viernes, julio 07, 2006

DE RONDA POR LAS ESTANCIAS

POR JUAN MANUEL

Hola candienses drumondvillanos:

Uno se da un respirito, como suele decirse , y !!!oh sorpresa!!!, apercen en el drumondvillano nuevas columnas, casi todas del director, en las que, con mucho humor y excelente estilo, se nos informa de las andanzas y realizaciones de los Jaramillo Alzate, cosa que nos alegra enormente.
Se les ve muy duchos en la recolección de fresas, mismas que en su mayoría parecen desviar su
ruta hacia el estomago de Barbarita, o al menos eso es lo que se nos informa.

Por lo visto ha sido un verano muy trabajoso con contactos con el medio oriente por parte de Manuela que avisoran un pronto desplaza miento a lejanas tierras con ceremonia del te incluida. Buena esa y nos alegra saber que cada vez más afugias son cosa del pasado.

Les contamos que los Gaianos, aprovechando el respiro que la universidad le da a Lorena por estas calendas, viajamos a Isla Fuerte, previa escala técnica en Medellín. Duranrte esta escala, fuimos sorprendidos por la grata noticia de que los Jaramillo Botero, si es que el Banco no cambia de opinión, pronto serán propietarios de una de las haciendas que el mismo banco confiscara al Echeverría por su moratioria en el pago de sus acreencias. Se trata de una hermosa mansión, situada en el alto de San Felix, a escaso minutos de Medellín.

Pues el mismo día que los gaianos hicimos la escala técnia, fuimos invitados por los Jaramillo Botero a conocer el inmueble, claro está, luego de presenciar uno de los partidos del mundial del fútbol. A esta visita se apuntaron, además de los dueños de casa, Germán, Dorita y Maniloto y, por supuesto, los Gaianos. La verdad es que todos quedamos encantados con la nueva mansión que es una verdadera isla, rodeada por algunos helechales de Echeverría que, no se sabe por qué casualidad del destino, aún siguen figurando a su nombre, Como quien dice, se trata de una isla, rodeada de deudas por todas partes, incluyendo, claor está, la superficie del islote.

Allí nos recibió una extraña viviente que, presurosa, nos brindo, como recibimiento, un espumoso jugo de mora, de las moras que ella cultiva en los predios de los nuevos inquilinos. Esta señora, pese a su amabilidad, no dejaba de ser algo estraña, pues aunque en la actualidad se alimenta sólo de vegetales, su aspiración, siguiendo el ejemplo de su maestro tántrico y la inspiración de Shiva, es algún día poder dejar los alimentos y vivir sólo del aire en las cumbres empinadas de algún monasterio hindú.

El restaurtador, Germán Enrique, dió sus opiniones constructivas y reconstructivas pertinentes en las que, como siempre, no podía faltar la famosa cal vegetal como forma de pigmentación de los muros y paredes del establecimiento. La verdad, según opinión de expertos, es que a la casa no hay que hacerle mayores cambios, pues, como está, es habitable y muy bien habitable.

Habría, eso si, que cambiarle el actual cortinado de costales sucios, por cortinas limpias, hacerle una barridita y san se acabó. Ojalá CONAVI apruebe el préstamo, para que los Jaramillo Botero tomen verdadera posesión de la mansión, reservando. eso sí, un habitación para los huéspedes de Manizañles, Canadá, Puerto Rico y demás municipios.

Terminada la estancia técnica en Medellín, los gaianos, en compañía de la familia Venslauskas Jaramillo, de Ana María, Pacho y Manolito -luego de un día de aplazmiento por causa de enfermedad de Bruno, por fortuna superada eficazmente gracias a los medicamoentos prescritos por la Dr. Dorita, la del fax con copia.

Nos dirigimos a la Isla para disfrutar de una estancia muy agradable, pese al inclemente calor del veranilo de San Juan y al insoportable ejército de calor del veranilo de San Juan y al insoportable ejército de gegenes y zancudos que inciaban su banquete al caer la tarde.

Allí, como siempre, no faltaron las finas atenciones de los dueños de casa que, en este caso, ya es una verdadera mansión, con habitaciones amobabladas y banos estilo germán enrique gaudí, al mejor estilo caribeño. Durante la estancia, tuvimos la visita del batallón Lopera, quienes no escatimaron esfuero alguno para dar cuenta, en escasas tres horas, de todas las provisiones de "aclaradores" (leáse whiskies) que eran la reserva de toda la temporada. La grata visita de la lopereda hizo que el nivel de los decibeles de la tranquiela estancia se elevara a tal extermo que, cuando partieron, el silencio semejaba el de un velorio.

Fue una muy agradable visita donde todos nos reiamos hasta más no poder. Lo novedoso es que Manolito, el hiperactivo españolete, sacó a relucir sus dotes histriónicas y teína a toda la audiencia entretenida hasta altas horas de la noche. En verdad, aún con el asfixiante calor y las n-mil picaduras de los zancudos, fueron ocho días encantadores que se esfumaron con la rapidez del rayo.

Muchas gracias a los siempre diligentes anfitriones. Ahora, de nuevo en Manizales, esperando la llegada, para esta tarde, de la familia Jaramillo Gaviria y de Carlos. Un saludo para todos y nos alegra mucho que cada vez estén más acoplados a ese país.

JM

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