domingo, mayo 15, 2011

LAS ULTIMAS PALABRAS




No se si soportaré este nuevo invierno que según los gurus de la meteorología se avecina crudo y generoso en nevadas, como para que los propietarios de esas estaciones de sky se sientan mas que satisfechos.

Un empleado de la municipalidad ya se aproxima haciendo su rutina de cubrirnos y empacarnos en una tela especial no del todo sellada e impermeable. Apenas termine su rutina solo los sonidos y frío mismo conformaran las señales de vida de este mundo que aun no logro asimilar.

En mi país nuestras especies también eramos forasteras, algún inquieto y escaso español amante de la ilustración seguramente aporto semillas o hasta algún arbusto empacado en una maceta y se tomo el trabajo de cuidarlo como la niña de sus ojos durante larga travesía. Tal vez hizo escala en África para cargarse de esclavos que no requerían tantos cuidados y que en el peor de los casos, y por tratarse de seres sin alma bien podrían morirse en proporciones moderadas.

En esas pocas centurias adaptandonos a la vida del nuevo mundo, mis antepasados, esos pioneros que lograron imponer esta especie que ahora es mas popular en América que en su Europa original se tuvieron que inventar ese cuento de las estaciones como para no morir del aburrimiento con esa primavera eterna en alternancia de lluvias y días soleados.

Por eso al terminar el tiempo seco, ese del sol canicular y al volverse a remojar la tierra y llenarse de agua las grietas de ese dibujo craquelado en el piso nos enseñaron que debíamos decorar un tapete de hojas en el suelo. Quedar desnudos y en chamizo como si hubiéremos sido calcinados por el verano, justamente como me encuentro en estos momentos, listo para enfrentar el invierno, para que preparen mis restos y me envíen en un sueño al mundo del mas allá por lo menos por 5 largos meses.

En mi país era mas una formalidad que nos habíamos inventado, a lo sumo las lluvias durarían 1 mes y luego vendría un tiempo mas bien mezclado, luego aparecería el verano que también era fugaz. Claro que las noticias que escucho hablan de que el tiempo esta totalmente desquiziado, se han perdido esos religiosos ritmos que estaban consignados en el almanaque Bristol. Ahora hablan de lluvias perpetuas, de un diluvio nacional que debe estar derritiendo las montañas y volviendo lagunas todas las planicies, se invoca a Bochica para que abra como Moises la montaña y se desahoguen las planicies . Al menos este hielo aunque duro parece conservarnos en el tiempo, esas inundaciones terminan por pudrirnos y desintegrarnos.

Fue imposible sacar mi raíz intacta de aquel lugar. Por mas que se preocuparon los botánicos e ingenieros forestales mis raíces habían explorado los alrededores tanto como mis ramas aéreas. Sigo sintiendo comezón como el mutilado en su muñón amputado, sigo anclado a esa tierra, percibo el exceso de humedad, siento como esos nutrientes ya no llegan a ninguna parte y se quedan bloqueados en esa cepa que quedo enterrada para siempre.

Es en este sueño infernal en el que parezco morir en que parezco conectarme con esas raíces truncadas. Parecen enviarme los nutrientes necesarios para sobrevivir, mis actuales raíces, esas que están ancladas a esta tierra de sabor extraño están petrificadas en el hielo, en pocas semanas no podre sentirlas.

A veces pienso que esos espécimenes jóvenes rebosantes de verdor y frescura han podido anclarse de manera mas profunda. Nunca los oigo renegar de esta tierra, de este clima y de estas estaciones tan rigurosamente respetadas. Sospecho que se harían centenarios, si tan solo se limitaran reflejar inmóviles este ambiente que les rodea, estas condiciones nórdicas que parecieran detener el tiempo y hacer que todo transcurra lentamente y en ocasiones pareciera detenerse . Pero acá se empecinan en forzar las leyes de la naturaleza, en inventarse artificios que aceleren nuestro crecimiento, en apresurarse al punto de no aguantar esa espera que requiere generaciones enteras.

Miro a mi alrededor y todo es un particular cementerio. Han armado ciudades enteras con nuestros huesos. Los esqueletos se van ensamblando, uno encima de otro, siempre de forma ortogonal, la menos natural, se van amontonando, van formando torres, cubos y dentro de los cubos se van haciendo compartimentos, como cartílagos de la gran osamenta. Después todo se cubre con lapidas generalmente blancas y esta alma tan frágil retoma una apariencia fuerte, solida, imbatible contra las fuerzas externas.

Todo lo han hecho practicamente con dos o tres especies, las que tradicionalmente sobreviven en estas dificiles condiciones. Creyeron que podían ir eliminando y a la vez reemplazando con semillas para que cuando se terminara el ciclo y regresasen al punto de partida los espécimenes estarían lo suficientemente maduros para ser sacrificados. Creyeron que la infinita extensión del territorio seria superior al afán de seguir desarrollando estos cementerios. Al principio funciono, pero ahora están sacrificando jóvenes, de huesos demasiado blandos, incapaces de volverse esqueleto de dinosaurio, sin embargo allá van a parar, porque la maquina no puede detenerse.

Pero ya han avistado los bosques de donde vengo y han llegado con promesas de desarrollo y progreso. Mis gobernantes han aceptado felices sus irrisorias comisiones. Ahí están anclados sus buques justo al frente de esas costas bordeadas de selva espesa y repleta de especies esperando el botín de la devastacion. Los mercaderes observan ansiosos el manjar que les espera, la infinita variedad de sabores que tienen a su disposicion. Deboraran rápidamente un rincón que estuvo oculto y olvidado hasta hoy. Y mi pueblo estará feliz con la venta, adelantara el carnaval, y beberá hasta el cansancio.

Los restos ya no llegan directamente a estas tierras. Han encontrado quien los embalsame y prepare a muy bajo precio. Dicen que es una tierra que hasta hace unos años había permanecido hermética al mundo y ahora decidió comenzar a procesar lo que queda de recursos en esta tierra, millones de hormigas ahora al servicio del planeta entero. Nadie puede competir con su eficiencia, los recursos viajan miles de kilómetros y aquí regresan transformados y cuidadosamente empacados ataudes debidamente marcados con sus códigos de barras. En apariencia parecen cumplir con las normas de calidad para volverse parte del alma de esta ciudad. Aunque muchos tienen sus dudas al respecto y mas bien piensan que pronto irán a parar a los basureros. Pero poco importa mientras en apariencia logren engañar a los compradores

Los ataudes se van amontonando en esas funerarias donde son velados no por mucho tiempo gracias a sus precios milagrosos. Los fabricantes de este cementerio agotan pronto las existencias y lo que queda de bosque parece haberse trasladado ya en forma de fósil a esta enorme armazón.

Solo quedamos vivos unos cuantos que servíamos como decoración, como referencia o recuerdo de lo que alguna vez fuimos en la tierra: una mayoría absoluta que todo lo cubría y que había logrado una densidad tal que hacia nuestra presencia impenetrable.

El empleado llega hasta mi y mira el numero marcado en una plaqueta que me incrustaron cuando me sembraron en este sitio. Mira en su hoja de registro y hace a un lado la tela que me iba a proteger en este invierno, dice que no lo soportaré. Llama a las maquinas para ser sacrificado antes de que una enfermedad me seque y vuelva inservibles mis restos.

El polvo volátil del aserrín que va dejando la cuchilla empieza a elevarse en un viento cálido. Mii alma dispersa en millones de partículas con suerte y como ave migratoria tal vez termine depositandose en una tierra como aquella a la que llego el audaz español. Solo falta esperar un poco. Pero eso es en el fondo lo unico que aprendimos hacer en esta vida, a esperar estáticos los eventos que iban pasando a nuestro alrededor. Faltarà poco entonces para que nuestros verdugos desaparezcan para siempre del planeta y nuestras semillas vuelvan a germinar y poblar nuevamente la tierra arrasada.

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