domingo, noviembre 05, 2006

SE VINO LA NOCHE



Y pasan los días y el mutismo quizás se va volviendo contagioso. No se si el hecho de entrar en una nueva rutina no sea muy atractivo para los asiduos lectores acostumbrados novedosos testimonios del explorador de las tierras árticas.

Después de ver la pelicula CRASH, se podría llegar a la fácil conclusión que el disparate bíblico de la torre de babel como dice Garcia Márquez realmente no es viable ni acá ni en ninguna parte.
Y para eso huimos de Montreal para adentrarnos en una cultura más homogénea en medio de la calma casi sepulcral de la campaña Canadiense.
Coincidencialmente la ciudad escogida es la que casualmente acoge la colonia más grande de colombianos. Colonia más grande en la categoría de ciudades pequeñas claro esta. En Montreal o Toronto seguramente son muchos más los compatriotas. Pero por ejemplo en Montreal esa cantidad que no alcanza a llenar la tribuna oriental del estadio Atanasio Girardot o que apenas se compara con la población de un pueblo olvidado de Colombia, no es representativa en el conjunto de la sociedad.

En Drummondville dicen que son 500 los colombianos que habitan. En su mayoría refugiados de la violencia. Decía un excompañero de la Shell, refugiado chileno de los años 70 que en sus planes jamás estaba quedarse en Canadá. Fue la situación de su país, que inicialmente creyeron temporal y que a la postre se volvió enfermedad crónica la que lo hizo quedarse a las buenas o a las malas. No había otra opción.


Quienes realmente tienen la mentalidad para quedarse. Quien esta realmente convencido de eso. La imagen que se tiene de Canadá antes de montarse en el avión no tiene nada que ver con lo que se vive acá. No quiero decir con eso que lo vivido hasta el momento no vale la pena. Al contrario. Ha sido la experiencia más enriquecedora de la vida. Eso no tiene ninguna duda. Pero la realidad es otra. El país no esta propiamente con los brazos abiertos esperando la mano de obra emigrante que supuestamente va venir conquistar este territorio con su competencia y sabiduría.


De aquellos esperanzados profesionales de la francisacion de Montreal quien sabe cuantos estén ahora contemplando la posibilidad de devolverse. Quien sabe cuantos al menos tienen un camino definido y unas metas a mediano plazo. Quien sabe cuantos se dieron cuenta que los estudios que hicieron no lo llevan a ninguna parte. Quien sabe cuantos se quedan por el simple orgullo de no regresar derrotados. Y eso que había personajes producto de exigentes universidades de los países de la cortina de hierro, sobre calificados para este medio convencional y americanizado.

No conozco aun ese personaje que en estos primeros 3 años de adaptación, que se vuelven como una gestación eterna, una carrera de resistencia, diga que al menos ya tiene el nivel profesional que tenia en su país. Muchos se van desesperando, otros caen en la trampa de ver como han pasado varios años y los hijos son más de acá que de cualquier parte y por solidaridad con ellos terminan quedandose.

Son cambios muy bruscos para cualquier persona. Los niños y los jóvenes casi no hacen ningún esfuerzo para aprender el francés. Luego el ingles llega con tal naturalidad. Los adultos nos vamos quedando rezagados. Los niños aprenden en francés. Su lógica funciona en francés. Es como tener unos códigos en el cerebro. Se sigue hablando español en la casa pero la formación se hace en francés. Los amigos, la comunicación simple empieza a ser habitualmente en francés.
En esta casa hay tres generaciones. Si uno pudiera calcular el porcentaje de adaptación a esta nueva cultura podría llegar fácilmente a la conclusión que nosotros los pioneros y que además pasamos la barrera de los 40s, con mucho esfuerzo vamos a lograr una cuarta parte de la adaptación. Esos 40 años en Colombia hablando español y haciendo parte del tercer mundo no se pueden desligar tan fácilmente. Los que llegaron en la adolescencia, terminando el bachillerato están acá y allá. La infancia y la adolescencia en Colombia. Tres idiomas ya metidos en el cerebro sin mucho esfuerzo. Terminaran siendo más de acá seguramente, aunque de dientes para afuera su sueño sea trabajar en Colombia. Y la última generación terminara llenando las cuatro cuartas partes seguramente. Terminara haciendo el proceso completo.



Trabajar en algo que tenga relación con la profesión no dejara de ser una bendición del cielo. El arquitecto sobre calificado no tendrá problemas para trabajar a nivel técnico. Eso es lo que en teoría se podría pensar. Yo nunca creí que explicar una cosa fuera algo tan complicado. Ni siquiera en español. Explicarle un plano a un maestro de obra. Explicar con palabras como construir algo. Explicar un problema técnico y tener la certeza que el interlocutor esta interpretando bien las cosas. Se pueden imaginar en francés como es el asunto. Nada fácil. Ni siquiera a los dibujos ayudan en algunos casos. Y como no se tiene los códigos de comunicación que Bárbara ya tiene asimilados, la labor se vuelve un desgaste completo.

Los primeros seis meses en la compañía no creo que hayan sido los más desastrosos del mundo. Es seguro que la producción de planos es infinitamente superior a la de los compañeros de trabajo. Los dueños de empresa aman tener sordomudos porque su rendimiento es muchísimo mas alto. No pierden tiempo charlando con los compañeros. Una conversación de Daniel con sus compañeras sobre un tema banal contando con muy buena suerte no pasa de 4 frases. Como no se tiene el mismo humor ni los mismos puntos de interés, la dialéctica muere fácilmente.


Y se esta en la concentración total del dibujo. Tratando de no olvidar el mínimo detalle. Haciendo las cosas lo más habitualmente posible, bajo los estándares de la compañía para evitar problemas y dolores de cabeza de los obreros que como dice el jefe, les pagan para trabajar no para pensar. Seguramente en ese mutismo de horas frente a una pantalla el dialogo interno se sigue haciendo en español. De pronto alguien irrumpe en la burbuja con una pregunta que habitualmente no tiene nada que ver con el proyecto en el que estoy ensimismado. El tiempo que tardo para volver a la realidad seguramente desespera los compañeros de trabajo. Todo se quiere resolver inmediatamente.

La oficina del propieratio es un verdadero caos organizado. Yo imagino que es lo que les dice a las niñas que hacen el aseo. Por favor no toquen nada. Escritorios, sillas, muros, estantes, llenos de proyectos. Cada uno con un papelito de esos amarillitos que tienen peguita y en los que se pone una nota clave. Una oficina llena de ideas en stand-by. La inquietud permanente en la cabeza. Entrar a la oficina muchas veces y ni recordar lo que lo trajo. Son tantas cosas en su mente. Es el querer abarcarlo todo. Una vez intente detenerlo y mostrarle algunas ideas. Mas que ideas eran reflexiones sobre la manera como ellos concebian los proyectos. El espirtu pragmatico no atiende tan facilmente teorias de diseño de la UPB, le estaba hablando en chino. Y volvemos al eterno problema. Realmente me hice entender?

Cuando quedamos solo dos dibujantes en la compañía, evidentemente el trabajo se aumento.
La compañía contrata una recién egresada en técnicas arquitectónicas. Su labor, la concepción de nuevas casas para la venta. La concepción en un mundo donde todo esta inventado termina siendo la copia y la mezcla de diseños que están disponibles por miles en libros y revistas.
Con la mente volátil y en constante movimiento de los propietarios, ensayaron un esquema medio piramidal donde la señora con más experiencia iba a ser la gerencia de los proyectos, la nueva iba a concebir las nuevas ideas y el susodicho a producir planos para los clientes y para la fabricación con la supervisión de la experimentada. Como el invierno se nos vino encima y como a todos los seres humanos les gusta dejar todo para último minuto se vino el rush del otoño. Hasta la nueva dibujante tuvo que salirse de su inspiración para salir del acoso. Obviamente no tiene la experiencia para sacar las cosas a la velocidad re querida entonces el grueso del trabajo cae en mis espaldas. La más experimentada se queja de estrés por tener demasiados proyectos en la cabeza, pero es al susodicho al que se le carga el volumen de trabajo.


Ahora la dirección ha tomado una nueva iniciativa. Algún amante de la reingeniería los convenció de horizontalizar las cosas y de ahora en adelante cada uno será responsable de sus proyectos. Se acaba la supervisión. Para la pobre nueva va ser complicada la cosa debido a su inexperiencia. Para la experimentada es perder un poco y tener que volver a meterse al pantano. Y para el susodicho la oportunidad de tener por fin la integralidad de las cosas. El dialogo directo y no a través de interlocutores con todas las personas que tienen que ver con los proyectos: vendedor, ingeniero, comprador y los mas complicados: los obreros de la fabrica. Mucha paciencia y no perder el ánimo a pesar de muchas dificultades: la predisposición de la gente, la fatiga de los viajes diarios y esta adaptación que sigue sin llegar totalmente.

Hace un año Gabriela no entendía a una persona hablando francés por teléfono. Le daba miedo hacer una pregunta en un almacén. No le salían las palabras. En la oficina de integración que nos ayudo miraban como un suicidio entrar a estudiar cocina. El día que hicimos la visita al centro educativo no le entendimos ni forro al profesor.
Hoy hace una formación en gerontología que le demanda muchísimo mas conocimiento del francés que el que iba a encontrar en una formación practica como la cocina de establecimiento. Los resultados están a la par y muchas veces por encima de los nativos. Quien lo iba a imaginar. Los progresos no parecen ser exclusivos de las nuevas generaciones.
Encarrilarse en algo que se ame verdaderamente no es fácil en este nuevo país. No se si fue la casualidad de lograr la practica en el hospital la que hizo hacer este descubrimiento.


Este proceso de adaptación seguramente va tomar varios años más. A pesar de tener la sensación de estar estancado. Es seguro que la evolución existe. Desde Colombia seguramente se debe ver mas claro. Parece que lleváramos mucho tiempo y son solo dos años en Canadá. Dos años en que los cambios han sido radicales. Ahora viene el invierno. Se vino la noche. No hay luz cuando salgo y no hay luz cuando regreso de la fábrica. Los días se van volviendo más cortos. Es el tiempo más difícil para estos metabolismos tropicales. El eterno invierno que apenas se quedara hasta abril del próximo año. La vida en el interior. Fugaz paso la más hermosa estación. La de los infinitos colores. Tan fugaz que no hubo tiempo de tomar fotos. La estación de las cosechas. Alcanzamos a servirnos de una inmensa plantación mecanizada de maíz para recoger chocolo como si estuviéramos en Jardín. Viene ahora una nueva estación. La vegetación que muere, los animales que se esconden, la construcción que se detiene. Hasta la gente cambia de semblante. Tercer invierno en Canadá que no dejara de ser duro. Un cambio de decorado y una naturaleza cambiante ideal para una sociedad tan rígida.
Con las imágenes de las tímidas primeras nieves. Sin la consistencia para quedarse por ahora. Pero que después invadirán todo desde Drummondville informo: El director.

1 comentario:

OCIOPINTORESCO dijo...

Daniel Mc Douglas, pues según como yo lo veo, la noche se vino, pero ya va terminando. Y cualquiera sabe que después de la noche sale el sol, y que el momento en que más sirve la luz del sol es cuando está amaneciendo. Mucha gente como decís vos se ha ido y no ha podido tener la integración que ustedes tienen ahora. Este resumen Drummonvillano no hace más que sorprenderlo a uno con todo lo que se ha logrado a pulso y sudor de tío mío. Acuerdese que yo le conté de Blogger y usted ya tenía montado un canal de comunciación pa toda la familia como en dos días, un verraco. Palante ome macdouglas!