

Carlos Estrada dice seguramente repitiendo algo que leyó en alguna parte que en la vida que los auténticos amigos se reconocen cuando nos separamos por mucho tiempo, muchos años sin saber de ellos y de pronto un día te lo encuentras, pasan unos minutos para volver a sintonizarse y de pronto sientes como si apenas llevaras una semana sin verlo. Toda esa odisea, las vueltas y revueltas de 20 años o mas no parecen afectar mucho la amistad y no borran lo que alguna vez bien se cimento.
Trae a colación el mismo amigo una reunión de exalumnos de su colegio y una sensación de sinsabor al salir. Marielena me contaba como un milagro el hecho que hace más de 40 anos su grupo de exalumnas de betlehemitas sigue reuniéndose religiosamente y no propiamente cada ano. En el caso de Carlos la reunión de cuarentones que alguna vez pasaron por el alma Mater de los padres escolapios más parece una competencia de haberes a la fecha. A su arribo, el análisis visual de su carro, de su vestimenta y hasta de la novia que aporta para la ocasión.
Tal vez las exalumnas de Marielena hayan superado esa etapa comparativa que tanto afecta la tranquilidad del espíritu humano. Ellas hacen un trabajo más solidario, ayudando a las menos afortunadas en la vida, o simplemente brindándoles su apoyo en momentos difíciles. Los exalumnos de estrada están aun lejos de ese comportamiento.
Las reuniones exuniversitarias deben ser aun más exigentes en materia de competitividad y rentabilidad. Desde esos días las relaciones eran más de futura competencia en el mercado que de colegas. Con el valor agregado del ego arquitectónico que complica mas el asunto.
Yo le tengo mas confianza en cuanto a la perdurabilidad en el tiempo a esas amistades barriales de infancia, aunque son tan lejanas y corresponden a etapas tan preliminares de la vida que fácilmente al encontrártelas poco o nada exista de común interés, al menos para una amena conversación.
Igual que yo, el tenia el sueno de estudiar arquitectura. Seguramente le había tomado el gusto al oficio que hacia su tío, acondicionando, decorando casas, y fincas de esos ricos de país de maravillas que eran tan frecuentes en nuestra infancia. Sin embargo resultó estudiando costos en el politécnico, tal vez una carrera no tan ambiciosa pero mas realista en cuanto al mercado laboral. Sin embargo l su familia quizás previendo que el futuro en Colombia no seria muy promisorio le tenían la gran oferta, la de establecerse en los estados unidos.
Yo nunca fui amigo de la migración, como mi amigo Rafael Arteaga de Jericó, en esa época estaba convencido de poder salir adelante en el país. Los ejemplos en mi casa hasta la fecha no demostraban lo contrario. ¿Porque iba yo a correr peor suerte? pensaba para mis adentros. El día que le di a Rafael la noticia de mi viaje a Canadá leí en su cara un semblante de decepción. En el fondo estaba claudicando a mis ideales de siempre, la taza ya se había rebosado y simplemente todo se había ensayado en vano. No existía otro camino diferente al exilio.
Ahora el primer emigrante de esta historia parece justificar su decisión. El único personaje de nuestra generación que salio adelante con su carrera fue Juan Diego asegura Juan Carlos como afirmando su teoría pesimista colombiana. Pero ahora en esta nueva conversación telefónica, hay un aire de balance realista que tampoco habla de sus estados unidos como el paraíso. El país donde la facilidad en los créditos para el consumo proyecta una estenografía en la que por un momento se cree estar en el lugar indicado. Ahora que la parafernalia de la gran nación americana se cae, la óptica cambia un poco y volvemos al punto de partida de hace 20 anos.
Llegar a un nuevo país de 20 o de 40. De 20 da tiempo hasta para cambiar el acento. De aprender ese español internacional básico que no se toma la molestia de adornar el lenguaje o buscar muchos sinónimos para escapar a la redundancia o la monotonía al hablar. Ese español que presta palabras técnicas del ingles porque de otra manera no nos daríamos a entender. Con otros 20 años metido en ese medio de cubanos soñando con volver a su país libre del comunismo, de puertorriqueños orgullosos de ser americanos subsidiados da tiempo para cambiar el acento, de borrar del inconsciente ese fuerte acento paisa, tanto como el de los ibéricos y que no permite pronunciar correctamente otros idiomas.
Cuando fuimos a Niágara pasamos la noche en la casa de otra familia colombiana que gentilmente nos cedió el espacio en ese momento. Estaba vacío debido a sus vacaciones en Colombia. El sitio era magnifico. El canal que pasa por detrás de casa con los buques que vienen y van de los grandes lagos. No muy lejos de ahí un puerto repleto de yates de diversión y sus ocupantes disfrutando las horas escuchando música o conversando. Ni hablar de las cataratas y de otra ciudad menos agringada que parece un jardín y que esta a solo unos minutos de esa ciudad de plástico que emplazaron al lado de esa belleza natural. Todo esto ocurre en el verano donde el turismo es masivo en este sector de Canadá. En el tiempo frío la gente en su mayoría se ocupa en las empresas fabricantes de vehículos como GM que tienen sus factorías en Toronto. La prosperidad era en ese momento evidente. Pero mas que pensar en esos recortes masivos de personal en las fabricas que ya se veían en esa época en el horizonte y que para esta familia ya la había obligado hacer planes para otra provincia pensaba en lo que significa vivir en ciudades para mostrar mas no para vivir. Las ciudades turísticas como la Orlando Florida de Juan Carlos, llenas de campos de golf, parques de diversiones y hoteles por doquier. Ciudades que terminan siendo de todo el mundo menos de sus habitantes. Ese era el terror que tenían en Jericó con la llegada del pavimento y el turismo de buses de las comunas poniéndose de ruana el pueblo cada ocho días. Dejando los desperdicios de la comida que empacaron desde Medellín para el paseo. Desde ciudades barrio obrero como la mía, mas diseñadas para vivir pese al predominio del vehiculo, sigue siendo mejor ir a estas ciudades en vacaciones y no quedarse a vivir para siempre. Porque además la gente vive alreves de todo el planeta. Cuando nosotros trabajamos ellos descansan y viceversa. De lo contrario quien se ocuparía de los turistas cuando van a celebrar el fin de ano en esa ciudad. Alguien los tiene que atender, generalmente emigrantes. Aunque yo creería que orlando es una ciudad que poco descansa en el ano. El clima permite un turismo casi para todo el ano.
Desde acá también se supone que Medellín sigue el modelo de ciudad para mostrar, con obras faraónicas e instalaciones que no se ven en ningún lugar del mundo como los alumbrados navideños. La ultima vez que fui, tan solo 4 anos de sin verla y había cambiado tanto el decorado que me sentía como un turista mas.
Montreal parece sufrir la enfermedad de las ciudades americanas, todos los días es menos turística y menos vivible debido a la penuria económica que ya empieza a golpear. Las medidas ya se toman y seguro en Colombia también. Porque si hasta los formatos de televisión en nuestro país están regidos bajo la norma del copy-paste de Europa o de la decadente Norteamérica, seguramente en lo que concierne a las medidas económicas seguirán las mismas directrices, como siempre con el toque criollo que siempre nos distingue.
Y los que saben, es decir los mismos que inventaron el neoliberalismo de los 90s ahora parecen estar de acuerdo en la escogencia de la vacuna contra la recesion.: la inversion estatal en infraestructura.
Habría que comenzar por ir al diccionario y buscar el significado de la palabra, que para efectos de control fiscal de ese quito acá y pongo allí en los rubros presupuestales es fundamental para no incurrir en delitos contra el estado. Y esa definición es bastante extensa, toca absolutamente toda la inversión física de un territorio, es en resumen la carta blanca para que los gobiernos inviertan en mejoramiento y desarrollo de esos proyectos que siempre se pospusieron por costos o por otras prioridades. Según eso las últimas administraciones municipales de Medellín parecieran estar aplicando la vacuna de tiempo atrás. Tal vez nuestra ciudad es tercermundista y todo lo que se hizo antes era desechable como para ser reconstruido, esta vez con proporciones faraónicas y con la participación de los arquitectos e ingenieros que ya no tienen ese mercado milagroso del sector privado de otrora.
Este país tiene por lo general cuidades iguales a Medellín con presupuestos infinitamente mayores y cuidades mucho mas pequeñas con presupuestos similares a los de nuestra villa del aburra. Sin embargo y mucho antes de empezar la crisis, no se detectaba en las ciudades esas pancartas de peligro obra en construcción que invaden desde siempre nuestro paisaje urbano. O estas ciudades ya están equipadas hace rato y construyen cosas finas para rato, o la prioridad del cemento se aplica solo en momentos de crisis.
Drummondville tiene un centro cultural construido en la década de los 60s. Todos los edificios gubernamentales y comunitarios tienen la arquitectura de esos días. Piscinas y centros deportivos que son más vulnerables al paso del tiempo y la revolución de las nuevas normas siguen funcionando perfectamente como hace 40 anos. Ni hablar de la red vial. Hasta la vía más terciaria del Canadá, esa que beneficia 3 granjeros perdidos en la planicie esta pavimentada. Bueno, ellos tienen el lío del invierno, el agua que se infiltra en las grietas, se congela y destruye el pavimento. El concreto que se deshace con el tiempo, por el frío intenso, por la acción de la sal y otros agentes. Sin embargo y a pesar de las críticas de la población siempre inconforme con el tema, nuestro país envidiaría tener la mitad de la red vial de esta provincia con sus generosas especificaciones.
Parece que gracias a la coyuntura nos tocara ver el país entero de nuevo en construcción. Ya el gobierno adelanta planes de crédito y rebajas de impuesto para vivienda nueva y renovación. Se construirán más autopistas, más intercambios viales, se mejoraran acueductos, alcantarillados y la malla vial en general. En teoría se avecinan tiempos de vacas gordas para las compañías de ingeniería. Tiempos en los que el país generara mucho empleo y se abastecerá de materiales de manera autónoma sin depender de las importaciones. El dinero recircula, alimenta el sistema de protección social para pagar las bandadas de desempleados que salen semanalmente de las grandes compañías que continúan con sus recortes.
La buena salud que la economía canadiense tenia hasta la fecha supuestamente pagara esta mega inversión y por supuesto la deuda crecerá para las futuras generaciones que tendrán que trabajar nuevamente de manera fuerte para pagarla.
En teoría esta crisis en vez de afectar el sector de la construcción como ocurriera en Colombia en los anos 90s y principios de siglo, lo fortalecerá. Esperemos que así sea, Obama esta esperanzado en la misma formula. Ojala funcione el experimento para no que esta migración no sea el vieja de Guatemala a guatepior.
Y los emigrantes buscando fortuna, hace 20 años como Juan Carlos en Orlando o solo 5 años como el que escribe en Drummondville parecerán como dicen los granjeros de este país a esas aves migratorias que siempre están en movimiento, que solo llegan a picar unos frutos y robarse algunas semillas, y que ya saciados continúan su camino.
2 comentarios:
ME INTENTO METER EN TU MENTE Y DISFRUTO IMAGINANDO..LO QUE ES INPENSABLE PARA MI...DE CUALQUIER TEMA QUE SE TE VIENE CON ALGUN RECUERDO QUE PEGA OTRO Y OTRO, VAS TEJIENDO UNOS CUENTOS HISTORIAS RELATOS...INCREIBLES AMENOS INTERESANTES ..EVOCADORES PARA CUALQUIERA DE EPOCAS PRETERITAS...ME ENCANTA ..
Muchas gracias, al menos este articulo quedo mas visible.
un abrazo
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