sábado, noviembre 29, 2008

NAVIDAD AQUI Y ALLA


El sentimiento se incrusto seguramente en la infancia. El cielo azul como telón de la estación paradisíaca de los diciembres en Medellín. No era necesario escuchar las primeras explosiones de pólvora ni los madrugadores globos. En los cielos cirrus cúmulos es el reporte de la torre de control del Olaya herrera, 24 grados durante todo el día, es lo mas parecido al paraíso en la tierra. No lo cambiaria por el calor de la costa, mucho menos por el del cañón del cauca, o el de puerto Berrio. No hay humedad, es ese clima mediterráneo del que se enamoraron los españoles cuando llegaron a este valle. Todo ese escenario en la víspera de los días mas felices de la infancia, el 24, el 31, las esperadas salidas de paseo en enero.

Con el calentamiento global y el aumento de las superficies de asfalto y cemento este abrebocas debe sentirse hoy un poco más sofocante. Como si Cali se hubiera mudado para el valle del aburra. Sin embargo esto no impide que salga aun esa sonrisa de la gente, y esa cara que olvida al menos por un mes los problemas que solo pasan en Colombia. Al fin de cuentas y eso es lo que importa, es tiempo de fiesta, pasa por encima incluso del clima, las inundaciones, las avalanchas y las alertas naranja que nadie quiere escuchar.

Y aun sigue muy cumplida la nieve en estos principios de diciembre. Se acelera el corazón de los niños y en general todo el mundo esta feliz de tener un invierno generoso en nieve. No pierden la esperanza. En su memoria se refresca la salida en masa de todos los niños de la cuadra a las montanas de nieve, para deslizarse en una incontrolable velocidad, para hacer las trincheras en las guerras con proyectiles inofensivos, para caerse sin miedo acolchonado en la nieve. Sentir ese sonido particular al caminar.

No deben concebir navidad sin nieve así como nosotros navidad sin verano. Una nochebuena detrás de una ventana viendo caer la nieve, tal vez con suerte se pueda ver el trineo volador antes que los regalos aparezcan debajo de del árbol. El cielo estrellado de diciembre y las luces de los globos que compiten con las constelaciones, aun Medellín no tiene tanta luz para opacar la bóveda celeste, la osa mayor y la constelación de escorpión en todo su esplendor, detrás de la misma ventana, pegada igualmente a la cama, el sueno que triunfa sobre esa guardia de ansiedad y los pasos silenciosos que llegan a esconder los regalos en todos los rincones de la cama.

La noche es realmente de paz, todo duerme en derredor y el libro de villancicos de teresita suena en esta latitud de principio a fin, ese a ritmo de campanas y coros celestiales arrulla los últimos minutos de conciencia de la nochebuena. En el trópico las explosiones de pólvora suenan hasta el último cartucho, el chucuchucu de lejanos equipos de sonido, ecos de algarabías de fiestas por doquier, lo pagano del baile y el licor empatando con la novena que recién termina. Los borrachos tratando de no embarrarla nuevamente en un zig zag camino a casa, con el regalo de ultima hora

No es propiamente vacaciones en el hemisferio norte, pareciera un receso como de semana santa. Tiempo para recolectas de canastas para llenar de aguinaldos y de víveres para que la mesa de navidad no se quede corta en ningún hogar. Sobretodo esas familias de emigrantes que empiezan de cero, una organización comunitaria impecable y hasta pavo gratis para la cena de navidad, lo suficientemente inflado de hormonas como para no olvidarlo en varios días. Una fila de personas espera pacientemente su turno para entrar a una bodega llena de juguetes de esos que los niños ricos ni ensayaron, esos mismos que ahora solo los llena la ultima innovación electrónica. La iglesia de san Joaquín aun debe tener las canastas con el aguinaldo para los pobres, los carros plásticos de industrias búfalo, las muñecas imitación Barbie del hueco, pelotas de números y hasta un torototo. El espíritu de la navidad no se puede perder al menos con los hijos del mayordomo.

Y en un país donde no hay plata, pero por alguna extraña razón aparece siempre para construir pirámides de ilusión, para el guaro que no falte en diciembre y para los aguinaldos. El hueco de guayaquil es un hervidero y paradójicamente las ventas esta navidad aumentaran. Mientras tanto los almacenes en forma de contenedor gigante repletos de adornos navideños, árboles, muñecos y muñequitos. Siempre hay clientela para esas bolas de navidad enormes, tal vez sean demasiado frágiles para la delicadeza de estas personas acostumbradas a cerrar el micro-ondas como la puerta de una volqueta. La pareja octogenaria sale feliz con su cargamento de adornos, no quisiera imaginarme la cantidad de suicidios y de caras largas si no existieran estos bálsamos para el aburrimiento, única formula de los zombies blancos para el ocio pintoresco.

Una encuesta demuestra que los habitantes de Québec no ahorran en compras de navidad este ano. El ojo del huracán de la crisis aun no pasa por estas tierras. Las alertas naranja o los límites de velocidad no son muy respetados en esta provincia. Volador hecho volador quemado, morir en su ley, la ley del consumo desaforado.

El africano de las planicies semidesérticas jamás había visto un espectáculo similar. La profesora de francés cuenta que se había quedado paralizado frente a la ventana del salón de clase viendo la primera nevada de su vida. Gabriela no deja de sorprenderse con las formas que toman los cristales de hielo en el vidrio de la ventana, quisiera copiarlas para un collar. Para nosotros son recuerdos muy recientes, para los adultos, el invierno trae más problemas que diversión. El consumo de energía que se dispara, limpiar, calentar y todo lo que demanda un carro en esta estación, el estrés adicional de conducir con un camino sin limpiar, la tensión permanente en el volante, la visibilidad que se pierde por segundos.

La formula parece ser imitar a los nativos de este país. Imitar sus costumbres. Hacer ski, patinar en el exterior, caminatas con raquetas, otros se van a pescar en esos lagos congelados haciendo el huequito y siguiendo al pie de la letra la técnica que les enseñaron los indios. Tanto o más turístico que el verano, la gente se divierte y adora la nieve. Pero esa navidad de patios, de fincas, de asados, natillas al exterior, de globos, pólvora y marranada con cerrada de calle y muñeco bomba de ano viejo es imposible en este país. Todo se hace en el calor del hogar, la versión de la nochebuena colombiana en el refugio canadiense.

En Colombia los gurús de la pachanga ya debieron haber importado otro baile de moda y de nuevo se desempolva el siempre vigente buitraguito. La música de parranda debe sonar en las cantinas y sírvame el otro por favor. Melodías con el mismo fin se escuchan en este país solo en verano, cuando la gente esta ligera de ropa sudando en playas y discotecas. Ahora es el tiempo de los coros, de la música con raíces religiosas invocando el espíritu navideño refugiado en el frío y la intimidad del calor del hogar. Otra manera de sentir la navidad, la otra cara de la moneda, el clima cambia la aproximación a esa fiesta.

Por ahora vayan desempacando las figuras españolas del pesebre, espero que el negro ayudante de Melchor ya se haya recuperado de la intervención quirúrgica para volverle a pegar la cabeza en su punto y que el amputamiento de una de sus extremidades superiores no le impida con los anos jalar el inmenso camello por las dunas que diseñara Esteban para este ano. Ya las instalaciones de soques para bombillas de 100 watts para colgar en el friso de la fachada o hasta en el palo de mangos deben poner a pensar a la ministra de finanzas y su lucha con las facturas de epm.

Lo que si estoy seguro es que las novenas ya tienen más logística musical, Renata, por fin alguien que suba como teresita en su noche de paz. Manolo, Simon sin volverla novena rock aunque ganas no les falte. Vamos a ver que innovación tecnológica navideña nos traerá el restaurador directamente del territorio libre de America. O el último juguete de Carlos para distraer la atención de la clientela de bruno, el infaltable innovador culinario. La exigente evaluación de ricardito antes de la entrega oficial de aguinaldos y la fiesta que ya esta gerenciala por los que dejamos niños en Colombia. La soledad que queda en la circular segunda los primeros días de enero después de tanto bullicio, la fiesta que se muda a isla fuerte, y el contraste de Medellín donde se espanta de ausencia en las calles. Feliz navidad a todos.

2 comentarios:

Unknown dijo...

muy buen paralelo....pero seguimos prefiriendo la navidad canadiense.
en esta epoca sentimos mas la nostalgia de no tenerlos aqui....
un abrazo, anamaria,amalia,ines

el drummondvillano dijo...

Por alla añorando la blanca navidad Canadiense, por aca soñando con el calor de esos dias de navidad en Colombia. La nostalgia es mutua, un abrazo y muchas gracias