domingo, julio 04, 2010

ANTE EL MARCO DE LA PLAZA


Hola Darío, espero que estés muy bien, gracias por lo que a mi me compete en cuanto a lo de la belleza estética de Jerico.

Yo creo que siempre fue una especie de frustración la que sentí una vez desembarcado en aquel final del tirabuzón de la cabaña, la pavorosa carretera de la que se devolvió aquel mister cuando llego a la tenaz curva de los 180 grados donde los buses retroceden temerariamente ante el abismo que se vislumbra desde el empolvado ventanal trasero del bus que huele a sudor del cauca y a bandas de freno calcinadas.

Realmente un arquitecto era lo menos necesario para esa comunidad. La mayor parte del poblado había sido construida por esos artesanos que no tenían ni medio idea del urbanismo y que con unas bases simples y por supuesto sin mucha influencia de los estilos que aterrizaban en la gran ciudad construyeron un hermoso conjunto urbano compuesto por edificaciones de aleros pronunciados, zaguanes que no distinguían entre privado y publico, todas girando en torno a su corazón interior: esos floridos patios que se alcanzaban a ver através de los moriscos calados.

En teoría la labor era darle valor aquel patrimonio arquitectónico que los pobladores comenzaban a ver como obsoleto. Algunos dejaban caer las caer las viejas casonas poniéndolas a merced de la intemperie, so pretexto de llegar con el cemento armado, el ladrillo, los ventanales de aluminio anodizado y el arenon chino en andenes y fachadas.
Otros con más vocación de rentabilidad cubrieron los patios, como el de aquel celebre hotel del marco de la plaza, subdividido con canceles de hardboard, morada temporal del burgomaestre y mía propia por aquellos días.

Y sigo pensando que la labor del arquitecto era suntuaria pese a la inagotable cantera de proyectos en la mente de aquel joven alcalde. Yo escuche lo mismo que Gabriela cuando le señalaron un personaje de talla pequeña que salía del hall del edificio del banco cafetero en Medellín. Repitieron la misma frase: ese muchacho que ud ve ahí será algún día presidente de la republica. La diferencia radicaba en que el diminuto personaje que hoy preside el consejo comunal, el numero 300 si no estoy mal, fue señalado por la gente que ostenta el poder en este país y que a la postre pone todos los presidentes, buenos y malos, a propósito el único que creí bueno me hace pensar que realmente todos son malos por definición. Para mi modesto candidato su máxima aspiración política pareciera regresar después de 20 años al mismo modesto poblado cuyo máximo valor radica en ser el suyo propio. Quien sabe si en estos momentos se vea como Mockus 2010, un arrepentido rebelde que trata de verse por primera vez en su vida como un político convencional, o al menos muy serio y racional, como aquellos que conoció en su periplo por Alemania.

En Colombia se pueden encontrar ejemplos de buena gobernabilidad a pequeña escala. Cuando los presupuestos van creciendo y la auditoria ciudadana se va volviendo más complicada de ejercer caemos en todos los excesos que ya nos tiene acostumbrados este y todos los gobiernos que lo han antecedido. Con la constitución recién estrenada recuerdo que los mecanismos de participación ciudadana lograron concretar proyectos interesantes para la comunidad. Ese parque por ejemplo fue el fruto de muchas ideas, que llegaron de todas las direcciones, las que llegaron a canalizarse siempre fueron por supuesto las que apuntaban al bien común.

Las huellas de cemento que quedaron impresas por aquellos días ni siquiera pudieron ser ejecutadas bajo el mandato de aquel godo que me dio toda su confianza para la ejecución de varios proyectos. Un buen liberal que actúo con independencia de los odios políticos y que supo valorar lo poco que habíamos logrado reitero la confianza y se lanzo en riesgosos empréstitos que darían forma a esas nobles ideas. Quizás construir sobre lo construido como es el lema del candidato verde haya sido la parte mas complicada de ejecutar en ese momento histórico y él noblemente lo hizo posible.

Ahora se habla del partido verde y hasta logro asustar la aceitada maquinaria que desde hace rato nos gobierna. De verde tiene más bien poco, bien decía por esos días el burgomaestre que vivía en el hotel marco de la plaza y luego de su periplo por la Alemania visionaria en aquello de legislaciones ambientales, que los partidos verdes no podían ser opción de poder en ninguna parte. Que solo se dedicaban a cumplir de manera eficaz y casi fundamentalista con una parte del problema del país: el medio ambiente. Nuestros amados verdes, opción de poder del 2010 apenas si nombraban esa palabra en los debates. Hablaban seguramente en sentido metafórico cuando se sanea una cuenca contaminada de cambiar con las costumbres políticas de este país y sanear el gobierno.

Yo nunca estuve de acuerdo con mi candidato de los 90s, claro que una política verde podría ser opción de gobierno. Yo veía que ese pequeño poblado, nombrado municipio verde de Colombia había logrado articular todo su desarrollo en torno a lo verde, a una armonía ambiental que se respiraba no solo en el ambiente sino en un entusiasmo que se leía en sus pobladores. Jerico de los 90s, el mismo que vivía los tiempos de los carteles de la droga y la exterminación de movimientos políticos y candidatos a la presidencia vivía en otro cuento y por momentos me hacia creer que el buen manejo de lo publico podía ser viable

Sin embargo el burgomaestre seguía fiel a su azul de metileno y tal como ocurre hoy en día, esos buenos ejemplos de gobierno apenas eran aceptables a nivel municipal. De ahí a ascender al interior del partido que como su nombre lo indica se ha dedicado através de la historia a la tarea de conservar privilegios era por demás utópico. Trabajar al interior de esas entidades que canalizan recursos del exterior al parecer fue el perfecto refugio para ver siempre desde el punto de vista de los balances y las cifras la triste realidad de nuestro país.

Es curioso que dos presidentes de la republica emitan las mismas palabras en el marco de la plaza de Jerico. Hace unos días, uno de ellos, el que se gano la presidencia en un entierro mando al segundo a terminar su gobierno del asco. Y ese mismo presidente evocando sus ancestros que pasaron a golpe de hacha tumbando al ritmo de la colonización antioqueña por esas tierra hasta llegar a su natal Pereira, decía que jamás sus ojos habían visto un escenario parecido aquel marco de la plaza. Desde un helicóptero, el segundo mandatario, perteneciente a la misma generación, esa que salto al poder antes de tiempo observa el armonioso conjunto urbano de Jerico y le dice a otro alcalde: Sabe que Rafael, Jardin es el de la fama, pero Jerico es el Municipio más hermoso del suroeste. Yo quisiera creer que Uribe miraba mas allá de las apariencias, de esa pulcritud de Jardin, de ese civismo que le ha servido hasta para limpiar no solo las calles sino socialmente su pueblo.

Dicen que las veintitantas iglesias han ayudado en algo a que ese espíritu pacifico de los pobladores aun siga reinando. Si es así, en vez de escuelas como proponía Mockus hay lo que hay que construir es templos. Aunque en Colombia ya pululan por miles las iglesias de garaje, al parecer muy eficientes al menos como negocio.

Creo que lo mejor que pudo ocurrir en esta campaña presidencial fue el volver a mi estado original, el mismo que tenia antes de bajarme en ese bus polvoriento en la plaza de aquel pueblo. El retorno al escepticismo y al ateismo político. Llegué a creer que estábamos votando por el mejor gobernante de la historia de Colombia, al mismo que hoy le celebran su cumpleaños un sequito de 9 millones de personas, los que aun le creen y le creen al camaleonico Talleyrant que supo cosechar la popularidad de nuestro napoleónico presidente, del que siempre creemos así sean malos sus procederes, que al menos es frentero, esa cualidad paisa que se valora al punto de ver ese pueblo godo como el que mas, aplaudiendo a este caudillo que alguna vez fue defensor de las ideas liberales.

Pero igual ovacionaron aquel joven presidente que nos daba la bienvenida al futuro, a la apertura económica y al neoliberalismo radical. Siendo apenas una versión reducida del líder que acaban de asesinar y sin tener la elocuencia de un Santofimio. Inaugurando una obra producto de un empréstito que pagarían los contribuyentes de ese pueblo. Allá son tan buenas personas que poco les importan esos detalles con tal que el pueblo les sea admirado por su belleza.

Hoy al menos reparten subsidios para que las familias se pongan en acción: 40 dólares cada 15 días, subsidios a la medida de nuestra pobreza. Claro que las cuentas alegres de Santos avizoran un país minero y agroindustrial que se ampliaran los subsidios a los viejitos en acción. El caudal electoral por este rubro, bastante eficiente por cierto aumentara sin duda.

Mientras los ojos del presidente siguen viendo la misma belleza arquitectónica, esa que gradualmente se va destruyendo pese a los esfuerzos de las oficinas de planeación. Mientras repite las frases de su lejano antecesor trae a colación su política de recompensas para dar con los responsables de una masacre en Envigado, la misma política del viejo oeste, esa que le dañó el corazón a los militares poniéndole precio a las bajas con tal de ponerles a sus victimas un uniforme y un fusil al lado, la misma que nos iba a surtir de radioteléfonos en todas las fincas para mantenernos informados y ejerciendo nuestro legal derecho a defendernos. Yo creía en todo eso, jamás pensé que se saldría de las manos, que iba a costar tanto en dinero y en vidas humanas.

Al pueblo y a la finca ya se puede ir tranquilamente, con ese argumento hasta podríamos reelegirlo. Quien sabe quien estará garantizando esa seguridad y que precio estemos pagando para conseguirla. Pero Uribe tiene ese poder de verse inmaculado como ese hermoso pueblo. Una belleza arquitectónica a la que seguramente le di en su momento un pequeño aporte. Pero el país no necesita arquitectos decoradores, el cambio social es urgente y va mas allá de la estética que ven los turistas al deslumbrarse con el aquel marco de la plaza. Detrás de esas 4 paredes de bahareque bien conservado el país se derrumba.

3 comentarios:

danubio dijo...

Saludos Daniel, que buen análisis el tuyo a partir de la arquitectura de un pueblo, en esta patria nuestra hay mucho por hacer, mucho por construir, mucho por conservar y embellecer y muchísimo por demoler y reconstruir, como vez si se necesitan muchos arquitectos que ayuden a que nuestro pais se recontruya a partir de la justicia, la equidad y la fraternidad.

Hasta pronto

marielena/amalia dijo...

HOLA DANIEL,QUE EXCELENTE REDACCION...ESTAS EN ENORMES PROGRESOS COMO ESCRITOR CADA DIA NOS SORPRENDES MAS FELICITACIONES..y emocionadas despues de tanto silencio ...nos estabas haciendo mucha falta en los ratos de ocio creativo o pintoresco................lo demas sin comentarios porque ya sabes los mios y de mi amacia que estuvo leyendolo conmigo

el drummondvillano dijo...

Muchas gracias, me imagino que les llego el dilema a los uribistas, ahora que Santos esta dando síntomas de pastranismo, pero bueno después de 8 años y casi a ultima hora sacar las coordenadas de todos los campamentos guerrilleros en Venezuela vuelve a parar la tribuna, ganarse la ovación del respetable y de paso bloquear cualquier intento por remendar relaciones con los vecinos. Un abrazo para todos.