sábado, marzo 14, 2009

TECNOPOLIS


El muchacho llego indignado del colegio. Ese mismo establecimiento, el más mediocre de la ciudad, acopio de los hijos de los emigrantes que conviven con la clase baja. En la que además se encuentra la base de esta sociedad con saldo en rojo en crecimiento demográfico. En esa base se encuentra la esperanza para mantener al menos un número aceptable de población en edad productiva.

El muchacho esta inscrito en el gueto de latinos, que se odian con los negros, tal vez por lo parecidos. También con árabes, con europeos del este, o de cuanta región del planeta cuya única opción es salir lo más pronto posible. Todos en grupitos separados. Hablan entre si en sus lenguas que codifican su información para lograr el hermetismo de su tribu.

En medio de esa cacofonía babelica entra un profesor que nunca habían visto. Parece un funcionario externo del ministerio de la educación y la cultura que anteriormente estaba fusionada con la agricultura. Tiene ese aire de intelectual liberal del Plateau mont royal, ya impregnado por multiculturalismo que observa con ojos mas allá del bien y del mal. No sabemos si es uno de esos especimenes que hacen parte de aquello que promueve. Tal vez sus aspiraciones eran mucho más lejanas cuando tenía la edad de esos alumnos. Tal vez sus complejos y eternos estudios humanísticos en la universidad no le alcanzaron para más allá de esta tecnopolis. Le toco adaptar su cerebro para convertirse en un funcionario que se dispone a prender su cassette. Un tecnólogo más al servicio del sistema.

Pero el muchacho dice que no es la primera vez que escucha ese discurso. Lo escucha regularmente en medio de esas clases magistrales. En esos ejemplos a los que tanto acuden los maestros. El mensaje siempre es el mismo: el futuro esta en las carretas técnicas. Es allá a donde tienen que dirigir su atención.

Los argumentos son muchos. El más convincente aparece cuando se refieren a las posibilidades laborales. Por cada puesto profesional universitario existen 10 o mas técnicos, y 20 o mas de técnicas profesionales, lo que llamábamos en Colombia las artes y oficios. Las diferencias salariales entre poseedores de títulos universitarios y técnicos que en otros países son abismales acá no parecen serlo tanto. Y si existen, los impuestos para los primeros son tan altos que al final la ecuación termina siendo parecida. Y con menos responsabilidades por supuesto.

Siendo así el futuro no hay porque estudiar demasiado. Una técnica se aprende mas tarde, rápida y fácilmente. Mientras tanto el bachillerato se desarrolla en la más confortable mediocridad. Solo los colegios privados, esos que se desgañotan por aparecer en el primer lugar del palmares, en este país de los escalafones, solo ellos conservan un nivel de exigencia que los hace competitivos.

En este mundo donde ya el cerebro parece haberse habituado a la mentalidad técnica no parece existir una lógica muy clara. En teoría cualquiera puede elaborar los planos de una casa. No se necesita seguir las instrucciones al pie de la letra y por supuesto respetar unas normas escritas como la biblia: en términos como para que todo el mundo las entienda.

13 de febrero de 2009 marca los 3 años de experiencia como técnico en este país. Como diría Tomas: es la primera vez que permanezco tanto tiempo atornillado a un puesto. Superando el año de experiencia como elaborador de sánduche para tomas y mi experiencia ídem en el mundo del aseo en Montreal. Y ni siquiera contando las fraccionadas experiencias laborales en Colombia. Siempre fueron contratos con un máximo de un año de duración. Esta estabilidad laboral incluso estable en estos tiempos difíciles se ve exótica en mi vida.

Tal vez el cerebro, la parte más flexible de nuestro cuerpo logro por fin adaptarse a esta nueva mentalidad: la del técnico. Acostumbrados toda la vida a proyectar a vuelo de pájaro las cosas y actuar como el bombero apagando los incendios y los afanes de cada día, aparece el trabajo real al que tanto le tememos porque en Colombia los profesionales nos la pasamos consultando por teléfono que hacer para solucionar nuestros problemas. Generalmente los proyectos en Colombia siempre eran especiales y nunca se parecían a otro que se hubiese hecho en el pasado. Esta técnica del copy-paste tan frecuente en este mundo estandarizado no era tan común, al menos en mi experiencia personal.

En la fábrica parece existir una animadversión de los demás compañeros por tomar esos proyectos que salen de lo común. Las exigencias especiales que requieren pensar más allá de los modelos ya resueltos. Últimamente llego a mis manos seguramente como pandequeso maluco un proyecto comercial. Hace parte de ese universo donde ya las firmas de ingenieros y arquitectos son necesarias. Donde todo se complica y deja de ser tan olímpico. Donde las normas son mas exigentes y no parece obviarse ningún detalle. Estos proyectos demandan 3 o 4 veces más del tiempo normal de un complicado proyecto residencial. Enriquece bastante el conocimiento en una profesión que más parece un oficio: es la experiencia la que al final de cuentas nos hace crecer.

El pandequeso maluco aunque llena el escritorio de planos que parecen sabanas, llenos de notas y noticas., detalles y detallitos, aumentan mas la ya copiosa carga laboral de proyectos de la fabrica pero paradójicamente y a diferencia por ejemplo de esos periodos de tiempo en el año en que el trabajo no es mucho y no se ve la hora de ver las 5 de la tarde en el reloj para salir del trabajo, en este caso el tiempo pasa mas rápido, porque todo rinde menos, es como volver a los gallos de Colombia, que por gallos generalmente no eran rentables. La diferencia es que en este caso el que se debe preocupar por esas minucias es el dueño y afortunadamente no tengo esa responsabilidad en mi cabeza.

En este país donde cada persona parece hacerse cargo de un tornillo al que debe darle vuelta siempre en la misma dirección, casualmente me toco vivir un trabajo donde aparecen esos oasis del desierto de tecnopolis.

3 comentarios:

Unknown dijo...

especialmente oasis para muy pocos
porque en general la mediocridad reinante es encantada no pensando y haciendo de lo mismo...o como dice mama de ligia: "ella no aprende a manejar el microondas porque le trae mas responsabilidades.."
ojala sepamos como termina la historia del centro ccial.
esperamos que gabriela ya este recuperada del todo, un abrazo para todos
amalia, anamaria

el drummondvillano dijo...

Hola a todos por alla. Realmente en Canada a los proyectos que no son residenciales se les llama comerciales. No necesariamente con centros comerciales. En este caso es un pabellon de acogida para un parque en la ciudad de Shawinigan. Tiene oficinas, sala de conferencias y un mini-mercado. Gabriela sigue bien en su recuperacion aunque la fiosoterapia aun la encuentra inflamada en el hombro. Hasta que no se recupere totalmente no puede volver a trabajar. De todas maneras ha mejorado mucho y el descanso le ha caido muy bien. Un abrazo a todos igualmente por Medellin y hasta la proxima nota.

OCIOPINTORESCO dijo...

queremos ver fotos!
una modelacioncita aunque sea pues daniel mac douglas.