viernes, febrero 13, 2009

LA PEOR DEL RANKING


Dijo algún político: Las encuestas son como la morcilla, todos se las comen pero nadie sabe a ciencia cierta los detalles de su elaboración. Para los medios de comunicación debe significar una revolución esa posibilidad de la opinión inmediata de los lectores en Internet, en muchos casos como decía augusto, son más pertinentes e interesantes que el artículo mismo. En otros casos solamente intentan torpedear el autor con insultos de tipo personal que poco tienen que ver con el tema en cuestion.Y toda esta nueva tecnología de encuestas, comentarios en línea y ratings es adaptada por los ciudadanos del común para vigilar el talón de Aquiles de la administración publica canadiense: su controvertido sistema de salud.

Es una habitual mañana en el asilo y Gabriela se dispone a levantar a una paciente. Dicen que muchas veces los accidentes vehiculares llegan mas fácil cuando se rueda a baja velocidad que sobrepasando los limites de lo velocidad establecidos. La mente relajada y desprevenida no reacciona rápidamente ante ese imprevisto que aparece en esa inofensiva tranquilidad. No es la fuerza bruta la que se utiliza para atender a estos pacientes. En teoría no importa lo reducido en fuerzas que se encuentre el anciano en cuestión, solamente él es el responsable de la fuerza aplicada. En casos extremos se recurre a otra enfermera o a las maquinas para hacer el trabajo. En esta oportunidad la paciente no había tenido inconvenientes en el pasado. Con ayuda de la inercia y una minima fuerza ella iba levantándose de la cama. Precisamente en ese momento donde ya se piensa que la labor esta por concluir para dejarla en plena automonia viene el imprevisto. Un jalon al que la única reacción, el acto reflejo, aplicar la fuerza de la que tanto se cuida para evitar un accidente. Desafortunadamente es la columna la que asume esta responsabilidad.

Acto seguido, la reincursión en la cadena del siempre sorprendente sistema de salud canadiense. Armarse de paciencia para la eterna espera en la sala de urgencias, algo a lo que el ciudadano normal termina por acostumbrarse. Como dice la canción de pinocho hasta que el medico de guardia la atendió. El medico que tiene que dar ronda por un pabellón repleto de gente esperando en sus respectivas camillas. Es la escena de la película las invasiones bárbaras y la discusión entre el intelectual recluido con cáncer en una habitación compartida e inconfortable con su hijo yupie quien insiste en trasladarlo a una clínica privada en USA. El intelectual lanza una frase parecida a la de los mafiosos colombianos, que prefiere una tumba en Québec que una quimioterapia en USA. Argumenta que votó por la ley que otorgaba salud su rol de derecho universal en Québec y que no traicionara sus ideales. Es ahí donde aparece uno de los tantos invasores barbaros que acabaron con este imperio: la mano milagrosa del omnipotente sindicato que todo lo soluciona y llega hasta corromper el sistema para que en la película el pobre enfermo tenga por fin la anhelada habitación independiente.

Una deducción en el talonario de pago los financia en las grandes empresas privadas y en todas las empresas estatales. Un poder que esta por encima de cualquier mando de la compañía: el sindicato. Abogados del diablo o de lo que sea tienen disponible en cualquier momento una oficina con la accesoria lista para contrarrestar las medidas laborales más arbitrarias o sacar el máximo de ventaja en una determinada situación o conflicto laboral. Recuerdo que cuando trabajaba en esa gigantesca empresa de aseo, los supervisores temblaban cuando algún empleado los amenazaba con denunciarlos al sindicato. Le tenían más miedo al sindicato que al dueño mismo. En este caso es más la bisoñada y la necesidad de una luz en cada movimiento que haces en este nuevo mundo donde ante una situación inesperada no se sabe a ciencia cierta como actuar, no necesariamente se sigue el mismo procedimiento de nuestro país. En esta oportunidad dan ese parte de tranquilidad por tratarse de un accidente de trabajo.

El medico de guardia por fin termina la ronda y se dispone atender a Gabriela. Hace la pregunta del millón, que tiene? –pues no se sé a eso precisamente vine-di no sabe ud entonces quien?. Ya se imaginaran cual fue su diagnostico, lo único que hizo fue darle una incapacidad de 1 mes y enviarla a nuestro medico de familia. Como si se tratara de una papa caliente se despidió con las siguiente frase: pida cita donde su medico de familia y aquí no vuelva.

Era diciembre y unos días libres en esa época caen de gloria, así la atención sea de perros. Si hubiera sabido que la orden para la fisioterapia iba paso de tortuga hubiera tenido tiempo de ir a Colombia, apenas en febrero empezó el tratamiento. Bueno había que ser adivino y además tener el dinero con que pagar el pasaje, en este caso ninguna de las 2 condiciones existía.

Tener un medico de familia en Québec es una bendición de Dios, es un privilegio que pocos se dan. En la oficina me miran con cierta rabiecita cuando saben que tengo medico de familia. Me imagino que para sus adentros dicen: vea pues como es la vida, le dan mas fácil un medico de familia a este aparecido que a nosotros que nacimos acá.

Recién llegados a esta tierra prometida llamada Drummondville, la ville lumiere como le dicen con cierta envidia los troisriverenos, nos ofrecieron la posibilidad de un medico de familia. Efectivamente y gracias a los buenos oficios del organismo comunitario que tanto nos ayudo en la instalación en esta ciudad logramos un cupo para obtener el añorado medico de familia.

Que maravilla este pueblo, se logra hasta lo imposible, un medico de familia para una familia de recién llegados. Lo que desconocíamos en ese momento es que la medicina y la mecánica automotriz más o menos funcionan de la misma manera. Un mecánico desocupado es sinónimo de mal mecánico, un medico con cupos disponibles en un país donde los médicos son un articulo de lujo ya se podrán imaginar que calidad pueda tener.

Las superficiales revisiones que ha tenido Gabriela con nuestra médica de familia han tenido intervalos de 1 mes. Pasado el mes, la doctora vuelve hacer las mismas preguntas porque al parecer no le gusta mucho llenar esa ficha que llenan los médicos con esa letra de mamarracho. En un sistema de salud que adolece según los expertos de presupuesto para mejorar la insuficiente infraestructura hospitalaria, el consultorio de esta funcionaria del sistema publico de salud canadiense es un oasis de sofisticación y buen gusto en el diseño de interiores. Ni Marielena con lo pinchada que es para esas cosas se soñaría un consultorio así. En esas escalas salariales que se ven de las profesiones en el Canadá los médicos están en la cima con salarios bordeando los 100.000 dólares anuales. Al parecer les arrancan por lo menos el 40% en impuestos por lo que prefieren irse a trabajar a los estados unidos. Québec los forma y ellos dejan huérfano el sistema. Por eso no es raro ver al solitario medico de guardia estresado atendiendo una sala de urgencias repleta de gente. A pesar de todo, siguen siendo una elite, así como lo eran en Colombia antes de implantarse la ley 100.

Pero que ganen mucha o poca plata no es lo que molesta. Lo que fastidia es ver como se aprovechan del sistema que les paga por cantidad de pacientes atendidos, bien o mal atendidos, poco importa. Las lidias de tener un sistema de salud socialista en medio de una mentalidad capitalista. Ante la poca mejoría de Gabriela, ante la falta de diagnósticos y acciones para determinar su problema el tiempo va pasando. Y la manera más fácil de salirse del problema para estos médicos mediocres es salirse por las ramas. En la ultima cita la medica pronuncio frases decepcionantes como: Y al fin UD como fue que se accidento?, yo creo que lo que UD tiene es muscular y acto seguido empieza a maltratar a la victima tocando fuerte en los puntos neurálgicos. La frase más absurda fue: Yo creo que UD tenía ese problema antes de empezar a trabajar.

Bueno por ahora y gracias a que en todas partes incluso en este sistema enfermo existen excelentes personas, Gabriela ha encontrado una fisioterapeuta que hace un trabajo excelente. Se nota seriedad y juicio en todo lo que hace.
Esperemos que gracias al sistema, Gabriela pueda ser remitida a un especialista para que por fin haga un diagnostico de su situación. Colombia definitivamente se extraña en ese aspecto.
Mientras tanto los invito a que por curiosidad vean el link de los médicos de Quebec y constaten la pésima calificación que hacen los ciudadanos.

Rating medecins quebec

1 comentario:

maria helena jaramillo dijo...

hay por dios tampoco lo habia leido...que berraquera...como sigue gabriela??en que podemos colaborar desde aqui