lunes, mayo 16, 2011

EN VIA DE EXTINCION


En proceso de extinción de dominio y así permanecían por años, como cargando una maldición, un encantamiento que espantaba cualquier comprador. Esperando que esa memoria colectiva por fin olvide los demonios que alguna vez resguardo. Que los mismos muros ahora ajados y en proceso de desintegración no empiecen a contar con el eco de un espacio ya vació, todo lo que les toco ver.

El ultimo castillo de naipes había comenzado en La Hormiga Putumayo y desde esas oficinas lujosas donde emitía comunicados con verdades a medias. Oficinas que hoy no difieren mucho del abandono de una propiedad en vía de extinción de dominio.

No podíamos soportar mas la ineficiencia del sector publico. Uno sujeto del común como nosotros, sin mucho sentido de pertenencia por la cosa publica se aterraba viendo los obreros de la secretaria de obras publicas departamentales, sentados al borde de la carretera, haciendo cualquier cosa menos trabajar. Cuando llego la escoba a la gobernacion personificada en el expresidente mas popular de la historia,nos pareció razonable el orden y el aligeramiento que hizo de todas las dependencias. Ya habia sido senador y ponente de la ley que comenzaba a restructurar la salud en el país, lentamente se iba apuntando a una eficiencia vía instituciones privadas.

Es cierto, no propiamente los mas brillantes de mi promoción fueron a parar al sector publico y eso era mas o menos la norma. Sector publico sinonimo de corrupcion, de roscas. Alguna vez escuche que el trabajo de los puestos públicos era conseguirlo.

Si la arquitectura fuese el simbolo de una epoca, la plaza minorista o los edificios de radiadores de la alpujarra bien podrian representar esta dinastía de gobiernos. Carencia total de calidez, de frescura, de cualquier cosa que pueda parecer amable al ciudadano. Alguien con mas virtudes de ingeniero terminaba imponiendo esas moles en un sector tradicional e histórico.

Cuando empezó la crisis de la construccion, cuando los dineros del narcotrafico ya no podian abiertamente seguir desarrollando exclusivos sectores de la ciudad, los virtuosos profesionales ingresaron por fin al sector publico. Los tiempos habian cambiado y habia llegado la hora de los faraones. Los alcaldes de cemento y de los proyectos ambiciosos. Los Ramses que deja su impronta para las generaciones venideras. Para que nadie los olvide. Pasamos de hacer las mínimas refacciones a construir con materiales dispendiosos, haciendo el brutal contraste con el paupérrimo entorno. Nos preguntábamos porque antes el dinero no alcanzaba ni para lo mínimo y ahora parece haberse multiplicado como en la pesca milagrosa. La conclusión seria similar a la del departamento, a la de la salud, a la de cualquier sector publico que quisieramos enfocar, todos son obsoletos, necesitamos la eficiencia del sector privado.

Y llegaron por fin todos esos términos de la productividad, la eficiencia, la eficacia, los indicadores, la plantificación, la priorizacion, vamos a poner a producir
este negocio, necesitamos ser rentables, autosuficientes, asi se trate de una humilde municipalidad perdida en algun remoto paraje.

Sonaría razonable copiar el funcionamiento del mercado automotor para nuestro sistema de salud publica. Un mecanico y un medico en el fondo hacen los mismo, analizan los síntomas, recomiendan tratamientos, hacen intervenciones, cambian respuestos. Concesionarias, servitecas, talleres especializados, talleres de mecánica general hasta llegar al mecánico de calle en Barrio Triste. Medicina prepagada, regimen contributivo, regimen subsidiado con sus enemil excepciones. Una concesionaria no tiene departamento de caridad. Mas bien podria optimizar sus utillidades, recurrir a toda nuestra creatividad hasta para beneficiarnos de la tutela. Maquillar balances y porque no invertir en otros negocios.

Hoy mismo esta saliendo de la concesionaria el colombiano modelo 2011. Con una buena cotizacion a la EPS, saldra con parto natural y con las vacunas mínimas. Tiene una garantía de fabrica por 1 año para repuestos y los respectivos controles. De su cotizacion depende su vida util. Ira envejeciendo y visitando mas frecuentemente la concesionaria que se vuelve tan costosa que tal vez con suerte le alcance para un taller general. Mantener una reliquia, un clásico sera un lujo para la exclusiva minoria, el resto bien podrá ir improvisando refacciones hasta que no tenga mas remedio que botarlo para chatarra.

Ahi se ven los restos de la ultima concesionaria. Los inversionistas estaban convencidos que el negocio iba a seguir al amparo de los organismos de control, que los dividendos continuarian creciendo. Acá no hay ecos ni muros testigos de macabros crimenes. No alcanzaron a verlos. Es solo el esqueleto de una obra inconclusa, que se quedo sin impulso, frustrado intento de esa dinamica energia del sector privado que vino a salvar el sistema de salud. Ni siquiera la burocracia del seguro social hubiera podido ser mas nefasta. Ya los inversionistas deben tener el botin en buen resguardo, una cuenta en suiza, o sin ir tan lejos el testaferrato que aprendimos del narcotrafico.

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