de entonación era utilizada regularmente como asistente por ruidolfo, aquel afinador de pianos al que teresita recurria sobretodo cuando su hermanito menor le daba por tirarselas de pianista de salsa y especialmente en el duro trabajo del temple de las cuerdas mas agudas del piano en las que ruidolfo solicitaba a Lucia cantar el coro del tren IIIIBA IIIIIIIIIIIIIIIBA IIIIIIIIIIIIIBA caminando.
Y gente buena como Lucia arrastra otros semejantes. Así como cuando encontró refugio en la casa de potreritos, en aquellos días de acosos económicos que a Dios gracias hoy parecen cosa del pasado. Las inolvidables tardes que me imagino pasaron echando chachara en la casa de Ovidio, una verdadera cajita de música que por demás era el alma y nervio de aquella vereda. Y como para no perder la costumbre su hijo ahora hace lo propio en la floreciente Machas Inc, y por fortuna de la vida nuevamente acompañado de Lucia quien de nuevo combina la formula que aprendió en aquellas bibliotecas: el orden y la excelente atención al cliente, con el insuperable sello de su amabilidad a prueba de cualquier reto de paciencia.
Es Lucia la madrina del que escribe, y más que ello, la figura maternal por excelencia en la familia. Si algo existe en mí de respeto, tolerancia y esa sonrisa que siempre tiene para la vida pese a las vicisitudes con seguridad que es debido en gran parte a Lucia, muy presente en mis años de infancia. Recuerdo que en algo quise retribuir a aquella generosidad que no tiene precio. Fue cuando nació Esteban. Consuelo, una tía de José que había montado un almacencito para rebuscarse la vida ahí mismo en su caserón de la circular segunda me vendió seguramente fiados unos escarpines azules que orgullosamente fueron el primer regalo para el primogénito que llegaba al mundo. Creo que fue un error craso el intentar regalarle a esteban ropa o incipiente calzado, la moda no es propiamente la debilidad de aquel retonno que como yendo en contravia de su agrónomo padre es un apasionado de la deforestación de palos de mangos y enredaderas, hubiese acertado en el regalo seguramente con unas tijeras podadoras, un galón de glifosato o con una motosierra hubieran sido el juguete ideal para nuestro estebanano.
De la cordura y los pocos sobresaltos que siempre han acompañado a Lucia en esta vida solo en los últimos años se decide hacer lo que siempre ha querido. Revivir esos días de vida campestre de potreritos ahora en Shiruma. Ya pronto no será necesario tomar todos los días el teleférico de pajarito para ir a su trabajo. Podrá vivir tranquila en aquel Shiruma, nombre que había descubierto en algún libro de aquellas bibliotecas. Ahora Esteban es vecino de la vereda y tal vez rompa la racha de ceros a la que nos tiene acostumbrados la sobrinamenta para regalarle el primer bisnieto a doña Amalia y el primer nieto a nuestra sexagenaria de hace varios meses, o tal vez sea mas tarde María Luisa con su corronchito, aunque las malas lenguas dicen que se canso de repartir el AIS que con mucho amor le mandaba Uribito a la oligarquía magdalense y que se instala nuevamente en el valle del Aburra . Bien valió la pena la espera para celebrar aunque un poco retardados y en tiempos de Leo, el sesquicentenario de Lucia del Socorro, la géminis madrina de de toda esta Jaramillada algo despistada. Felicidades.


