





El debut del nuevo siglo ha traído el resurgimiento del otrora reconocido estilo arquitectónico Echeverría. Ha sido con la adquisición de Villa Lucia o Chiruma, como la nueva familia la quiere llamar, que el Echeverría Style se pone de moda nuevamente.
El Echeverría Styles surge en los años 70 con 2 colores bandera: El blanco y el negro. Este sello de distinción se podía ver en el vehiculo comando de propiedad del prestigioso creador y en el original mobiliario de sus viviendas.
Si, El blanco y el negro presentes en el mobiliario que se anticipó al minimalismo tan en boga por estos días. Quien no recuerda la silla recta en la espalda y con una semicircunferencia en las posaderas. Esta silla gano un premio de la sociedad de fisiatras ya que lograba de manera un poco violenta una postura totalmente recta de la espalda sin chance de deslizar las caderas hacia delante como lo hacen los jóvenes de hoy en día que pretenden estar acostados en el salón de clase. Cada vez que el paciente se deslizaba hacia adelante, sus rodillas iban acercándose progresivamente a su cumbamba so pena de sufrir un tortícolis agudo.
Echeverría Styles se desarrollo en varios sitios de la ciudad de Medellín. En una casa en el estadio por ejemplo donde curiosamente la losa o plancha que llaman los maestros de obra estaba curiosamente deflectada. Dormir en mi infancia en esa casa era una verdadera pesadilla. Me imaginaba muerto bajo los escombros de una plancha que se me venia encima y sin posibilidades de meterme debajo del dintel de la puerta como mandan los cánones antisísmicos. Muchos detractores de Echeverría Styles sostenían que el también contratista publico habría fabricado la losa y que por ahorrarse unos pesitos le habría economizado algunas varillitas de hierro, cosa totalmente falsa, al menos en este caso.
Echeverría Styles logro mezclar el uso vivienda con oficina en la esquina del barrio Rosales, arribita de la embajada Lituana donde se celebro la fiesta matrimonial de los Carrington. Todavía me parece ver el imponente escritorio que se ubicaba como remate de un corredor, el patio, la pieza de Paola, oficina y vivienda 2 en uno.
Fue allí en ese despacho donde Echeverría lograría obtener una licitación para el megaproyecto de la pavimentación de la vía San Antonio de Prado-Potreritos. Echeverría crearía para esta oportunidad una mezcla asfáltica que superara las leyes de la gravedad y con la que se pudiese revocar. Una carretera con un cien por ciento de pendiente donde las águilas se atreven. La pendiente era tal que en el inicio de la vía existía una casa con plancha, en este caso bien reforzada ya que allí se estacionaba un vehiculo. Como montaban el vehiculo a la plancha? Pues mediante la vía San Antonio de Prado-Potreritos de 100% de pendiente.
Echeverría Styles estaba cansado de desarrollar sus creaciones en casas alquiladas de Medellín. Necesitaba un sitio estable y aislado lejos de las críticas de los vecinos. Echeverría se enamoro de un maravilloso pedazo de tierra de casi una cuadra y que pertenecía en ese entonces a una mujer que todos creímos inicialmente había salido airosa del reinado de Cartagena ya que se llamaba la señorita Colombia. Pero realmente estaba un poco lejos de lograrlo, mas bien era un miembro activo de la Junta de Acción Comunal de la vereda Potreritos que no logro que el pavimento llegara hasta su casa ya que la mayor parte se chorrio gracias a la pendiente.
La finca era casualmente vecina de una propiedad del mayor Jaramillo de San Joaquín, tenia una vista sobre el morro manzanillo y que hacia de barrera visual sobre la ciudad de Medellín.
Por esos ires y venires de la vida, los créditos, poner las cosas a otro nombre para evitar embargos, el fantasma de CONAVI o cualquier otra entidad financiera u culebra que llaman, Prado término siendo la finca de los Jaramillos por mucho tiempo.
Prado es a los Jaramillos lo que el rió es a los Alzates. Una pequeña diferencia claro esta en superficie y en potencial productivo. La mejor cosecha que vivió Prado fue aquel maravilloso 82: Tres kilos de mora y 2 ramas de cebolla junca. Semejantes records productivos fueron después igualados por la finca cumbre borrascosas de ginger y su espectacular producción de helecho. Sin hablar de los 2 bultos de papa de Alicante, las mismas que le sobraban al administrador u mayordueño que llaman.
Prado refugio de los desprovistos de hogar. Escampadero en épocas difíciles. Si hubiera existido Prado en aquella inolvidable crisis del 97 al 2004 en la que no teníamos ni donde caer muertos, seguramente hubiera sido nuestro hogar. Quien no escampo en Prado: Lucia, Pilarica, Marielena, hasta el flaco Urrego se refugio cual monje eremita en aquel recinto para lograr la paz espiritual luego de su retorno de Alemania y encontrar su amada muy enloperada.
Pero volvamos al Echeverría Styles, el mismo que recreamos en las fotos de Villa Lucia. Echeverría Styles no utiliza el revoque en sus construcciones. Prefiere el Viniltex brillante. Los ocres en las habitaciones y el rojo bermellón en el baño. Fue ahí en este recinto donde German Enrique comenzó sus estudios sobre la cal con pigmentos que según el lograra el estado de mármol gracias al contacto con el oxigeno del aire en un proceso que contando con suerte puede tardar unos cien mil años, eso si, si logra aguantar la intemperie y las lluvias que igual que el pavimento revoque de Echeverría termina chorriandose.
Chiruma o Villa Lucia y las tarimas que no pueden faltar en la sala. Debajo de las cuales se guardaba un álbum fotográfico de la infancia de Paola Gerente. Cerca de 200 álbumes con 700 fotos cada uno. En todas las poses habidas y por haber. Paola Gerente como pueden ver fue modelo antes que administradora.
La primera cocina abierta con barra americana que llaman. No se si Chiruma tenga esta maravilla tecnológica. Un corredor desde donde se observaba el morro manzanillo y donde se amontonaba la comitiva sentada en las bancas de la camioneta de Carmelita, es decir la guanábana amarilla que después fue de Calocho y el Willys de Alfonso.
Echeverría Styles detesta las canoas en los techos. Igual que su posterior antagonista Arquitectónico Ginger, estos dos creadores tienen en común el recrearse con el deterioro exterior de sus fachadas. Ginger amaba ver como la podredumbre llegaba a los ventanales de madera ya que no amaba ni los aleros ni las canoas. Contrataba un escultor en madera que tardaba un año en tallar una gárgola. La misma que empotraba en una pared a la intemperie y que a los 8 días ya estaba de botar.
Ese amor por las canoas ocasiono unos leves asentamientos en la parte posterior de la casa corregidos a tiempo por el Flaco Urrego en su estadía como ermitaño. Al flaco también se le debe en algo la ampliación de Prado. Una pieza para huéspedes que término siendo un cuartico de herramientas de Alfonso.
Pero mas allá de los estilos, Prado tenía un encanto que seguramente lo daban sus propietarios y sus habitantes que como Lucia hacían verdaderamente placentera una tarde de domingo sentados en torno al calor de un buen el chocolate y la frescura de los quesitos recién hechos. Sin hablar claro esta de los fines de año, el papa Noel, el globo redondo.
Estamos seguros que Villa Lucia con algo de ese inigualable Echeverria Styles, será el nuevo Prado. Un lugar tranquilo fuera del mundanal ruido. El mismo que mato a Prado cuando dejo de ser aquel refugio y se volvió en otro barrió más de Medellín. Creo que San Félix esta a mas años luz de perder este encanto. Será otra bella sorpresa a conocer en ese volver con la frente marchita la nieve del tiempo
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