domingo, enero 14, 2007

UN DIA DE INVIERNO EN LA VIDA DE...


Con eso del calentamiento global, todo parece indicar que las nieves en pocos años serán artículo de lujo incluso en Canadá. En plena mitad de enero todo debería estar cubierto de blanco. A pesar que han caído unas buenas nevadas, la temperatura vuelve y se encarama por encima de los cero grados y todo se vuelve a derretir. Con ello el descontento de los niños que son los que mas disfrutan esta época y por supuesto de todos los negocios que dependen de la nieve, como son las estaciones de ski.
Hoy viernes 12 de enero aprovechando una mañana de nevada intensa me apresté a cargar la cámara para hacer el mismo periplo que contábamos en un articulo escrito en el otoño del 2005: Un día en la vida de…. Solo que en esta ocasión y a diferencia de aquella ocasión, hoy en el debut del recorrido, que habitualmente arranca a eso de las 7 de la mañana no hay luz solar. Los vehículos en el parqueadero están forrados de nieve. Solo se distingue su silueta. . El encendido se vuelve rebelde en estas épocas. Sobretodo cuando baja la temperatura, las baterías sufren descargas. Pero con los últimos amperios, logramos darle marcha al motor en dos estartazos. Siempre esta el plan B: llamar algún vecino Colombiano para que arrime su carrito y hacer el puente.




Las calles de los barrios aun no han sido limpiadas por las maquinas. Hay una capa por lo menos de 10 centímetros de nieve. Al fondo se supone que esta el Waltmart, pero con esta visibilidad máxima de 50 metros a lo sumo, se lo tendrán que imaginar.





El panorama en las avenidas principales de Drummondville no es más alentador. Para sobremesa esta lloviendo, existiendo siempre el peligro que si desciende aun mas la temperatura el agua se vuelve hielo y las calles en verdaderas pistas de patinaje.





Y tomamos la autoruta numero 20. Con el agua que cae, la nieve se va volviendo un pantanero. La versión futurista de la carretera Andes-Jericó en pleno invierno donde hay que seguir la huellita que dejan los carros predecesores para lograr la adherencia de las llantas.





Con esta visibilidad tan maravillosa una mirada a las casas de campo en las afueras de Drummondville. Paisaje siberiano. Desolación en lo que meses atrás era colorido y abundancia.





Las fotos que le trate de tomar a los benditos pinos que entre otras son las únicas especies vegetales que dan el toque verde a esta época salieron medio moviditas. Tienen que entender que el fotógrafo no tiene tiempo ni de enfocar ni de pulir mucho las tomas cual Tomas Cipriano de Lopera.





Y tomamos la 55. Una vía que tiene pocos meses de inaugurada. Si recuerdan el anterior día en la vida de, el recorrido se hacia por una carretera terciaria que pasaba por unos pueblitos. Con esta nueva vía, se conectan las dos autorutas que van a lado y lado del Rió San Laurent: la 20 y la 40, donde queda la fábrica en la que labora el susodicho. El primer día de apertura de la 55 no me trae buenos recuerdos. Iniciaba el invierno y se me explotó una llanta justo regresando de la fábrica. Es una carretera nueva, por lo tanto no se ve sino desolación a lado y lado. Hasta hay una alambrada eléctrica para evitar que los animales salvajes, no habituados a esta vía, no se les ocurra darse la pasadita. El insuceso no paso a mayores. Salvo que hacer cualquier trabajo mecánico más de 15 minutos bajo cero no es muy confortable que digamos.








El tristemente célebre puente Laviolette sobre el Saint Laurent sigue siendo de respeto. Afortunadamente existe un nuevo separador entre los dos flujos vehiculares. En el pasado y a causa de los fuertes vientos que soporta gracias su altura, fue testigo de múltiples accidentes frontales.





Y estamos en Trois Rivières. Distinto a Drummodville, esta cayendo mucha nieve. En Québec cada ciudad tiene su promedio de centímetros de nieve al año. A pesar de ser prácticamente la misma planicie. Ciudades que están separadas 20 kilómetros tienen diferentes resultados. Esto se toma igualmente para el cálculo de las estructuras de cubierta de las edificaciones. La carga de nieve es el factor más determinante.






Ya tomando una vía terciaria hacia la fabrica, un verdadero tapete blanco en la vía, se nota que aun no pasan las maquinas limpiando. Y la famosa toma en la que hace un año estaba en la antesala a la entrevista. Haciendo tiempo para no llegar demasiado temprano a la cita. En esa época las oraciones para que Dios iluminara la entrevista. Hoy las oraciones agradeciendo que llegamos bien a pesar de la inclemencias del tiempo.






Estación meteorológica en el polo norte. Es la fábrica vista por detrás. Y mas a la derecha la nueva casa modelo. Aun en construcción esta casa tiene un aire medio ingles con la utilización de la piedra, o más bien de la imitación piedra. La piedra se instala sobre unas placas de un material parecido al icopor. Con un altorrelieve donde se inserta la imitación piedra se va colocando cada pieza.







Ya en el parqueadero de la fábrica, las antiguas casas modelo. Las mismas que se dibujan una y otra vez con las debidas modificaciones sugeridas por los clientes.





Ya de salida a eso de las 2 y 40 de la tarde, la nevada ceso. Las calles están limpias y el camino esta menos culebrero.






La foto sobre el puente Laviolette que nos despide de Trois Rivières. La visibilidad mejoro ostensiblemente. El rió toma el color del cauca, sigue siendo un día bien gris.





Una mirada ahora a los pueblos de la antigua ruta. Saint Celestin, Saint Leonard. Aun se ven los surcos de los sembrados, un amago de verde en lo poco que queda vegetal.





Impecable la ruta 55 de regreso. Nada que ver con lo de esta mañana. Ahora si se ven las cercas eléctricas.





Un pintoresco motel-restaurante al lado de la autoruta 20. El propietario parece un gringo de mal gusto. Un aviso como los que anuncian la temperatura en Colombia y que va cambiando de mensaje: Diesel, restaurant, bienvenue, welcome, speak english. No salio la colección de dinosaurios escala natural que decora el perímetro del establecimiento, pero si salieron las camionetas que llaman monstruos con sus gigantescas llantas y avisos como para no perderse la programación artística de los próximos meses, precios accesibles, 30 dólares la noche para los camioneros que ya no den mas y que quieran darse un respiro en su viaje a California.





Lastimosamente la baranda del puente sobre el río Saint Francois, el mismo que pasa por Drummondville no dejo ver en su esplendor el paisaje que da hacia la foret Drummond, nuestro parque natural por excelencia.









A lo lejos la ciudad de Drummondville. La misma que hace unos años ocupara el segundo puesto en crecimiento económico dentro de las ciudades intermedias de América del Norte. Teóricamente su posición estratégica la convertirá en un largo plazo en una de las ciudades más importantes de Québec.





Justo antes de entrar a la salida que conduce a Drummondville, la fabrica de buses Nova-Bus. Fabricación de autobuses escolares y para personas discapacitadas.





Y estamos en Drummondville, son las 3 y 40 de la tarde. Solo los viernes llego tan temprano. De lunes a jueves la llegada es a las 6 de la tarde, con buenas condiciones atmosféricas claro esta. La diferencia es que a esa hora ya no hay luz y te das cuenta que saliste y entraste a la casa de noche sin ver la luz del sol.

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