domingo, octubre 23, 2011

EL PROFESOR


El maestro o profesor estará ahí siempre presente aunque no lo practique formalmente en alguna institución educativa. Ya encontró un aula del tamaño del mundo entero, abierta para el que simplemente esté interesado, como quien dice los alumnos ideales. Porque todos tenemos algo que enseñar, por simple, complejo o rebuscado que sea.

En algún lugar del planeta va aparecer alguien que casualmente está interesado en resolver una duda, un problema, una tarea o simplemente amaneció pensando en cómo diablos funciona por ejemplo un interruptor en escala. O mirando otro video encontró por azar un titular que le interesa, y casualmente es un video montado por un personaje que vive en una ciudad lejana llamada Medellín. De curioso entra al canal paxojara y se queda explorando los videos toda la noche. Se da cuenta que curiosamente tiene las mismas inquietudes. Encuentra un profesor que no parece estar imponiendo nada. Más bien se trata de ser testigo de un racionamiento que parece compartir con el usuario que mira el video.

Es como cuando Don Alfonso llamaba a alguien para que lo acompañara en la reparación de algún artefacto. La disculpa era que le alumbraran porque no tenía tantas manos. Pero en ese proceso empezaba a formular una serie de preguntas al asistente de turno, en el fondo estaba haciendo la tarea del profesor, logrando despertar ideas y soluciones en un personaje que no tenía idea del asunto.
Nokia podría ser tranquilamente el patrocinador del canal, con un eslogan que hablara de los mil usos dela cámara del teléfono celular, desde retratos de sus excelentes pinturas y dibujos, pasando por las explicaciones para revivir una pila hasta llegar a la reporteria ahí precisamente en el sitio de la noticia, un incendio en la calle san Juan.

Videos vistos por miles de personas son el termómetro que demuestra lo importante de su información. Palabras de algún personaje que no tenía ni idea del funcionamiento de un tester y agradece el lenguaje simple con el que por fin ha podido comprender el principio.

Me vine a desayunar del canal de pacho en youtube esta semana. No tenía ni idea de su existencia, pero estoy seguro que como muchos, seguiremos pegados de las novedades y de las enseñanzas de su canal de ahora en adelante.

Saludos

sábado, octubre 15, 2011

MIRANDO DESDE LO ALTO



Había llegado por alguna providencial casualidad a ese pueblo. Un rebuscado nombramiento a un sitio para ella exótico como el que más. Subiendo por aquella carretera pavorosa le parecía estar entrando en un laberinto de montañas donde las gentes no podían vivir más que aisladas. Por fin en su habitación abrió la ventana para saludar el nuevo día y se encontró de frente con la gran montaña, su perspectiva de horizontes infinitos había desaparecido.

Hasta las ondas de radio parecían no encontrar los receptores en aquel paraje, solo emisoras locales donde sonaban melodías supuestamente nativas pero con una evidente influencia mexicana. Herencia de esos pesados discos de 78 revoluciones que alcanzaron a llegar a lomo de mula, luego de haber sido descargados por el tren. El mismo que nunca volvería a pasar luego de que las montañas se deslizaran sobre el cañón.

No resistiría muchos años en este escenario, si bien los domingos se escapaba a ese mirador al borde de esa peña para que su visión se perdiera en montañas más lejanas, no lograba el mismo efecto de su tierra. Por un momento sentía el desahogo de aquella pareja del célebre cuadro de Cano, con las manos renacentistas señalando el horizonte antioqueño, de montañas que van del verde claro al azul profundo.
En esta parte del Canadá las montañas son escasas y cuando aparecen todos parecen hacerle un homenaje. Los barrios aledaños se hacen más ostentosos, las casas tienen la preciada vista y el dominio sobre el paisaje. Las municipalidades construyen parques o estaciones de esquí, por fin se ve una aglomeración de carros en un sitio diferente a los centros comerciales. Todos parecen seguir el ejemplo de aquella profesora, subiendo a estos accidentes del paisaje a contemplar su ciudad a vuelo de pájaro, a descubrir guiandose por las torres de las iglesias o los silos de las grandes granjas los nombres de las municipalidades cercanas.

De Drummondville siguiendo la ruta hacia los Estados Unidos el terreno comienza a ondularse hasta volverse más accidentado en las montañas del estado de Verdón, paraje ideal de los hippies de los años 70, los mismos que alguna vez se encontraron en Woodstock. Siguiendo el rumbo del rio San Lorenzo hacia la ciudad de Quebec se encuentra una ciudad medio gemela a Drummondville, se trata de Victoriaville. El paisaje es el mismo. La misma planicie a la que no nos logramos acostumbrar los nacidos entre montañas. Esa sensación de sentirse a la deriva sobre todo cuando llega el invierno y todo se convierte en un inmenso mar blanco.


Pero Victoriaville tiene una ventaja con respecto a Drummondville, la presencia de montañas aledañas desde donde se puede apreciar el orden y el equilibrio de verde y cemento que tienen estas ciudades. Un control urbanístico sin protagonistas en altura que compitan con las torres de los templos. Ríos y lagos impecables en donde llegan gustosas las aves migratorias. No se ve un atentado contra las montañas, nadie pensaría viendo este paisaje impecable que pisamos el suelo del país campeón en el mundo en minería a campo abierto. Todo este subsuelo es rico en una roca llamado esquisto y que se convirtió en la esperanza energética de américa del norte. Los exploradores dicen que haber encontrado una forma casi quirúrgica para sacar el gas del subsuelo sin afectar las aguas subterráneas, los pobladores del campo no parecen estar muy convencidos y sembraron de avisos toda la comarca oponiéndose al proyecto. Menos mal la opinión publica parece tener suficiente poder como para detener estas amenazas, los mismos protagonistas hacen de las suyas en Colombia en donde se les aprueban explotaciones hasta en los páramos.

Estamos en la flor de las estaciones, en plena fantasía de colores del otoño, el viento y las lluvias empiezan a dejar el policromo tapete y la gama del amarillo hasta el rojo va quedando como puntos del pincel en un paisaje que pronto solo será de chamizos. Siguen soplando vientos de crisis que no auguran mucha bonanza en el sector de la construcción, tiempos de austeridad y de horas contadas para el trabajo. Aguantar el chaparrón mientras soplan mejores vientos. Tal vez mirar las cosas desde lo alto de esta montaña ayude a encontrar soluciones y nuevos horizontes.

lunes, octubre 10, 2011

TERESITA


Esa mañana se levantó un poco tarde, una extraña voz en su interior le recordaba el día de su patrona, Santa Teresa del niño Jesús, así que había que apurarse para no perderse la misa de 8, el encuentro místico con ese ser que vivía en su nombre y con el que encontraba semejanzas al leer su vida y obra.
La pastilla de esta hora vuelve aterrizarla en el mundo de aquella casa inmensa, de habitaciones vacías que antes estaban copadas como hotel en temporada alta. Recuerda los múltiples trasteos de su piano, de la sala a la pieza de la música muy atrás, llenando con su música los solares de las casas vecinas. Ahora desde la ventana ve como las moles de concreto han taponado aquel inolvidable efecto que llenaba el ambiente con ejercicios repetitivos en búsqueda de la perfección, sonidos que aún debe recordar Diego Mesa donde se encuentre.
No sabe exactamente en que día de la semana esta este presente, de lo único que está segura es que no se trata del sábado en donde la casa vuelve a llenarse de personajes, algunos conocidos, otros olvidados, de sobrinos que se quedaron niños para siempre y a los que insiste en inducirlos al mundo de la música. Piensa que limpiar puede ser una terapia buena recordando alguna extraña teoría de Marielena. Radio Bolivariana o La voz de la cámara de comercio pueden contrarrestar esos programas frívolos o esas noticias pesimistas que se escuchan desde el radio de la cocina. Sabe que alguien más hace ese trabajo pero prefiere evitarlo, así como a esos personajes que no logra recordar y que siempre llegan puntuales los sábados.
El sábado anterior escucho desde su habitación la llegada al sexto piso de otro de los hijos de esta casa. Se pregunta con curiosidad de quien hablan, de cómo y a que horas tanta agua ha pasado bajo el puente y piensa en lo afortunada que es al haber desconectado ese cable que la ataba a la energía de este mundo, de como la vida parece no afectarla, de como sigue en el mismo sueño, de como el tiempo se ha detenido, como mañana son las audiciones en el conservatorio. Desde su ventana ve como se transforma la casa de doña Inés, como siguen montándole pisos y mas pisos, sin embargo la sala de conciertos sigue intacta, ya hemos pasado todas las sillas de la casa para llenar el selecto auditorio que empieza a llegar. Ella es, dice doña Inés, es la niña de la que les hablaba, nunca había visto a nadie tocar el piano con tanta dulzura.
Al entrar a una de las habitaciones parece ver el antiguo piano, que alguna vez fue pianola. Hoy está un poco más claro, parece además recién afinado, desde que Danielito se fue para Jericó ha dejado de sufrir la tortura de su música. Hoy es un día especial como para volver abrirlo y apoyar sus manos en el teclado. El delicado peso de sus manos que parecen independientes de su mente, como gobernadas por un extraño duende comienza a dibujar complejas melodías que al parecer quedaron indelebles en su memoria.
Hoy debe ponerse más bonita que de costumbre, una belleza que no quiere abandonarla y que espera la puntual visita de Pedro Juan. Hoy querrán tocar algo alegre, la ocasión lo amerita, tal vez Mozart sea la mejor opción. Ella toca con el corazón, no es una maquina como ese Harold Martina, aunque no hay que olvidar la técnica como decía Consuelo.
Suena el teléfono, una llamada que proviene de una modesta habitación del barrio Cristo Rey, luego de ser la reina de la aristocracia paisa. Doña Dita quiere felicitar a su nueva hija en su cumpleaños, hablarle de sus proyectos con el colegio, ese que lleva el nombre de su hija, de esas melodías pentatónicas que deben acompañar los primeros años y que quiere que toque. Quiere aconsejarla, quiere que salga de esa casa, que viaje, que sea libre, quiere que por fin sea feliz.
Hoy casualmente viene acompañarnos Anamaria, la compañera generacional y de habitación en la remota infancia que recuerda más que el presente mismo. Un polo a tierra y una luz de razón para su mundo de sueños, de sensaciones que en esta casa casi nadie entiende. Tal vez solo ella que la escucho tanto tenga la clave para hacerlo.
Es lunes, es el día en que renegamos por volver a trabajar así que no hay mucho ánimo para fiestas. Pero igual el fin de semana antes o después seguramente hubieran llegado nuevamente sus amigos de juventud, Raquel Echeverri y los demás que no recuerdo pero que ella tiene aún bien presentes en ese compartimento indeleble de su mente, en una fiesta donde la música de su piano seria la protagonista y no habría necesidad de más.
Ella dice que hubiera preferido que ese don que Dios le dio para la música se lo hubiera dado para la pintura, al menos esta última deja rastros y no desparece después de una sentida interpretación. Pero al menos llena momentos inolvidables y tal vez no se vuelva habitual y casi invisible como los muebles de una casa.
No es un día para efemérides, para recordar anécdotas, para discursos, para una fiesta habitual como las que se hacen cuando se llega a una cifra redonda que marca un decenio más. Una fiesta que con ayuda del preciado etílico nos desconectamos un tanto de esta realidad y vamos adentrándonos en ese mundo irreal en el que ella ha habitado por tantos años. Llevando la locura que tal vez nosotros no hemos podido asumir y sin entender demasiado estas líneas tan racionales, felices sesenta llenos de buena música que siempre vibrara en tu interior.

viernes, octubre 07, 2011

LA CLASICA BICICLETA


En este mundo donde el consumo no parece dejar espacio a los objetos del pasado su actitud me pareció más bien bizarra. Si sabía de sus aficiones ciclísticas. El otro día mientras entraba en su oficina para hacer una consulta vi como seguía con detenimiento y con una herramienta informática que hubiéramos soñado en los tiempos del equipo café de Colombia en las carreras europeas. Era una animación que mostraba cuanto tiempo faltaba para llegar a la meta, cuanto de ventaja llevaba el pelotón de fuga con respecto al gran grupo, Arrastia en su infinita sabiduría hubiera vaticinado: si lo alcanzan pierde, si no pues tal vez gane la etapa. Otro día me felicitó porque una colombiana había ganado el mundial de bmx, él se dedica a entrenar jóvenes en este deporte los fines de semana, tiene colombianos en su equipo, dice que son muy buenos, arriesgados y temerarios, actitudes seguramente necesarias para sobrevivir en nuestro país.

Los primeros días en estas tierras siempre estaban acompañados por esa actitud alerta con los ojos bien abiertos para detectar que iban desechando y abandonando en el antejardín de las casas. Con suerte podría ser un artefacto que aún tenía una vida útil. Algún mueble que con un toque de restauración podría servirnos en una casa que se iba llenando lentamente de chécheres viejos. Algunos de ellos sobreviven y parecen tener su historia, de quien lo regalo, de cómo no lo encontramos, de las lides para cargarlo hasta la casa.

Uno llega a una etapa en la que decide bajarle a la recolecta callejera y a parar en cuanta venta de garaje se cruza en el camino. Uno aprende a detectar las buenas ventas de garaje, a reconocer las que se repiten año a año tratando de hacerle unas monedas a una cabuya reventada. También las de esas familias de modo que sacan cosas sin estrenar y a las que les ponen un valor simbólico, esas son las mejores, encontrarlas son un verdadero golpe de suerte.

Pero hay objetos especiales que llegan a nuestro poder de manera casi providencial. En el transcurso de una tranquila marcha y en el lugar menos esperado. Desde su residencia de estudiante en Leeds, intentando dormir con las parrandas de sus vecinos y el sahumerio que se filtra por la hendija de la puerta, el cazador de vindages debe ver este artefacto como la versión bípeda de su land rover santana con calcomanía camel. Ahora que se murió Jobs, el último inventor con gusto, seguramente en el futuro, los artefactos con personalidad serán cosa del pasado.
Ahí estaba impecable, como si hubiese sido guardada por décadas en un sótano y ese día el dueño cansado de verla ociosa, decidiera sacarla a la luz del día para ver si sus encantos aún podrían seducir algún marchante que la sacase a pasear por el pueblo. Desconocía la edad de esta bicicleta, por su forma me pareció un objeto de los 70s, el equivalente de esas famosas y finísimas monark sueca que se veían en Medellín. Es más vieja aun dice el compañero fanático del ciclismo que estaba aterrado por del buen estado de todos los componentes. Mirando en internet, el modelo se enmarca más en los años 60s, desde ese punto de vista somos contemporáneos. Un sistema de cambios interno en un eje grueso que más parece un contrapedal , el sistema no utiliza piñones. Su funcionamiento es un verdadero misterio pero sus 3 velocidades aun están vigentes.




Tiene un curioso artefacto pegado al eje delantero y que marca el kilometraje recorrido, al parecer no es tan cierto que la bicicleta haya estado abandonada por décadas sin uso alguno, las cifras muestran un recorrido equivalente a un viaje hipotético Drummondville Medellin como para dejársela a Pacho como nueva compañera en sus habituales salidas nocturnas.

Pero hay un cierto valor sentimental que se veía reflejado en el rostro de este personaje Quebecua que admiraba el ecológico vehículo. Se trataba de una fiel compañera de infancia, orgullosamente hecha en Canadá, una de las fábricas localizada en un pueblo mucho más al norte, en Bauce. Es una CCM dijo con nostalgia, era la bicicleta que todos utilizábamos, luego vinieron modelos más juveniles, más parecidos a nuestra monareta, algunos con un sistema de cambios de palanca que emulaba a un automotor.

Vienen a la memoria esos fabricantes de Medellín, mi papa admiraba mucho al señor de industrias AMO, fabricante de triciclos, de vez en cuando lo visitábamos en su fábrica. Tengo el recuerdo de un personaje entusiasta, emprendedor como buen paisa y apasionado con sus creaciones. Recuerdo que orgulloso nos mostró un juguete novedoso para la época, una maravillosa patineta que nos dejó a muy buen precio y que disfrute hasta más no poder. Quien sabe si esa industrias Amo aun exista, google no muestra datos así que es probable que sea ahora un imaginario paisa como la lavandería real. La monark sueca era al parecer imbatible e insuperable para nuestra modesta industria nacional, mirando en internet se hablan de ensambladoras en peru y Brasil, pero al parecer las bicicletas que se usaban en Colombia eran de fabricación sueca. Sin embargo recuerdo que industrias Arbar empezó a sacar unas bicicletas plateadas que parecían de aluminio y que se fueron posicionando lentamente en el mercado. La empresa al parecer aun existe.

Los 80s trajo la moda de las bmx, bicicletas de cross inventadas en los estados unidos que fueron desplazando las tradicionales monaretas. Recuerdo que monark para competir con la nueva amenaza saco al mercado la monark cros, una bicicleta que tenía unos cauchos en el tenedor delantero que emulaban la suspensión de una motocicleta de cross. Sin embargo las versátiles bmx mandaron al olvido a la clásica marca sueca y empezaron a invadir el mercado las importadas mongoose, schuim, algunas con rines de teflón, ligeras y prácticamente indestructibles. Sin embargo eran costosísimas y no estaban al alcance de todas las clases sociales, así que lentamente la industria nacional fue copiándolas y sacándolas al mercado a un precio más módico.

Las monark debieron ser el parque automotor de un alquiladero de bicicletas que quedaba justo detrás de todelar, solo una bicicleta con esos estándares de calidad podía sobrevivir al abuso de nosotros sus inclementes usuarios. Pensándolo bien muchos recuerdos alimentan el gusto por las bicicletas, el recuerdo por ejemplo de un taller destartalado en la circular tercera, un cuchitril en donde un moreno reparaba nuestras bicicletas escuchando boleros en su ruta, media hora con la sonora o wbeimar lo dice, nunca le faltaba la compañía de un vago para atizar la tertulia.
Recuerdo un minucioso fabricante de marcos de bicicleta sobre media llamado Tino una abreviatura de Agustin, su taller muy cerca de la casa de Danubio, fue el fabricante de mi última bicicleta en Colombia, que al parecer no sería la última en mi vida, este vehículo definitivamente no pasa de moda y en Montreal se ha convertido en una importante opción de transporte.



Además de las múltiples pistas para bicicleta para nada ostentosas como las que alguna vez hicieron en laureles, ahora el alcalde decidió meterse en un proyecto que al parecer ha exportado a varias metrópolis del mundo, se trata de las bixi. Unas estaciones regadas por todo el centro de la ciudad en las que se acopian las bicicletas. De manera automatizada y por medio de un pago por tarjeta de crédito el usuario puede usar la bicicleta el tiempo que quiera siempre y cuando vuelva a estacionarla en uno de los tantos acopios. Este proyecto fue un verdadero escándalo ya que cualquier manufactura canadiense vale un ojo de la cara y las estaciones al parecer son bastante dispendiosas, los críticos hablaban que cada bicicleta salía costando 4000 dólares con todas esas arandelas. En estos días Marielena me mostro la versión criolla de este proyecto made in EAFIT, seguramente mucho más abordable en materia de costos. Aunque más que viabilidades económicas, el verdadero reto es lograr que Medellin tenga la suficiente cultura ciudadana como para hacer viable un proyecto de este tipo.


Aquel personaje seguía envidioso de mi suerte, tal vez yo no sea la persona que tenga esa pasión por el mundo de las bicicletas y por los objetos bien diseñados del pasado pero por alguna razón llego a mis manos. Ahora la sigo usando mientras la temperatura lo permita para el recorrido diario al trabajo o para las diligencias que estén a unos pocos kilómetros a la redonda. Un bello objeto que aun sobrevive al paso del tiempo y del impulso de estar comprando cosas nuevas. Feliz fin de semana.