
Y llego este fin de semana proveniente de las tierras de centro de Canadá la heroína libertadora del libertador. Manuelita Zeans.
Todo parece indicar que no fueron pocos los desconsolados que le dieron su adiós en un intercambio que duró un mes.
Nadie se imaginaba lo interesante y que podía ser esta experiencia. Además de interesante, resulto ser bien económica. Y eso que hubiera tenido la oportunidad de quedarse un mes mas trabajando.
Entonces solamente invirtiendo la platica del pasaje, Manuelita fue atendida como una reina, o mas bien como una heroina para estar en concordancia con su nombre. Acogida en una familia compuesta por un Japonés y una Canadiense que se desvivieron por que su estadía fuera lo mas placentera posible.
Los niños de esta pareja lloraron también su despedida. Se habían encariñado a tal punto que ya creían que Manuela era un miembro mas de la familia y que nunca debería partir.
La insistencia llego a tanto que para el próximo año esta invitada a las tierras del sol naciente. La lejana Japón donde esta familia tiene también su casita.
Como pez en el agua en el ingles. Idioma que le llega mas que el francés. Se comunico con muchas personas. Canadá es la sumatoria de muchas culturas. Además de ser un país inmenso y de regiones, es un país de inmigrantes y esponja de todas las manifestaciones culturales del planeta.
Si ya creíamos que la perspectiva de la vida nos había cambiado. Que supuestamente ya el ángulo de visión era de 180 grados gracias a este proceso de integración. Parece que para Manuela las cosas han sido mas determinantes a raíz de esta experiencia.
Es muy difícil describir a una persona en un párrafo, y mas hablar de lo que siente una persona por dentro. Y mas de Manuela. Me atrevería a decir que es una persona que lleva una riqueza inmensa por dentro. Que recorre la vida a la velocidad justa, mientras los demás se desesperan y ponen el pie en el acelerador. La danza y este país la empiezan abrir al mundo y los afortunados que la conocen no la quieren perder.
Bienvenida a casa Manuela, hacías mucha falta.
Todo parece indicar que no fueron pocos los desconsolados que le dieron su adiós en un intercambio que duró un mes.
Nadie se imaginaba lo interesante y que podía ser esta experiencia. Además de interesante, resulto ser bien económica. Y eso que hubiera tenido la oportunidad de quedarse un mes mas trabajando.
Entonces solamente invirtiendo la platica del pasaje, Manuelita fue atendida como una reina, o mas bien como una heroina para estar en concordancia con su nombre. Acogida en una familia compuesta por un Japonés y una Canadiense que se desvivieron por que su estadía fuera lo mas placentera posible.
Los niños de esta pareja lloraron también su despedida. Se habían encariñado a tal punto que ya creían que Manuela era un miembro mas de la familia y que nunca debería partir.
La insistencia llego a tanto que para el próximo año esta invitada a las tierras del sol naciente. La lejana Japón donde esta familia tiene también su casita.
Como pez en el agua en el ingles. Idioma que le llega mas que el francés. Se comunico con muchas personas. Canadá es la sumatoria de muchas culturas. Además de ser un país inmenso y de regiones, es un país de inmigrantes y esponja de todas las manifestaciones culturales del planeta.
Si ya creíamos que la perspectiva de la vida nos había cambiado. Que supuestamente ya el ángulo de visión era de 180 grados gracias a este proceso de integración. Parece que para Manuela las cosas han sido mas determinantes a raíz de esta experiencia.
Es muy difícil describir a una persona en un párrafo, y mas hablar de lo que siente una persona por dentro. Y mas de Manuela. Me atrevería a decir que es una persona que lleva una riqueza inmensa por dentro. Que recorre la vida a la velocidad justa, mientras los demás se desesperan y ponen el pie en el acelerador. La danza y este país la empiezan abrir al mundo y los afortunados que la conocen no la quieren perder.
Bienvenida a casa Manuela, hacías mucha falta.

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