



La advertencia meteorológica de smog es nueva para nosotros. Acá la anuncian como si una nube de contaminación aterrizara en una ciudad o un sector del territorio. En Medellín y gracias al encajonamiento de la ciudad, la nube es vitalicia y ya no nos sorprende tanto.
Y esas nubes de smog que en ciudades mas industrializadas como Montreal y Trois Rivieres se quedan estáticas, aumentan la temperatura y sobretodo la humedad en el ambiente que nos hace recordar aquella de Bolombolo.
Y ya se anuncia la temporada de huracanes en el caribe y con ello Felipe tendrá que volverse a meter al sótano del hotel. Por estos lados estaremos esperando los famosos coletazos que traen lluvias a granel acompañadas de fuertes vientos. Parece que todas las alertas meteorológicas vienen del sur, del país más contaminante del mundo y de la fábrica de huracanes del caribe. Por el contrario cuando el viento sopla del norte se respira un aire limpio y fresco pero generalmente helado.
Pero antes de vivir esas temperaturas extremas, las últimas semanas de agosto y las primeras de septiembre nos hacen recordar con una temperatura ideal que no sobrepasa los 24 grados, esos tiempos en que Medellín tenía el clima ideal y perfecto de Colombia.
La antesala a la estación insignia de este país. El colorido otoño de las postales y los tapices policromos de hojas. Verano retrasado, que se ve en la cosecha de manzanas. Los agricultores rezando como siempre en ese oficio que depende más del azar meteorológico, hacen fuerza para que estos días de sol aceleren la cosecha que parecía ya casi pérdida.
Y con el avance del otoño, con las hojas de los árboles ya en el suelo nos vamos acercando al tiempo de la cosecha de canneberge, (cramberries en ingles). Un sistema de recolección que llego por azar alguna vez cuando un agricultor en los estados unidos vivió una tremenda inundación en su cultivo. Como mal que por bien no venga, se dio cuenta que la recolección de esas pepitas rojas del tamaño del fruto del café se hizo más fácil al ver que flotaban en la superficie. Muy cerca de Drummondville hay grandes extensiones de tierra en forma de diques en los que por estos días se hace la recolección del fruto que es usado para jugos y otros derivados. Los naturistas hablan de sus bondades diuréticas y hasta era muy importante en los ritos de los primeros habitantes de esta región. Pero lo que mas impresiona es el colorido que se forma en esos lagos. A lo lejos y desde un tractor jaula nos van paseando através de los lagos. De lejos se ven a los pocos personajes que se le miden a esta labor, metidos con unos overoles impermeables y con el agua a la cintura, resistiendo las bajas temperaturas que con el viento se vuelven insoportables. Son los trabajadores estacionarios mexicanos, base de la mano de obra agrícola de Quebec que están como las aves, solo de paso hasta que llegue el crudo invierno. Los silos esta despensa de America del norte estarán repletos y listos a proveer la sociedad de consumo ilimitado.
Pero este otoño llego mas fugaz que de costumbre. Ya a mediados de octubre se adelantaba la primera nevada. Desde nuestra llegada a este país nunca habíamos visto un cambio de decorado en escala de grises de manera tan prematura. Los nativos de acá dicen que no es un fenómeno tan ajeno a lo normal. Tienen en sus recuerdos de infamia los Halloween en medio de la nieve. Eran los tiempos en que los inviernos eran más crudos y de casi 6 meses de duración.
Y en las puertas del invierno, (para algunos infierno helado), se nos vino la nueva explosión mediática. La de moda y la que ocupa gran parte del tiempo de las emisiones de radio y televisión. La pandemia de la gripa H1N1. Como siempre, toda la información se enfoca en el caos debido al pánico que ha generado en la población que quiere vacunarse lo antes posible. El gobierno ya compro 60 millones de dosis. Para algunos, el negocio del siglo para las compañías farmacéuticas con una vacuna desarrollada en muy poco tiempo. Queda pues en el ambiente la duda si salir corriendo a vacunar sobretodo a los niños o pasar de agache esta segunda ola que hasta la fecha se ha llevado el mismo numero de victimas de la influenza tradicionales.
No ayuda mucho a la campaña de vacunación, la reputación del sistema de salud canadiense, que aun mantiene su carácter universal pero con una gran presión para volverlo eficiente por medio de las privatizaciones. Ya se podrán imaginar con este pánico mediático como se han disparado las filas de espera en las urgencias y con ella la demanda a un sistema que de por si es insuficiente.
Este era el escenario que Manuela viviría en Canadá. Un sistema carente de médicos, especialistas, enfermeras y que con el tiempo se ha vuelto absolutamente impersonal. La calidad humana de nuestros profesionales de la Salud en Colombia es muy escasa en este país. Es absolutamente contradictorio encontrar un país pobre como cuba que con machismo menos presupuesto ha forjado un sistema de salud que un país rico como Canadá envidiaría.
Todas esas experiencias con la salud canadiense, sobretodo las que tienen que ver con Gabriela que salta de especialista en especialista como pandequeso maluco con un problema que al parecer nadie tiene un diagnostico claro. Deja esa sensación de tramitología de país tercermundista cuando te pasan de ventanilla en ventanilla en un trámite sin fin.
El tiempo va pasando y el acceso a las universidades sobretodo para esta carrera se hace muy complicado. Prácticamente todos los estudiantes de medicina ya hicieron otra carrera previa que les sirvió de puente para ingresar. Y la decisión llego. Regresar a Colombia a estudiar lo que siempre ha querido. Todo resulto tan fácil a pesar de la distancia y las trabas que tradicionalmente se inventan en Colombia. Y cuando las cosas salen tan derechas y sin esfuerzo queda la sensación de ir por el buen camino, aunque para muchos resulte una locura. Regresar a ese despelote.
El tiempo invertido en Canadá resulto muy fructífero. El hecho de poseer 2 idiomas de más, haber hecho otros estudios complementarios fue una excelente carta de presentación para Manuela. Con una edad y una experiencia acumulada ideal para comenzar una carrera que siempre ha querido desde la infancia. Parece que el camino para convertirse en medica tenia que hacer su transito por Montreal, por Drummondville, otra vez en Montreal y de nuevo en Medellín. Y de Colombia a recoger todo lo bueno, el contacto con la familia con las raíces para convertirse en medica con calidad humana, muchísima suerte en esta nueva etapa.
Es difícil ver como el destino va abriendo nuevos caminos que desafortunadamente nos separan físicamente. Camila sigue firme en una carrera que comenzó muy exigente. Todos los días se ve más adaptada y con el premio que recibió del CEGEP como la alumna con las mejores notas de la institución recibió otro aliento para seguir trabajando duro en su nueva carrera y cocinando lo que serán futuros reconocimientos a su excelencia. Para enero estará prevista la separación de 2 hermanas que han sido casi gemelas en la vida. Sobretodo desde que terminaron el bachillerato. Aun es prematuro vaticinar como será la adaptación de Manuela en Colombia, como transcurrirán sus estudios y tal vez si sea posible gracias a su estatus de ciudadana canadiense, el regresar a este país para continuar sus estudios en medicina. Por ahora lo único cierto es que Manuela comienza en enero próximo en Colombia y esta muy feliz de empezar su sueño. Felicitaciones.
2 comentarios:
nosotros tambien nos alegramos mucho con lla
desicion favorable a manuela y estamos a la disposicion de ella para lo que podamos servir
bienvenida y que cuente con todo nuestro apoyo.
preguntamos entonces si el apto.en montreal quedara
muy grande para camila o no importa....
abrazos, saludos para todos
hasta pronto
amalia-anamaria
Creo yo que aunque metamos un batallón al apartamento, seguirá siendo muy grande sin ella.
Saludos
Camila
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