
El tema de la convivencia y tolerancia en los edificios de Quebec es otra de las causas que falto citar en el articulo mujeres al borde de un ataque de nervios.
Con acciones repetidas como las que vemos en la imagen, la vecina de abajo ha dado punto.
En Montreal se escuchaba las conversaciones del vecino de arriba y de abajo con lujo de detalles y demás detalles íntimos que no vale la pena citar.
En Drummondville con apartamento ultimo modelo no se escapa al siempre difícil tema de los ruidos en los edificios de propiedad horizontal.
Los Quebecuas habrían descubierto un sistema para insonorizar los entrepisos de los edificios en altura. Las intimidades no se escuchan pero la vibración se siente. La estructura sigue siendo muy liviana y aunque no hay necesidad de descalzarse como en Montreal, al menos hay que ser mas sutiles con las pisadas.
Pero quien le hace entender a los niños. La cantaleta es todo el día para que esta muchachita se quede quieta. Sus acciones han llegado a feliz termino. Nuestra vecina se pasa en el primero de julio. Se pasa con el 90% de los inquilinos de este país que les gusta variar de casa cada año. Ojalá corra con mas suerte y no de con otro apartamento con niños encima.
El sistema de construcción Canadiense va en contraria de una cultura que se dice individualista. Una parrandista tipo Germán hasta las 5 de la mañana con frecuencia casi que semanal y evidente frecuencia sonora, cuando de la guitarra pasa al piano a las 3 de la mañana daría pena de cárcel en este país o en el mejor de los casos lo mandarían a cuidar un parque natural, en un hábitat sin casas vecinas a 500 km. a la redonda.
Por ahora seguimos en este apartamento. Esperando también un poco de tolerancia de los nuevos vecinos o al menos que no permanezcan mucho en la casa para que Barbara siga con los brinquitos
Con acciones repetidas como las que vemos en la imagen, la vecina de abajo ha dado punto.
En Montreal se escuchaba las conversaciones del vecino de arriba y de abajo con lujo de detalles y demás detalles íntimos que no vale la pena citar.
En Drummondville con apartamento ultimo modelo no se escapa al siempre difícil tema de los ruidos en los edificios de propiedad horizontal.
Los Quebecuas habrían descubierto un sistema para insonorizar los entrepisos de los edificios en altura. Las intimidades no se escuchan pero la vibración se siente. La estructura sigue siendo muy liviana y aunque no hay necesidad de descalzarse como en Montreal, al menos hay que ser mas sutiles con las pisadas.
Pero quien le hace entender a los niños. La cantaleta es todo el día para que esta muchachita se quede quieta. Sus acciones han llegado a feliz termino. Nuestra vecina se pasa en el primero de julio. Se pasa con el 90% de los inquilinos de este país que les gusta variar de casa cada año. Ojalá corra con mas suerte y no de con otro apartamento con niños encima.
El sistema de construcción Canadiense va en contraria de una cultura que se dice individualista. Una parrandista tipo Germán hasta las 5 de la mañana con frecuencia casi que semanal y evidente frecuencia sonora, cuando de la guitarra pasa al piano a las 3 de la mañana daría pena de cárcel en este país o en el mejor de los casos lo mandarían a cuidar un parque natural, en un hábitat sin casas vecinas a 500 km. a la redonda.
Por ahora seguimos en este apartamento. Esperando también un poco de tolerancia de los nuevos vecinos o al menos que no permanezcan mucho en la casa para que Barbara siga con los brinquitos
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