Tiempos de cincuentenarios, casi todos llegando por la misma época a la mitad del siglo. Esta vez la mirada es mas subjetiva. Inspirada en historias que no se cansan de repetir tal vez con el animo que algún día regresen.
Siempre nos detenemos unos 100 metros antes de la finca del río. Prefiero mirarlo como lo que es hoy en día: una pintura al óleo, dos brochazos de lo que fue el epicentro de la familia Alzate. Mejor creer que aun existe la belleza y la armonía del paraíso creado por el primer Alejandro y cultivado por el segundo Alejandro.El tercer Alejandro debía esperar antes el turno de Faustina antes de continuar la zaga.
Una fotografía de esas que tienen autoría de profesional y que para esa época de abundancia no era ningún lujo muestra una hermosa niña de cara angelical sentada ante un casi real mini piano de cola. La sensibilidad artística de la niña no se dirige propiamente a la música. Su dialogo siempre será con las musas de la poesía que le hablan al oído en sueños y en esos entretiempos de la cotidianidad cuando su mirada parece perderse en medio de una conversación.
Dicen las que la oyeron en esa época que era ella la persona mas indicada para leer los poemas en esos tiempos donde Jericó aun era un bastión cultural de Antioquia. Todos juntos en torno a la bombilla titilante alimentada por una planta eléctrica en el río escuchan hipnotizados la lectura de poemas y los relatos que vienen de la memoria de don Alejandro. Esa elocuencia se impregna en la mente de Faustina y como un soplo mágico impulsa la creación literaria que la acompañara por siempre.
El paso de don Alejandro fue fugaz para dar paso a la noche y tiempos de tormenta. Ese tener que apersonarse de la noche a la mañana de lo que antes estaba resuelto. Ya no hay quien les de los madroños en la boca. Sin haber aprendido a pelear, la vida se viene de frente con todo su armamento.
Los sueños de nobleza se pierden. Esa posibilidad que parecía destinada de no preocuparse por lo esencial porque ya estaba solucionado. Vivir apaciblemente y estudiar por el simple placer de tener el conocimiento. Faustina continúa los estudios en licenciatura en educación que comenzara en la normal de Jericó, hasta lograr su titulo en Medellín. El camino de su vida parecía tomar la dirección de la educación básica primaria.
Como un medico que hace su rural, faustina viaja a un pueblo apartado de Antioquia. Un lugar de esos a los que no esta acostumbrado un Jericoano, siempre orgulloso de la calidad de vida que ofrece su Municipio. No duro mucho ese sacrificio, me imagino que en alguna de sus visitas esporádicas a Jericó recibió una oferta para trabajar en un centro de educación intermedia para todo el suroeste antioqueño y que iba a inaugurarse en Jericó.
En una edificación monumental donada por un altruista de los que ya no se dan empieza a funcionar el politécnico Jaime isaza regional suroeste. Faustina es una de las arquitectas de la idea del centro de formación para el suroeste, estructurando la idea por muchos años hasta convertirla en algo que funciono muy bien hasta que los vientos de centralización soplaron desde Medellín.
Faustina tal vez con veinte años a lo sumo desciende de un campero que traería otros dos funcionarios mas en un paraje que hasta el momento solo era ese lugar apartado donde llevan a morir los ancianos. Mira al río piedras y las hermosas vegas de la finca la mansión y aun no se imagina que veinte años de su vida seguirán ahí, trabajando como pieza fundamental del proyecto.
Creo que no debe existir un lugar en el mundo mas propicio para el estudio y la concentración que las playas de Jericó. Un clima templado tirando a frío, aislado de cualquier conglomerado urbano. Yo acompaño a Gabriela por primera vez a Jardín precisamente por la carretera que pasa por las playas de Jericó. Ahí se ve el politécnico en sus años de gloria. Un descendiente del fundador con mas cara de colonizador ingles que de antioqueño esta poblando el río piedras con trucha criada en cautiverio en ese politécnico. Una hazaña hecha con el pez más malicioso y salvaje de nuestro hábitat. En esos tiempos donde un gomelo arquitecto de la bolivariana intenta aplicar los conocimientos lite de su universidad en este mundo de carne y hueso apareció ese personaje exponiendo sus ideas con respecto al verde del parque de Jericó y nuestros sueños de jardín botánico.
Una vez en jardín otro personaje ligado al mundo de faustina nos esperaba. Era pablo, quien había conocido a faustina precisamente trabajando en el politécnico y quien ahora hacia la vida del judío errante en la otra quijotada: la finca de Gabriela. Un espíritu apacible, básico y de pocas palabras. Asistíamos a los últimos días de esa relación. Mientras tanto llegaba al mundo anabel, la segunda después de Maria Antonia y que parecía sembrada en boñiga por lo alentada. Todo ha de ser producto de esas condiciones particularmente saludables del campo.
Faustina ha hecho todos los estudios que ha tenido a su alcance. Cosas que en su momento no tenían un objetivo preciso. Como el ratón de biblioteca buscando en los anaqueles todo lo que pueda devorarse. Habida de conocimiento que de una u otra manera empieza a relacionar hoy en día, retomando esas conexiones con el pasado y enriqueciendo su discurso ahora como profesora en Medellín.
Y seguirá estudiando todo lo que le propongan. No se detendrá como todos nosotros los seres ordinarios que llegamos a la meta a los 23 años con un titulo universitario. Su espíritu es cambiante, viaja por los rincones del conocimiento pero a la vez se pierde en laberintos literarios, se mueve de un lado al otro con igual propiedad, solo que prefiere quedarse en la teoría que estancarse en una rutina practica.
Es la luna llena la que los cohesiona. Son los poetas de Jericó que hacen lectura de sus creaciones en uno de tantos acogedores lugares de ese Municipio. El padre de los poetas recita páginas y paginas abusando de su memoria prodigiosa. Silvio su implacable crítico la acompaña. Faustina lee de manera pausada. Palabra por palabra. Todas las silabas son visibles. Las imágenes se empiezan a dibujar en la mente de los espectadores.
Y aun sin Internet para universalizar más aun su creación, solo con el correo y casi el rumor que los poetas están creando en Jericó, la sintonía sigue en otros rincones del suroeste y muchos mas se unen a su grupo. Sentado tratando de entender el significado de esas palabras que en su momento mi razón las entendía como ruedas sueltas solo pienso en el valor de abrir el corazón al mundo. Escondido entre metáforas y otros trucos literarios, el sentir de faustina se hace palpable cuando se logra esa sintonía con su poesía.
Y el mundo apacible donde pudo haber existido hasta el fin sin imaginar el estrés de la ciudad conocería su fin. Por esas políticas de eficiencia estatal, el suroeste se queda sin el politécnico y faustina es trasladada a Medellín. Vuelve la noche y el apartarse de ese sitio que fue tan propicio para su creación. La vida la hace escapar como dice la canción con su gente tierna que esta tierra esta enferma y no esperes mañana lo que no te dio ayer. La ciudad y las posibilidades para sus hijas. Unos primeros años dolorosos pero que hoy son cosa del pasado.
Estamos en el aeropuerto listos para salir a Canadá. Faustina vuelve a llorar ahora con la ausencia de Gabriela con la que siempre gravitaba. La vida la aísla aun más. A todos nos pone a caminar solos. Y desde esa primera ausencia de su padre, ella siempre ha salido airosa. Ahora llega a los 50s, la vida aun es muy joven para una escritora, ahora son los ecos del mundo urbano los que alimentan su creación.
Cuando Manuela me pidió hacer la semblanza de Faustina no pensé tener elementos para hacerlo. No salio una biografía textual pero quizás si el reflejo lejano de esa sintonía de los poetas de la luna llena que llegan hasta tierras nórdicas, felices cincuentas faustina.
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