
Una norma aprendida por carne propia dice que la discriminación y la explotación pueden ser más fuertes en manos de nosotros mismos los emigrantes. Tal como se vivía en los tiempos de la esclavitud, cuando algunos negros en uso de facultades directivas de eran mas negreros que sus propios afines. Pueda ser que Obama sea la excepción de la norma. En estos tiempos donde esta ancestral forma de explotación ha mutado a nombres mas civilizados, el comportamiento humano sigue siendo el mismo. Y en este caso son los propios emigrantes los peores, implacables y discriminatorios patrones.
En Canada como en toda Norteamérica las leyes contra el trabajo ilegal son muy exigentes pero poco aplicadas. En los estados unidos son los ilegales que viven anos y anos, trabajan, pagan sus servicios públicos, sus hijos van a la escuela, tienen créditos, compran carros, envían dinero periódicamente a sus países que no pueden visitar porque corren el riesgo de no poder ingresar nuevamente a los estados unidos, en fin ruedan en el sistema como cualquier otro parroquiano. Todas las entidades estatales saben que existen, salvo supuestamente migración. En ese caso curiosamente la información en el país mas seguro y controlado del mundo no se cruza, todo el mundo sabe que son un mal necesario, y hay que dejarlos que funcionen, soportarlos, en el fondo saben que su país sin ilegales se paralizaría.
En Canadá los ilegales no hacen parte del problema. Grosso modo la migración es mucho mas controlada y de lejos mucho mas organizada. Así que el trabajo ilegal se hace con los beneficiarios de la seguridad social, algo así como el nivel 1 del sisben, la gente que no ha podido encontrar un empleo por diversas razones. Reciben pues el cheque del gobierno y el cash de los empleadores evasores de impuestos. Acá se llama trabajo au noir, en negro o debajo de la tabla. Una practica ancestral que sigue reinando a pesar de los controles estatales.
Para el recién llegado son estas ofertas de empleo bajo la tabla las primeras que se manifiestan. En Montreal todo el mundo sabe donde están las agencias de empleo que lo ofrecen, todo el mundo ve las camionetas cargando trabajadores a diferentes partes, incluso a trabajos agrícolas, todo el mundo sabe que es ilegal, al mejor estilo de un país tercermundista las autoridades se hacen la de la vista gorda.
Y como es un trabajo en el que tanto empleador como empleado hacen el cohecho como la yidispolitica, entre los dos se tienen que cuidar la espalda. Ambos tienen el rabo de paja. Si llega la autoridad competente hay que meterse en la cabeza y responder como tabla de salvación que se trata de tu primer día de trabajo. Primer día así lleves anos en las mismas. Hay historias de personas que permanecieron anos en la ayuda social y reciben ingresos por debajo de la mesa. Su vida generalmente es austera en Canadá, viven en apartamentos del gobierno, reciben otras ayudas gubernamentales de los múltiples programas sociales dependiendo de su situación. Sus ingresos se van al colchón y a su país natal a través de giros con los que compran casa y finca. Papa gobierno se traga que una persona con plenas facultades físicas y mentales pase 10 anos como un damnificado de la sociedad. Nadie se hace rico de esa manera. Además de vivir en un mundo de mentiras donde no existes para el sistema financiero y crediticio, a la hora de la jubilación reciben lo mínimo. Generalmente son personas de procedencia humilde que con lo poco que les da el gobierno se sienten por primera vez en su vida recibiendo el loto lotin mensual. Para ellos es difícil sacar de su cabeza la original imagen de gobierno corrupto con la que crecieron, donde como en Colombia, todo es arreglable con plata y la justicia como siempre se aplica a los de ruana.
Entonces aparecen los intermediarios, generalmente emigrantes mas curtidos en el país que encaminan a los recién llegados a trabajos cash. El novato generalmente sin idioma sigue las recomendaciones de su guía laboral que alguna vez comenzó de la misma manera, se siente cómodo porque habla su idioma y le esta dando por fin la oportunidad de trabajar, algo escaso en su país de origen. De ahí que los esclavos de hoy serán los negreros de mañana. Ya los chilenos y centroamericanos de los 80s pasaron, siguieron los peruanos y los yugoeslavos de los 90s, ahora somos los colombianos y los refugiados de las guerras en el medio oriente, cada uno tiene su turno.
Era un peruano precisamente el que llevaba trabajadores al exterior de la isla a trabajar sembrando pinos para navidad. Había estudiado en Francia y en la universidad de Montreal, todos esos cartones para terminar de intermediario laboral de poca monta. Fue mi primer trabajo en Canadá, creo que no lo aguanté ni 2 días. Para la tierra definitivamente se nace. Recuerdo que todo era un desorden: nos citaba en un sitio muy madrugados, luego decía que se cancelaba la jornada, la liquidación de horas se hacia a su amaño, el tenia la sartén por el mango, hacia lo que le daba la gana. Definitivamente era preferible meterse de obrero en una fábrica, al menos ahí las cuentas eran claras y se tomaba el hábito de trabajar como se debe. Muchas veces los hábitos laborales se adquieren en ese primer año y afortunadamente después vino la empresa de aseo que mejoro el salario permitió flexibilidad de horarios para estudiar y seguir en la legalidad.
Ya en esta pequeña ciudad las cosas parecieran más controladas. Sin embargo el trabajo agrícola en plantaciones perdidas en extensas planicies se presta para este tipo irregular de contratación laboral. Desde que llegamos escuchamos la celebre técnica de recolección de pepinos muy popular en los emigrantes. Yo jamás la he visto pero la describen al mejor estilo crol de la natación. El operario acostado boca abajo en una cama que es jalada por un tractor y donde el nadador va agarrando a diestra y siniestra los preciados frutos de la cosecha. Generalmente son los estudiantes los que se meten en ese programita que según dicen los que lo han ensayado deja peladuras en la cumbamba y cierto torticolis.
El autentico drummodvillano es el diario el Express que llega de manera gratuita a todas las casas dos o tres veces por semana. El vecino colombiano que habita en el primer piso del edificio me envía indignado la última versión impresa de este periódico con una denuncia en primera plana sobre los colombianos como los principales protagonistas del fraude de los trabajos bajo la mesa en Drummondville. El denunciante, un viejo conocido de Gabriela, el propietario de un restaurante del centro de la ciudad, un hombre de origen argelino que no es propiamente el modelo de empleador justo con los trabajadores. Gabriela aguanto una semana de explotación y de postre le liquido las horas a su amaño. La experiencia sirvió para darse cuenta que la cocina no es propiamente un trabajo muy saludable, siempre se trabaja bajo presión y en un estrés permanente. Y mucho menos con este tipo de patrones, no es mucho el amor que se le toma a esta profesión.
El denunciante continua su arremetida en el diario local asegurando que los colombianos le juegan sucio al sistema, nos mete a todos en el mismo costal citando un caso particular de una colombiana al que el trabajo bajo la mesa le ha dado para viajar a Colombia y financiarse cirugías plasticas. Se pregunta porque los refugiados que hacen parte de la mayoría de colombianos en esta ciudad pueden viajar a Colombia si supuestamente allí están amenazados. Se pueden imaginar lo fácil que puede imprimirse en la opinión pública, esta nueva particularidad colombiana de tramposos y fraudulentos del estado, sumada a la ya conocida fama mundial de mafiosos y distribuidores de droga.
Recuerdo que recién llegados a esta ciudad y buscando un trabajo estable en espera de algo relacionado con mi profesión, el organismo comunitario que nos ayudaba en la búsqueda de empleo me tenia ya cocinado un empleo en una empresa metalmecánica. Esta es mas o menos la transcripción de la conversación de mi agente de empleo con el empleador: Buenos días fulanita de tal, le tengo el candidato perfecto para el puesto del que me habías hablado dice muy entusiasta mi representante – De que nacionalidad es? – Colombiano – a que pena, acabamos de tener una penosa experiencia con un colombiano, no estamos interesados. Solo bastan unos pocos irresponsables para acabar con la imagen de toda una comunidad, sobretodo cuando es minoría y si mucho alcanza el 1% de la población. Se requiere casi nada para alimentar el prejuicio y conformar un pésimo estereotipo. Muchas veces me pregunto si esa es la causa de esa dificultad para conseguir algo en Drummondville. Pero colombianos hay por todas partes, es la migración de moda. Lo que pasa es que en esta ciudad la tribu chibcha se encuentra en mayor porcentaje, somos menos invisibles.
Este es el link del articulo polémico contra la comunicad colombiana y donde el drummondvillano hace su sentida protesta en los comentarios.
http://www.journalexpress.ca/article-290359-Travail-au-noir-et-fraude-des-immigrants-osent-parler.html#comment
Esperemos que Pacho y Bruno los francófonos de la familia les ayuden con la traducción.
2 comentarios:
Para enfrentar estas dificultades quisieramos tener la fluidez y claridad que vos tenes.
en el frances precario de anamaria y teresita aprendido en bethlemitas, y mientras aparecen pacho y bruno pa que nos lo lean bien, logramos decifrar la replica contra el articulo discriminador. Nos parecio exccccelente como siempre nos descrestaste...f e l i c i t a c i o n e s .
un abrazo amalia, anamaria teresita se nos acosto,
Muchas personas se manifestaron en contra del polemico articulo, no solamente los Colombianos. Hay que resaltar un comentario en particular que con estadisticas en mano demuele el prejuicio que existe y que es vox populi: 'la mayoria de colombianos no trabajan legalmente y viven de la ayuda social' Al parecer y luego de pasar los primeros años de adaptacion y en comparacion con la poblacion de nativos de Quebec, los colombianos poseén un porcentaje menor de personas en estas condiciones.
Esperamos ansiosamente los viajeros de la liberal San Francisco y del regimen cubano para las consabidas efemerides sexagenarias un tanto estancadas en estos dias.
Un abrazo
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