
El titulo de la anterior nota tal vez no ha sido el más adecuado. Quería darle un nombre al país de los técnicos: tecnopolis. Pero en teoría los técnicos son los que solucionan los problemas y perfeccionan la tecnología día a día para mejorar la calidad de vida de las personas. Efectivamente somos los técnicos que terminamos enfrentando los problemas que no son más que la acumulación de minucias y chicharrones que terminan haciendo el proyecto. Así se les llama en este país y en casi todas las partes del mundo, pero distanciándonos un tanto de la definición original del técnico, generalmente realizamos labores mecánicas que mas parecen de maquinas que de técnicos humanos habitantes de la tecnopolis.
Alguna vez fuimos rumbo norte. Eso quiere decir alejarse de la zona poblada que se agolpo a lado y lado del río san Lorenzo. Québec como Colombia fue colonizada inicialmente por vía fluvial. La conquista por vía terrestre fue posterior y aun continua en nuestros días. Si nosotros tenemos amazonia, acá existe el gran norte igualmente repleto de recursos sobretodo minerales. Y los gusanos de hierro al igual que en el sur siguen comiendo ese bosque rumbo norte. Las malas lenguas dicen que la deforestación es apocalíptica y que solo han dejado arboledas en los bordes de las carreteras, como para que los turistas y el común de la gente que tiene cierta conciencia ecológica no se asusten demasiado. Tal vez se trate del el mismo sueño del ex ministro arias, quien visualiza dobles calzadas por concesión obviamente desde punta gallinas hasta Leticia en un país libre de guerrilla, donde los camiones lleven los biocombustibles una vez terminen con la reserva forestal y circulen tranquilamente a 120 km atravesando un agro por fin tecnificado.
Por estos lados dicen que la industria forestal esta en crisis. La base de la construcción canadiense y de toda America del norte ya no parece un negocio rentable pese a que la madera se sigue utilizando. Dicen que todos los días hay que desplazarse mucho más al norte para buscar la madera de construcción. clima es más riguroso y por ende lento el crecimiento. Ya los viejos tiempos en los que se utilizaba la corriente de los ríos ha pasado. Esa práctica es prohibida por razones ambientales. El clima no permite una renovación tan rápida del bosque. El crecimiento en estas latitudes es lento, nada que ver con la selva que se hizo en bolombolo de la noche a la mañana y como por arte de magia.
Y en Colombia el hacha de mis mayores acabo con los cominos y el bosque nativo para construir las ciudades. Casas de tapia, bahareque o canceles de madera, muebles y hasta ataúdes, todo requiera madera. De ese recurso aun sobrevive no se por que protección divina el abarco. Quien sabe que tan cierto sea. Esos vendedores de madera de guayaquil últimamente meten chucha por guagua y los clientes terminan comprando maderas con enorme parecido al abarco pero nunca con las mismas bondades.
Ya la madera no es el material más fundamental en nuestra construcción. Arcillas de las montanas, arenas de las playas de los ríos con cemento y acero son protagonistas hace rato. Paradójicamente materiales más costosos en un país más pobre. En Canadá se siguen haciendo las estructuras de las casas a la usanza del siglo 19. En esencia son los mismos esqueletos de madera. Si alguien pensara en Colombia en construir por ejemplo un edificio con esta tecnología, estaríamos diciendo que esta trabajando con las uñas y al mejor estilo de los barrios de invasión.
Ya me estoy habituando tanto a esta ligera manera de construir que veo mi casa en Colombia como una pesada y complicada obra de ingeniería con tecnología que en este país solo se aplica a proyectos institucionales o comerciales. A los puentes. Si bien este país parece estar montado sobre una roca parecida a la de la isla de maniatan, para soportar rascacielos. La única amenaza parece ser los aviones que accidental o intencionalmente los puedan derribar. En teoría, este territorio esta libre de movimientos tectónicos, terremotos o tsumanis, al menos en la historia reciente. Será por eso que esos muros de concreto macizo que construyen para cimentar las casas y que a la vez conforman los sótanos de las mismas carecen del refuerzo alguno. Si fuese en Colombia y mas para una institución oficial los ingenieros proyectan marañas de acero de refuerzo que soportaran los embates sísmicos. Otro pretexto para elevar más los costos de la construcción y de paso sus utilidades.
Pero estábamos en el norte y esos pueblos son aun más fantasmas que los que estoy habituado a recorrer. De allá vienen varias de las personas que trabajan conmigo. Parecen huyendo de la desolación. Como los que padecen la enfermedad de la selva, acá no sabría como bautizarla. No quieren regresar ni a deshacer los pasos.
Es curioso. Cuando conocimos Shawinigan, una población que queda a una hora de Trois rivieres dirección norte, la misma ciudad del aluminio alcan, la sentí muy agradable para vivir. Primero que todo estaba emplazada al estilo de los pueblos de Antioquia, sobre una colina, lo que ya rompe con esa monotonía del país plano, más plano que la Bélgica de brel. La ciudad giraba alrededor de un inmenso lago que en verano hace una estenografía de postal. No hay nada que hacer allí, dicen los que de ese lugar vienen. Es viejo y lo único que mueve la economía es Alcan que esta en peligro de extinción, como todas las explotadoras de materias primas. Otra compañera que viene de la cola del mundo, la tuque, que traduce gorrito de lana que te pones en invierno y que me imagino hace alusión a la latitud extrema en la que se encuentra ubicada, esa compañera habla de ese sitio como una pesadilla a la que nunca quiere regresar.
Los pueblos se están quedando solos. Los jóvenes no quieren seguir las empresas de sus padres, continuar con las grandes explotaciones agrícolas. Dicen que abandonan una finca semanalmente en Québec. Por falta de herederos que hagan el relevo y por la presión urbanística en las afueras de las ciudades. Territorios agrícolas van dando paso a las urbanizaciones en barrios satélites a las ciudades. Muchos con sus fábricas muy próximas. Son los allentown que tanto inspiran la melancolía de los escritores y que se ven en algunas películas como ciudades que lo tienen todo pero que son el lugar ideal para el aburrimiento. Les falta el caos de las grandes ciudades, que tiene el siempre ingrediente vital que tan las multitudes circulando.
Y estos emigrantes al interior de este país, emigrantes rurales a los centros urbanos saben la esclavitud que representa permanecer en esos pequeños pueblos. Siguen el llamado de Serrat: escapad gente tierna que esta tierra esta enferma. Todos suenan con vivir en una urbe. Pero no quieren vivir en una metrópoli sucia y sin identidad como Montreal. Prefieren las ciudades intermedias. Los extremos parecen asustarlos.
La cultura del bienestar es lo que parece tener en mente todo el mundo. Aunque las zonas rurales de este país no tienen nada que ver con la penuria que se ve en muchas poblaciones de Antioquia. Todos los servicios llegan a cuanto rincón les de por construir una vivienda. Y si en esa vivienda hay niños, hasta allá llegara puntualmente un bus escolar todos los días. A pesar de todo esto, el campo esta quedando solo. Los políticos se preguntan si vale la pena seguir con el mantenimiento de esas vías que van hasta la cola del mundo que ya sirven a pocos.
En teoría la ciudad donde vivimos tiene todos los ingredientes para volverse una gran urbe. Intermedia entre dos grandes ciudades y entre otras 2 intermedias, con una ruta directa a los estados unidos y con la frescura de las ciudades nuevas. Sectores gigantescos que tendrán a lo sumo 5 años de existencia. Y un territorio plano con zonas de crecimiento urbano que parecen ilimitadas.
A pesar de todo esto y de ser esta ciudad la más adecuada para echar raíces de estos árboles transplantados a una edad adulta no muy recomendable, no existe aun ese convencimiento. Los hijos tirando para las grandes ciudades, el esquema de familia latina unida que no es tan fácil de adaptar a este mundo individualista.
Parece que existieran etapas que todos los emigrantes debiéramos superar. Muchos compañeros de la francisacion aun siguen estudiando. Cosas relativas a su profesión o cambios radicales de rumbo. Siguen inscritos en este primer cuatrienio de adaptación. Recuerdo a esos compañeros de la empresa de aseo que cumpliendo sus primeros 10 años en Canadá estaban dando la buena nueva de la adquisición de una casa. Pareciera ser el tiempo justo para llegar a un equilibrio económico. Se debe sentir ese verbo adaptación más claro en la mente y el entorno mucho más familiar y menos sorprendente. Es el camino normal en el que seguiremos insistiendo.
Ahora partimos a buscar apartamento para las niñas en Montreal. Así sea para julio o agosto las cosas acá todo se hace con una anticipación que deja prácticamente nada a merced de la improvisación. Viviendas cercanas al metro, sectores no tan deprimidos, una minima calidad de vida, factores que hay que buscar con lupa de una ciudad que ya recorremos más como turistas que como conocedores. Seguro terminaran encontrando un buen lugar para vivir y amando ese estilo de vida urbano ideal para los jóvenes. Por ahora seguimos tratando de echar raíces en Drummondville. Esta semana un inesperado aumento salarial por fuera de los estándares anuales de la compañía me sorprendió. Tal vez intuían que con 3 años de experiencia las posibilidades de buscar algo mejor se vuelven más latentes. Se refuerza pues la idea de seguir trabajando a una hora de Drummondville. La recuperación de Gabriela es otro factor que nos mantiene atados a esta ciudad. Hasta que no se resuelva ese asunto, tendremos que seguir en este sitio, en un stand-by, esperando como evolucionan las cosas. Lo importante es la calidad de vida que indudablemente se respira en este rincón de Quebec y que ahora con los primeros visos de la primavera se hace más perceptible. Un abrazo a todos y feliz fin de semana.
3 comentarios:
Felicitaciones x el aumento....
ya nos hacemos n e c e s a r i o s.....
eso esta bien....
quiubo del proyecto de Shawnigan....
como les fue con la busqueda del apto.para las niñas...
un abrazo,
Felicitaciones x el aumento....
ya nos hacemos n e c e s a r i o s.....
eso esta bien....
quiubo del proyecto de Shawnigan....
como les fue con la busqueda del apto.para las niñas...
un abrazo,
Hola a todos, una lastima las fallas tecnicas con el internet para estar on-line con los acontecimientos sexagenarios del pasado sabado. De nuevo las felicitaciones a Marielena. El proyecto del pabellon sigue madurando, ha sido un oxigeno para pensar en otros aspectos de la construccion en este pais. Lo de del apartamento no es tan sencillo, seguramente vendran mas visitas de exploracion y tela para cortar en otra cronica, un abrazo para todos feliz semana
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