domingo, septiembre 27, 2009

REGRESION UPB


Y el profesor esta vez no tomaba lista haciendo el conteo habitual de nuestros números, estilo feria de ganado. Esta vez fue un poco más humanizante. Empezando siempre por los apellidos y haciendo un silencio como esperando la reacción del auditorio. Era el celebre profesor de historia de cuarto bachillerato. Don Hernando para más señas y que en el argot popular era conocido como ‘el chismoso’. El hombre que al parecer se había equivocado de profesión y debió haberse dedicado a la reporteria, pero esa que se aplica al final de los noticieros, con las noticias lite que quieren endulzar en algo con la ayuda de las divinas presentadoras, la cruda realidad Colombiana. Pero don Hernando Cuando llegaba a mi nombre, curiosamente o casi adrede, omitía los apellidos y pronunciaba mi primer nombre alargando la o al final: MARCOOOOOO, acto seguido se escuchaba un coro en mezzosoprano que contestaba MAMAAAAAAA. Estaba bien de moda en esos días el comic japonés marco, el niño que se la pasaba infructuosamente en cada capitulo de cada tarde en la televisión buscando a su mama. Al parecer nadie se perdía esta serie televisiva que sirvió de material inspiración para molestarme el resto del bachillerato con ese corito celestial.

La tomada de lista que religiosamente se hacia luego de una breve oración y tal vez servia para entrar en confianza con los desinteresados estudiantes. La historia no ha sido parte del top de las materias mas apetecidas, sin embargo en mi caso personal siempre he guardado un especial interes en esa materia. No faltaba el recurrente comentario cuando llegaba a Iván Duque (alias linda), el hombre que llevaba espejo y peinilla para arreglarse en cada intermedio de clase. Al llegar a su nombre, don Hernando le agregaba al Duque el Escobar para volverlo ministro del gobierno de Turbay Ayala que gobernaba por así decirlo por esos días en este país del sagrado corazón. Meneses se debe acordar cual es el profesor, tal vez seria el popular carrasca quien decía a propósito del homónimo personaje: ‘Ivan Duque Escobar, acá no vas a ganar de ministro’.

Otra celebre interrupción en la lista era cuando llegaba a Promancio. Promancio era un vago que seguramente estaba por jubilarse en el bachillerato. A esta conclusión llegábamos tal vez por su apariencia de hombre mayor con bozo incluido y pelo en pecho que era más bien escaso en la lampiña colegada.. Los ojos brillaban en el rostro de don Hernando al pronunciar este particular nombre: Promancio, OHHHH Sergio Daniel Promancio. Se encendía esa pasión que en ese entonces era más bien una frustración llamada el Deportivo Independiente Medellín. Entonces bautizaba a promancio diciéndole,:’Sergio Daniel Promancio’, la nueva contratación del Medellín. A la postre y al terminar la temporada resulta que ese salvador del Dim era uno mas de esos paquetes que traía la institución escarlata para sembrar falsas esperanzas.

Creo que en esas clases de historia don Hernando hacia todo lo posible por desviar el tema histórico a sujetos de mucho más interés en el auditorio como el futbol. Aunque no creo que su pasión por el Dim tuviese mucha acogida. En ese entonces el Dim se ubicaba generalmente en los últimos puestos de la tabla de posiciones. Contrataban los mejores jugadores pero por una inexplicable razón, casi rayando con la maldición, el equipo no daba los resultados esperados. Había que ser masoquista para ser hincha del Dim. Obviamente la gran mayoría era verdolaga y años después con el triunfo en la copa libertadores el nacionalismo se volvió peor que el uribismo, un verdadero unanimismo. El fenómeno futbolístico par el Nal y el Dim funcionaban cada año con dos curvas que apuntan a direcciones contrarias. Una ascendente para el verde y otra descendente y en picada para el rojo. Era muy común en los primeros meses del año ver a don Hernando frotarse las manos y saltar de la felicidad con las nuevas contrataciones. Generalmente el Dim ganaba los partidos de pretemporada incluido el clásico y eso hinchaba de orgullos los pechos de la fanaticada roja. Así que a mediados del año el tema para despistar la clase de historia se volcaba a su otra pasión, ya que lo del Dim no tenía remedio al menos para ese año quedando la típica frase el otro año será, el tema era entonces la música bailable. En esta oportunidad el interés se despertaba en una buena parte del auditorio. Los denominados salseros como Meneses. Si bien no eran los más fanáticos de la billos caracas boys y la sonora matancera,( a la que el mismo meneses la llamaba la sonora balacera), tenían cierta afinidad con la pasión de esos días: La salsa. En materia de gustos musicales, el asunto realmente estaba dividido por no decir polarizado en dos bandos irreconciliables: De un lado los rockeros a ultranza fanáticos de Black Sabbat, Led Zeppelin, Acdc, Queen, el moda Kiss y muchos más que sonaban por esos días con su música estridente. Ellos llegaban con sus discos de acetato para prestarlos o simplemente para chicaniar con las vistosas carátulas. De esas letras en ingles no entendíamos ni forro y al parecer era el ritmo y la música como tal lo único que nos interesaba. Además del snob que representaba un idioma con más estrato y que nos sacaba así fuera mentalmente, de ese tercermundismo evidente.

La contraparte de este movimiento estaba representada en los salseros. Ellos también tenían sus ídolos a los que no menos que los rockeros, adoraban al extremo de la idolatría. Entonces si los rockeros decían que voz como la de Freddy Mercury no existía, los salseros sacaban a su Héctor Lavoe para contrarrestar el argumento. Pero ese baterista de Led Zeppelin que se murió de lo bueno que era si es increíble, oigan a este, es que UD no ha oído a Ray Barreto y Tito Puente. Y que me dice de los solos de guitarra de Jimmy page-Sobretodo, si a ese le enseño Carlos Santana que toco con la Fania all Stars. Y ese Elton John es un principiante al lado del maestro papo luca, un mago improvisando salsa en el piano. Parecía que había una relación directamente proporcional entre los escándalos de la vida privada de las estrellas de rock y su popularidad. Si Ozzy Osbourne accidentalmente le había arrancado con sus dientes la cabeza a un murciélago en un concierto, pues para no quedarse atrás Héctor Lavoe había quedado ileso después de tirarse de un quinto piso.

La militancia, sobretodo rockera se identificaba claramente en las mochilas. En ellas se escribían los nombres de los grupos favoritos con sus respectivos logos. Cuando se agotaban los argumentos en esta interminable discusión bizantina entre estos géneros musicales se acudía al clasismo y al racismo. ‘Esa música es de guaches -esa música es de marihuaneros, esa música es de busero y volquetero -esa música es de degenerados, esa música es de las comunas - esa música es de plásticos como bien lo dice el disco de Rubén Blades.

El masivo colegio de la UPB era bastante plural. Tal vez en esos días las diferencias sociales en la ciudad no eran tan marcadas. Se pagaba según los ingresos marcados en la declaración de renta y con ello el radio de influencia de aquella alma Mater y su ,por mirar nuestro paso del triunfo’ cubría prácticamente todo el valle del aburra. Y para eso, bien estaban los más de 20 buses del parque automotor que se desplazaban a todos los barrios de la otrora muy copiosa y mayoritaria clase media. Eran los tiempos en los que las instituciones podían darse el lujo de tener un parque automotor con una extensa nomina de chóferes. Me imagino que el asunto ahora debe manejarse con cooperativas de transporte u cualquier otro invento que no permita vínculo laboral directo.

Y las directivas de esa mega-institución, seguramente obrando de buena fé y convencidos que con unos salones grandes aunque ya sin vidrios y un tanto ajados en su estructura y mobiliarios tenían la siguiente consigna: desde que se puedan acomodar unos 50 muchachos por clase, la cosa puede ser rentable así se produzcan mas bachilleres por kilos, o mas bien por toneladas. A cualquier precio por supuesto.

De todas maneras la evasión fiscal en Colombia existía aun en esos días teóricamente mas sanos e intuyo que los ingresos por matriculas basándose en esas declaraciones de renta un tanto desinfladas y alejadas de la realidad solo podrían ser rentables si el asunto se masificaba. De los nuevos ricos no se podía esperar mucho ingreso porque la marimba y la producción de talco de esos días no tenía renglón en el formulario de la DIAN.

El Ministerio de Educación se había ingeniado unos ciclos, tal vez copiados de algún país desarrollado como para no hacer mucho esfuerzo. Unas etapas que se iban quemando en esta educación media. Después de tercero bachillerato se terminaba un ciclo básico y se pasaba a un ciclo superior. Nos trasteábamos igualmente del edificio blanco de 6 pisos tipo prisión de alta seguridad a otro inmueble destartalado que quedaba o queda al lado de la cancha de arenilla y el estadio de los fundadores. Una edificación de 2 pisos con un frontis que daba a una cancha de baloncesto en pavimento tipo pavé en donde una caída podría acarrear laceraciones tipo mártir del calvario. Pasando esa cancha estaba una pequeña construcción que años atrás servia de papelería, la celebre procura de los hermanos. Y en la misma ramada, la tienda donde se nos desgañitábamos en montonera para que nos atendiera el tendero. No se cuentas veces al día el democrático empleado utilizaba una extraña ley aleatoria para escoger cual de las manos con que lo solicitaban con monedas de peso iba a atender a continuación. El coro más común era pan-empanada y gaseosa. El casado perfecto para el hambre de las 10 de la mañana.

Pero volviendo a la papelería, me imagino que se llamaba de los hermanos por aquella comunidad de hermanos maristas que tenían una sede en la circular primera y en donde se hacia labor pastoral con los grupos juveniles. Era una casa bastante agradable que quedaba no mas pasando una puerta peatonal que después condenaron por motivos de seguridad. Por el mismo costado de la circular primera y más cercana a la puerta principal de la universidad, justo al frente de la flota de taxis, estaba una tienda inmensa donde vendían cuanta chuchería y caramelos de colección estaban de moda. Por supuesto en época de mundiales la romería era impresionante buscando la lámina más escasa: la de zico. Recuerdo un escándalo por el hallazgo de la lámina más escasa del álbum de chocolatinas jet. Era más fácil ganarse el lotin que encontrar el naranjal valenciano en una de esas chocolatinas. Al afortunado le hicieron un corrillo de celebridad y lo acosaron con ofertas que parecían de subasta de obra de arte tratándole de quitar con el vil metal aquella suerte que venia del cielo.


En esos días de colegio lo mejor en los descansos era precisamente salir del colegio a los alrededores. Tomar la media mañana en el tejadito. Pero pensándolo bien, ese lujo era más bien escaso, al menos para mi escaso presupuesto diario. Así que el famoso pastel de jamón y queso con mostaza del tejadito era un bocato di cardinale que traía algún novio lambon de mis hermanas para convidar con mi familia y no propiamente parte mi canasta familiar estudiantil.

Aun no existían esos negocios ultra económicos de todo a mil y existía un mínimo de estándares de calidad alimenticia. Recuerdo mas allá, por los lados de la circular cuarta o quinta con la carrera 70 el pan árabe que caliente con mantequilla y acompañado con gaseosa sabía a gloria en esos días. Recuerdo que las monedas si me alcanzaban para ese lujo y que era la naranjada el liquido artificial que hacia el mejor complemento, como lo era con el pandequeso del paso nivel de Itagui.

Los negocios informales no podían faltar a la entrada de la universidad. Los mangueros con su derroche de higiene, lavando esos mangos con un agua de dudosa procedencia, almacenada en una caneca como de pintura. El cultivo de bacterias que en esos tiempos dizque promovía los anticuerpos en el organismo debió ser impresionante. De los mangos lavados con manos untadas de plata no recuerdo muchos dolores de barriga posteriores. Lo que si era casi matemático eran la amibas que se alborotaban después del consumo de los famosos copitos de nieve. Pero de esos mangueros recuerdo al famoso pereque, y sus mangos biches chirriquiticos que pelaba con una navajita, le bañaba el jugo de un limón y eso quedaba sabiendo obviamente más a limón que a mango. Imagino que el limon mataba neutralizaba las imperfecciones de la higiene y mataba las no pocas bacterias del producto final. El negocio me imagino que era medio redondo. Una clientela mas que abundante y bien antojana, un local libre de arriendos y libre de servicios. Y lo mejor: la materia prima estaba a su disposición en los árboles de solares y zonas verdes del Municipio. Debía tener un ejercito de gamines a su disposición para recolectar la cosecha de mangos ojala bien verdes.

El haber hecho desde primero de primaria hasta 10 semestre de universidad en la misma institución y además pasar por la misma puerta de entrada durante 16 años da mas o menos una visión evolutiva de los vendedores ambulantes. Pereque que llegaba en bicicleta murió de viejo en el transcurso de esos años. Pero patillas, el magnate de los mangueros se posiciono en la milla de oro de la UPB. Una esquina estratégica que tomaba además de todo el flujo peatonal que salía por la puerta principal de la entrada por la carrera 70, los clientes del paradero de los buses de laureles y la ruta hotelera. El negocio quedaba en todo el paradero. Empezó tímidamente con una carreta y la cosa fue evolucionando mas que campamento de Raúl Reyes.El cuasi local termino convirtiéndose en una boutique que además de mangos, papitas y mecato también era puesto de revistas que colgaba de la malla de la Bolivariana que terminaban por decorar el local comercial.

Me imagino que los hijos de Patilla terminaron estudiando en el colegio de la UPB y con semejante clientela llego a convertirse en un accionista más de la institución educativa. Lo único cierto es que esa actividad comercial floreciente en la edad de oro de la carrera 70 y gracias al impulso que en esos días le daban los mafiosos a ese sector hacían bastante entretenido y variadas las salidas a recreo con los compañeros de colegio. Yo tengo el recuerdo de haber ido en varias ocasiones con Bedoya y Munera a los billares de Todelar. Supongo que era después de clases porque el tiempo del descanso no lo hubiese permitido. Estábamos en el famoso primer ciclo que llamaban vocacional y que intentaba orientar los alumnos a la profesión mas adecuada a sus capacidades. Éramos compañeros de la vocacional ciencias agropecuarias.

Hubo dos condiciones para haber escogido agropecuaria: Una era la goma y el gusto por esa profesión que había tomado de mi cuñado calocho. El era técnico agropecuario y tenia una tienda veterinaria en envigado. Me gustaba su trabajo y seguramente en ese entonces pensé que trabajar con animales seria un trabajo en el que seria feliz en ese futuro aun muy lejano. Creo que la otra razón debió ser que allí se iban todos los vagos y al parecer se pasaba mejor en esa compañía. Creo que era una exploración más, luego de haber estado en electrónica con William el cabecirodilla. De ese grupo recuerdo a Trujillo que luego fue compañero de arquitectura. Si bien es un excelente arquitecto creo que su mente era la de un ingeniero. No en vano después supe que el solito construyo un vehiculo a motor que hasta patento. Al parecer una mente brillante y muy inquieta. La última vez que me lo encontré estaba haciendo los efectos especiales para un comercial de televisión.

Generalmente la gente se quedaba en el mismo fogoncito todo el bachillerato. Tal vez me gustaban los cambios, conocer más gente y otras maneras de ver la vida. La vocacional agropecuaria tenia un agropecuario como profesor que nos enseño todas las razas de vacas y marranos. De esas clases salio la inspiración para varios apodos, No falto el compañero rollizo que no se salvo que lo apodaran Poland-china u Romo Sinuano. Yo creo que el origen de mi apodo por esos días viene de la misma clase, me bautizaron el pato cuando estábamos llegando al capitulo avícola. Quien sabe si ese fue la causa por la cual no seguí el camino pecuario o tal vez la decepción llego cuando nos mostraron lo que tiene que hacer el veterinario ginecólogo de marranos y a donde tiene que meter la mano de vez en cuando. Pero ahora que recuerdo ese apodo del pato viene de más atrás. Creo que el autor es Osorio, uno de los artistas que tocaba guitarra, cantaba y hablaba hasta por los codos. Osorio hacia el apodo mas cariñoso aun diciéndome patito lindo.

Y en ese mismo tercero de bachillerato en el que llega la pavorosa algebra y sus casos de factorizacion de los que no te vas salvar y para ajustar me toco sentarme entre 2 lumbreras que no bajaban de 5 en cada examen: Jiménez y Lema. El ultimo un individuo que rayaba en la perfección. Que conste que no gane ese año gracias al buen árbol al que me arrimé. Ni Lema ni Jiménez se dejaban ver las respuestas de los exámenes, como que se imaginaban que tal vez los iba a destronar de su titulo de reina y virreina de los promedios académicos.

Lema iba a ser medico como su papá, pero recuerdo que en la cirugía de conejo que hicimos en biología con el ronco escobar, Juan diego cuartas al que le decíamos Papas y que tenia mas apariencia de carnicero que de cirujano, termino salvando nuestro equipo.
Primero con la matada de ese animal las dos lumbreras decidieron abstenerse por considerarlo un acto salvaje. Yo le pegue dos garrotazos en la nuca y el roedor no estiro las patas. Présteme para acá ese garrote y téngamelo firme dijo Papas, eso hay que darle como un hombre y no como un patito y casi le vuela la cabeza a la pobre criatura. Papas estaba seguramente acostumbrado arreglar pollos y marranos en diciembre y con esas habilidades se convirtió en el cirujano estrella del equipo.


El profesor de agropecuaria, un apasionado por el tema pecuario, alguna vez se le ocurrió entrevistar una celebridad que estudiaba con nosotros. En esos días empezaba su carrera en la tauromaquia el compañero Munera, en el argot taurino es conocido como el Pilarico. El agropecuario lo sentó estilo entrevista del Radar de Caracol y le pregunto por ese ritual que trajeron los españoles a nuestras tierras y que a su vez heredaron del paso de los griegos por la península ibérica. Como el tango, las rancheras, las zarzuelas, los gallos y cuanta cosa tenga su origen en otras latitudes, logra un toque de perfección y profesionalismo en nuestros émulos colombianos. La entrevista se centro obviamente en todas las prácticas para algunos salvajes que se les hacen a los bovinos en el previo y en el transcurso de una corrida. Munera estaba convencido que esa seria su profesión para siempre. Alguna vez le pregunte como era que no le daba vergüenza ponerse ese vestido mas que apretado y con esas decoraciones medio femeninas. Recuerdo que me contesto: ‘pa que vea papito que ese es el traje para una de las profesiones mas varoniles del mundo’. Bedoya, el otro compinche de tercero y quien además era beisbolista de la novena Pilsen le decía paquirri. Ni los chistes ni todos los comentarios burlescos al respecto hicieron mella en la pasión de Munera. Años después supe de su terrible accidente en España que lo llevo a una silla de ruedas. Después supe que desde esa nueva condición, siguió trabajando incansablemente desde el concejo de Medellin por los derechos de los limitados físicos. Desde esa curul ha logrado avances muy importantes para los limitados en la ciudad. Munera era un caso particular en esos días donde pocos tenían el horizonte claro sobre cual seria su futuro. Una carrera en la que hay que burlar la muerte a cada segundo. Si volviéramos a vivir seguramente volvería a elegir ese difícil camino, el camino que sin duda lo hacia feliz.

Como diría alguna vez Diego Mesa, en esos tiempos lo único que le interesaba formar a esos colegios era machos. Salvo personajes brillantes que se salían del molde u otros como Munera a los que los movía una pasión, el resto supuestamente navegábamos en esa definición que alguien alguna vez me dijo: el bachillerato es un mar con un centímetro de profundidad. Buscando algún gusto o interés que tal vez nos diera luces para el futuro.

Los mazos sobretodo en todas las áreas de las matemáticas estaban planillados para estudiar medicina. Si bien es cierto eso garantiza entregarle el manejo de la vida humana a las mentes más lógicas y racionales, siempre me preocupo la idea de caer en una sala de cirugía con el supermaso Lema. Si para su intervención pone en acción esas habilidades que utilizo en la disección del conejo, prefiero que me la haga papas. Es probable que eso no sea tan importante y a la fecha las buenas decisiones de Lema hayan salvado muchas vidas humanas. Lo único que era cierto en ese entonces era su polivalencia y el brillo que mostraba en todas sus especialidades. Académicamente ni se diga, interpretaba el piano y era campeón de natación. Amante de la música clásica alguna vez me dijo referente al rock que el instrumento mas estridente que el hombre había inventado era la guitarra eléctrica. A los 15 años ya su mente pensaba como un hombre maduro y estrictamente pegado a la norma. Quien sabe cuantos años habrá que adelantarlo para saber como piensa hoy a sus 45 años.

No se si por ese gusto que he tenido siempre por la historia o por el estilo un poco fuera de lo común de Silvio, las clases de historia en segundo de bachillerato al menos daban para pensar un poco con un sentido critico. Obviamente con los límites que un colegio con directivas religiosas daba a todos los pensamientos con cierto sesgo a la izquierda. Con Silvio la historia el asunto no era memorizar fechas. Con el entendí que la misma historia la estábamos repitiendo en esos días, y la seguimos repitiendo sin aprender la lección. También entendí que la historia no es más que una versión oficial de los hechos y aprendida como tal poco aportaba para el futuro. Ahí comenzó a destacarse el elocuente tocino, un compañero que hoy apostaría con certeza que se ha convertido en un abogado o político de oficio. Tocino tomaba la palabra y exponía con mucha claridad ciertos hechos históricos. Hablaba con argumentos, posiciones muy controvertidas en polémicos debates de los que salía casi ovacionado. Quien sabe si en ese medio Colombiano que tiende a deformar todas esas cualidades de una manera muy particular, unas habilidades para el buen ejercicio de la política terminan convertidas en el perfeccionismo del clientelismo. Quien sabe donde fue a parar el buen tocino, ojala por el camino que siempre pensamos que seria su destino.

Teóricamente en mi casa me apoyaron mucho para el estudio de las artes plásticas. Al parecer había un cierto talento pero algo deformado. Pacho, un compañero que igual hizo todo el ciclo bolivariano de primaria a universidad recordaba como en primero de primara yo utilizaba todos los colores para escribir en los cuadernos y hacer las operaciones aritméticas. Después llegarían los maestros castradores de párrafos con lapicero azul, títulos con rojo y subrayados con regla. Supuestamente yo debí haber estudiado la vocacional artes plásticas desde primero bachillerato, pero yo veía tan engorrosos esos trabajos con papel higiénico mojado que ponía hacer el costeño que decidí explorar otras alternativas.

Creo que ese costeño tenía su cuento con la única profesora del plantel. No faltaban las leyendas urbanas que hablaban de haberlos sorprendido en el ascensor bastante mal estacionados. No creo que ese ambiente tan normalizado, con el clero a bordo haya permitido ese desliz pasional. Además existía un profesor que igual se había equivocado de profesión. Era el profesor de ética y tenia la habilidad perfecta para estar en el momento preciso del crimen. Recuerdo que estaba totalmente prohibido abrir los salones de clase con la celebre formula del carnet. Yo llegaba con anticipación a la clase después de los descansos y lo abría con ese método. Yo estoy seguro de haber mirado antes para todas partes antes de hacer el ilícito cuando siento al famoso profesor que le decíamos Suiza tocándome la espalda. ‘que esta haciendo Jaramillo’. Era don Rodrigo y le decíamos Suiza porque no se cuantas veces nos contó el cuento que había estado en ese país. No se si por medio de enciclopedias porque Google Earth no estaba ni en la imaginación. El caso era que el tipo chicaneaba con una sociedad que describía como perfecta al lado de nuestro caótico tercermundismo. Este Sherlock Holmes director de disciplina era un verdadero custodio del orden y para el no había acto criminal que quedara en la impunidad. Tenía tres ojos y olía cuando se iba hacer alguna diablura.

Era curiosa nuestra percepción de la calidad de los profesores antes de entrar al bachillerato. El argumento era: mientras más bravo era mejor. Aquel tira tiza, aquel le pego con una regla a fulano, aquel era un bravo. Recuerdo que el más bravo de la primaria era el profesor de canto. Su apodo lo decía todo: cascarrabias. Sus ataques de ira lograban una transformación facial impresionante. El hombre gritaba como un energúmeno y se ponía rojo como un tomate. Similares reacciones se encontraron después en un profesor proveniente de la Ceja Antioquia y quien tenia como defecto una nariz de garfio que inspiro el nombre de la guaca. Don Alfonso, gran conocedor del idioma, de las complejas leyes gramaticales se convertía en una fiera con el solo hecho de escuchar así sea murmurado el nombre de aquella ave pintoresca. Tercera persona del singular, Pretérito pluscuamperfecto, en el mudo subjuntivo del verbo morir…... Dios mío, eso era como si me hablaran en chino. Que manera mas eficiente de espantar algún gustico por las letras. Tal vez lo mas entretenido era el … señora buenos días, señor muy buenos días, decidme es esta la casa que perteneció a ricard…… Después de aprenderse las no se cuantas estrofas de esa pastoral, la mente se ponía en blanco a la hora de recitarla en el tablero, a las 7 de la mañana. El hecho de estar en la mitad de la lista aumenta enormemente las probabilidades que te llamen de primerito. Recuerdo que a Don Alfonso le encantaba Gustavo Álvarez Gardeazabal del que decía iba a ser uno de los mejores escritores de Colombia. Pensándolo bien, don Alfonso logro dejar en mi memoria muchos conocimientos de la lengua española. Desde su historia, hasta la gramática y las normas de ortografía, algo quedo en la mente en ese riguroso aprendizaje.

Algo tiene que pasar con el español. Es como el Frances en este país. Es la materia que menos acogida tiene en los alumnos. No se como hacen para volverla tan aburrida. Después de la guaca de segundo bachillerato, las demás clases de español, generalmente ubicadas en la hora del sueño no dejaron ni recuerdos ni motivación alguna en una materia básica para el desempeño profesional en cualquier área.

La vocacional artística tenía la fama de ser la más demandante en materia de tiempo y materiales. Luego de pasar la barrera de tercero que en teoría era el año mas difícil del bachillerato podíamos ensayar en las artes graficas y codearnos con los artistas de la institución.

Efectivamente los estudiantes de esta área son diferentes al resto de la fauna de la bolivariana. Había una aparente mayor libertad de pensamiento y mayores posibilidades de expresión. El problema era de nuevo el profesor. Cuando un maestro se desaparece gracias a su estatura diminuta cuando pone todo el salón de pie, hay un problema. No en vano los enanos en la historia siempre han tenido fama de tiranos. Apodado el enano, Guillermo nos enseño todas las técnicas graficas empezando por el carboncillo hasta terminar con la acuarela. Igual que la guaca a el se le deben los conocimientos que sirvieron en ese futuro mediano de la arquitectura. La perspectiva, el manejo de la luz y las sombras. Recuerdo las maravillosas salidas a dibujar. Desde la cancha de futbol para dibujar los arcos del templo de la UPB con su arquitectura moderna de silos para grano. El enano nos enseñó a manejar el angulometro. Algo parecido a dos reglas que pivotaban en un tornillo y de donde desde una posición absolutamente fija del observador, brazo completamente estirado, se copiaban las líneas de fuga de un edificio para plasmarlas en el papel. En esa etapa de paisajismos la cosa era divertida. El asunto se complico después con los famosos retratos. El único que tenia madera para eso era un muchacho de similares proporciones anatómicas al enano. Era Alberto Novoa, un excelente retratista que pintaba con una perfección asombrosa desde todos los fundadores de la UPB hasta su más celebre egresado, que en esos días estaba sentado en la silla presidencial del palacio de Nariño. Era por supuesto Belisario Betancur que en esos días con motivo de alguna efemérides con de los no se cuantos años de fundada la universidad recibió del promisorio artista el famoso retrato.
Seguramente era por envidia porque por más que nos esforzáramos en emular al maestro no le llegábamos a los tobillos y en mi caso particular el asunto era un poco más crónico. Todos mis intentos quedaban convertidos en caricatura. El caso fue que algún envidioso y que conste que no fui yo propiamente, lo bautizo el eunuco. Novoa luchaba solo contra el mundo y contra toda la oposición que se le venia encima. Afortunadamente para el, tenia el apoyo irrestricto del enano quien se desquitaba de los enemigos del eunuco burlándose de sus obras pictóricas.

En esta ultima, penosa y frustrante etapa de la clase de artísticas con el enano cada estudiante tenia que salir al frente y mostrar su obra maestra. El enano se hacia en un pedestal que tenían esos salones al lado izquierdo a la entrada, estratégicamente ubicado para el control visual de los facinerosos. Para el enano era el único sitio donde físicamente podía controlar la díscola clase. Este hombrecito se posesionaba de su papel de jurado de factor x y se dedicaba a burlarse de cada victima que osaba salir al frente con su retrato en mano. Más de un Monet criollo frustró sus intenciones de artista y hasta recuerda hoy 30 años después, como un trauma que se aparece en pesadillas, este doloroso episodio.

La fauna de profesores de cuarto la completaban el profesor de biología toñito que vivía obsesionado con las deserciones en su salón y que mantenía en sus labios la recurrente frase: ‘INTENTO DE FUGA….TIENE O’. Don Antonio era el chef del laboratorio de Biología, un lugar que particularmente me impresionaba. Armadillos y animales de monte disecados y un tanto empolvados decoraban la parte superior de las vitrinas en las que se aparecían en frascos con fetos que parecían vivos y acababan de dar el toque terrorífico al salón. Sin embargo lo que más me cautivaba y tal vez me invitaba a continuar una profesión en la que mi hábitat fuesen los laboratorios era esa variedad de probetas y recipientes de vidrio de nombres complejos y de múltiples tamaños y formas con volúmenes geométricos que sirven de instrumentación en esos sitios. Cuando ya nos disponíamos agarrar esa frascamenta se escucho la advertencia de toñito: ‘TENGANLO EN CUENTA QUE LOS TENGO BIEN INVENTARIADOS, EL QUE QUIEBRE ALGUNA COSA, SE LA COBRO DE INMEDIATO’ . Al parecer el frasquito más pequeño valía una fortuna, así que dañinos y amigos de lo ajeno lo pensaban 2 veces antes de tocar esas hermosas piezas.

Recuerdo ese salón al fondo a la derecha, el último salón del primer piso. Ya teníamos el uniforme que el ronco escobar nos había exigido el año anterior: un delantal blanco de carnicero de la boina roja. En mi caso creo que tome prestada una camisa blanca de mi hermano que me quedaba grande y cumplía perfectamente con los requisitos. Con ese disfraz nos personificábamos en científicos de algún famoso centro de investigaciones, manipulando una pavorosa bacteria. No faltaría el que aprovecho estas bases de trabajo en laboratorio para trabajar después en alguna cocina de mafioso, en una época donde trabajar para este gremio tenia cierto guduil y por supuesto aceptación en la sociedad colombiana.

Ni siquiera fueron los exigentes talleres de Oscar ( 500 para mañana), y quiz en cada clase. De este terrorífico profesor de química de quinto los que hicieron que desistiera de la ingeniería química como una opción. Fue el decepcionante profesor de sexto el que me hizo aburrir de esa materia y olvidarla como una opción seria en mi vida. Curiosamente tiendo a olvidar los nombres de personas que cierran puertas en la vida y ni su apodo recuerdo. Ni al menos una frase de conocimiento. A pesar de ser un recuerdo mas reciente, no existe ningún vestigio.

William Dionisio, al que le decíamos Leonisio,( el crédito de Aranjuez, aunque nosotros insistíamos que vivía en el basurero) ,no desistió de su sueño de estudiar ingeniería química y siguió sus estudios en la misma universidad. El muy silencioso Luis Fernando Gómez que en esa época soñaba con la medicina, termino amando el trabajo de laboratorio y hoy es bacteriólogo. No estoy seguro de Gómez Vera, el hombre que tenia cara de plasta y que era brillante en su rendimiento académico y gracias a los productos contra el acné que se untaba en la lunática epidermis facial. Creo que igualmente siguió el camino de la química. Gómez Vera se asociaba de inmediato con el celebre programa de televisión llamado los truquitos de Vera, truquitos para un acné crónico.

En teoría, Oscar el profesor de Química era el maestro estrella del bachillerato. Tenía el balance perfecto de un buen profesor para la época. Despertar el interés de los alumnos, claridad y facilidad para comunicar sus conocimientos y una exigencia militar con talleres y tareas que se veían exageradas en para ese entonces pero que sin duda lograron los objetivos propuestos. Desafortunadamente este dechado de perfección termino desdibujándose tras un escándalo de corrupción. Aprovecho la dificultad que representaba esa materia para buscar alternativas económicas para su propio beneficio. Hasta donde recuerdo enredó su excelente desempeño con un tráfico de influencias con las que borro toda su excelente reputación. Sin embargo y a pesar de ello, de el quedaron grandes enseñanzas para el fututo sobretodo de los que siguieron el camino de las ciencias.

Y llegamos al último año del bachillerato que en teoría era un paseo comparado con la tempestad de quinto. Debe ser por ese hecho y por el trauma que me dejo el enano con respecto a mi carrera pictórica que me desvié a un costado en el que la estética no fuese prioritaria: la agropecuaria. Pero ya en sexto y sin tanta carga académica, bueno era volver a ver al particular y muy especial grupo de artísticas. Volver a codearse con vagos de la talla de Cesar de los Ríos, un fanático de Queen y de su cantante Freddy Mercury y quien utilizaba muy a menudo esta frase: Queen es una pasta yave. Manriqueño y casi igual de vago era Omar Adrián Díaz, el hombre que podría exportar pelos, o al menos darnos un poquito al grupo de lampiños del salón. Omar Adrián era el fanático de Black Sabbat, un grupo mas radical y pesado que Queen.

Había un grupo de cultivadores del cuerpo que se la pasaban en las barras estratégicamente ubicadas al frente de la cancha de arenilla y por donde pasaban todas las universitarias camino a su facultad. Las más afamadas, las de arquitectura y diseño por supuesto. Este grupo de guardianes de la bahía, se encontraba Iván Duque Colorado, alias linda y Edgar alias pecho, conocido así por los logros evidentes en el desarrollo de sus pectorales que lo hacían una versión real del comic Johnny Bravo. Por supuesto estos galanes volaban alto y probaban sus suertes de conquista cuando se iban en los descansos a las cafeterías de las facultades.
El grupo de artísticas de sexto contaba con el mejor salón del edificio. Un aula gigantesca equipada con unas mesas grandes blancas de formica, que terminaron siendo el lienzo para muchísimas caricaturas y frases celebres. El salón tenía doble altura, pero en una de esas reformas chambonas que solían hacer en el colegio, se les ocurrió robarle un espacio para salón de profesores. Este espacio tenia un cielo raso y era como un cajón ubicado a la entrada del gran salón de artísticas. Algún día se les ocurrió hacer una reunión general o tal vez un evento de interés general en ese salón. Salón inmenso pero no al punto de albergar todos los grupos. Como nosotros nos creíamos dueños del recinto nos encaramamos en esos muros de la sala de profesores para una visual de balcón de teatro. La idea tuvo tanta acogida al punto de hacerse sobrecupo en ese muro, alguien le dio por apoyarse en ese cielo raso y ahí fue la de Troya, se desfondo esa estructura encima del salón de profesores. Yo no alcance a caer en el vacío del salón de profesores y no recuerdo si Salí impune de ese atentado terrorista que bajita la mano debió haberle entregado una cuenta de cobro a los responsables. Creo que De los Ríos cayo en ese bochornoso incidente, ese pobre así no hubiese sido siempre figuraba como el primer sospechoso.

De esa época y de incursiones clandestinas a los salones de profesores si recuerdo la de unos vecinos absolutamente temerarios que se metían en las horas de la noche burlando la seguridad de la universidad y tipo película misión imposible escalaban los muros del edificio del bachillerato para entrar en los salones de profesores. No se hasta que punto era un cuento que usaban para impresionar, pero cambiaron notas y sacaron copias de los exámenes mas difíciles. Lo único cierto de esos días es que si todo ese ingenio y creatividad que se usaban en las técnicas de pasteleo y fraude se hubiese utilizado en estudio, hubieran sido mucho los genios egresados de ese plantel. Y es un fenómeno que se repite en toda nuestra sociedad, por alguna extraña inclinación genética, hay una tendencia marcada a crear las normas para violarlas y alagar como el más exitoso y como genio, aquel que logra triunfa por estos medios. Recuerdo que en esos días apareció la noticia del robo de los 13,5 millones de dólares que Roberto soto prieto hizo de una manera casi virtual. Este personaje al igual que ese Pablo Escobar que era el ciudadano mas respetable de la sociedad antioquena, un filántropo de esa categoría no se veía desde los tiempos de don Diego Echevarria Misas. Nadie se preguntaba de donde venia el milagrito de su infinita fortuna. Trabajar para el, o al menos conocerlo era un privilegio que muchos envidiaban.

Y ahí esta Carlos Morales (Q.P.D.) dictando la clase de artísticas que en este nivel estaba más enfocada a la publicidad. Ya las habilidades de Miguel Ángel de Novoa no eran tan aplicables. Acá empezaba a brillar Meneses y su inmensa creatividad para diseñar logos e ideas publicitarias. No en vano siguió ese camino. Aunque el objetivo de Carlos Morales era promover dos nuevas carreras en la universidad: diseño grafico e industrial. Algunos siguieron su consejo y terminaron felizmente en una bella profesión. De Morales recuerdo fielmente sus historias de la publicidad subliminal de coca cola y lo que supuestamente lograba en la mente del consumidor esas fracciones de segundo de publicidad en el cine. La silueta femenina en las botellas y esa historia medio erótica del comercial de los cigarrillos John placer special y el logo de sus letras entrelazadas y que supuestamente insinuaban un asunto orgiastico. Aun recuerdo que el deseo inconsciente mas fuerte es la comida y el color que motiva más su consumo es el amarillo.





Morales logro el objetivo de despertar el interés por la publicidad y el diseño grafico. También el curso sirvió al menos en mi caso para darme cuenta que no era lo mío. Es algo para lo que se requiere un talento especial, en mi caso había algunos destellos, seguramente pensé en ese momento que esas habilidades eran mas pertinentes en la arquitectura. Lo único cierto es que hoy no sabría decir si esa profesión que escogí hubiese sido la mas indicada.

Y en sexto apareció el cálculo diferencial con un profesor al que se le podía decir tranquilamente el flaco sin que pensara que se le estaba faltando al respeto. Tenía bastante confianza con nosotros, parecía un alumno más. Recuerdo un examen en el que se le ocurrió utilizar el término ‘a lo sumo’. Medio salón no tenia ni idea del significado de esa expresión y nadie se atrevía a preguntarle para no dar papaya y quedar en evidencia. Seria el flaco Jaramillo quien se decidió a preguntarle que significaba esa expresión. El flaco profesor le contesta: a lo sumo, pues a lo sumo es a lo sumo bruto, si no sabe que es eso entonces no tiene porque estar en sexto. Mas le valió no preguntarle aunque ese termino quedo claro para todos nosotros el resto de nuestras vidas.

En esa clase empezamos a ver los en ese entonces incipientes sistemas. Estaba claro que era la carrera del futuro, pero seguramente falto más de motivación para seguir ese camino y al final en mi caso, la arquitectura tuvo más peso. De todas maneras siempre la tuve como el plan B, luego de desechar las agropecuarias y la ingeniería química. La vagancia no dio para tanto y no hubo necesidad de acudir al plan B, tal vez como muchos compañeros, nuestra ocupación final es el producto de una mezcla de circunstancias y azares de la vida.

Del último año quedaron 2 amigos que aun sobreviven después de tanto tiempo. Meneses al que de vez en cuando veía pasar por la casa en San Joaquín. En los tiempos de universidad le gustaba traer su equipo de campo Valdés para los desafíos de microfutbol en la cancha de San Joaquín. Unas porterías bastante particulares porque eran los soportes de las canastas de baloncesto. Había que tener una precisión milimétrica para meter el balón en esos escasos centímetros y el crédito de Campo Valdés se tenía confianza para esos menesteres.

Tal vez seria haciendo un trabajo para español en sexto, debíamos escribir un texto para una obra de teatro. Con Gómez y Meneses hicimos una adaptación del asesino misterioso de Les Luthiers. Adaptación en la que todos los personajes del colegio tendrían su papel. Meneses seria el locutor y yo me encargaría del piano. Como ese aparatejo era complicado de transportar al colegio decidimos grabar las pistas. La idea no cuajo mucho y la presentación nunca se llevo a feliz término. Tal vez por los temores al fracaso, sobretodo en la interpretación. El texto magistralmente compuesto por Meneses lo guarde muchos años, Siempre quedo la frustración de no presentarlo, o de no haber tomado el riesgo. Sin embargo nos divertimos mucho en los ensayos en mi casa. En esa época mi hermano tenia un grupo de música y con mis compañeros nos apoderábamos de los instrumentos de percusión. Meneses se apersonaba de su papel de Tito Puente y hacia unos solos increíbles con un redoblante. Yo hacia una fuerza increíble para que no nos fueran a regañar mi hermana la dueña del piano que veía como se profanaba el santo recinto de Chopin y Mozart con los tumbaos de salsa y el son del tren de fruco y sus tesos.

Yo recuerdo que la goma empezó debido a unos programas especiales que hizo espectaculares JES con el papa de julito. El traía todas las estrellas de la salsa. Yo soñaba con tener algo de esa magia de la improvisación de esos pianistas de la salsa. Sánchez Vanegas alternaba estos artistas con los créditos nacionales. Meneses decía que la diferencia era bien marcada. De todas maneras la salsa no es originaria de Colombia.
Para aprender algo de ese género Meneses me regalo un cassette de antología, con temas de la Fania, Ruben Blades, Hector Lavoe, Willie Colon y Oscar de Leon.

Esa era la época de los cassettes y las grabaciones tomadas directamente de las emisoras de radio. Gómez tenía discos de música rock pero el problema era que su equipo los grababa sobrerevolucionados. Gómez también hacia las traducciones de las canciones más famosas del rock de la época. Para entender en algo eso que escuchábamos todo el día. Meneses nunca entendió como podía gustarnos una música cuya letra no tenia sentido para nosotros, los amantes del rock en ingles.

Y así podríamos seguir indefinidamente recorriendo ese bachillerato de la UPB, desde la primera clase de música con don Evelio, donde hacia todo un derroche de histrionismo mostrando la evolución de la música en la historia, las misas con el padre Gonzalo y sus carteleras perfectamente organizadas con las letras de los cánticos, como olvidar las convenciones a los Sauces y la escalada del seminario hasta la cima de la montaña de las Palmas, la terraza oval del cuarto piso de donde se lanzaban los aviones de papel, el terrible profesor de algebra de tercero, un filtro exigente como el que mas, Chitiva y la cuota cundí boyacense en la enseñanza de la geografía de cuarto, las primeras bases sobre economía, en ese entonces mas subterránea que legal, Rocío la profesora de física de quinto y todo lo que le toco soportar, la lambreta de carrasca, el inolvidable profesor de español, quien falleciera en esos días. Mena y elimelet, la cuota de las negritudes en la nomina de profesores, elimelet prende la vela sigue igualito al de esos días, no le pasan los años, parece beber de la fuente de la eterna juventud, como olvidar a ese profesor de física, la competencia anatómica del enano, que utilizaba el Chin-Chin para ir despejando las complejas formulas de física de quinto.

Después de tantos años aun tengo sueños en los que me veo en esos salones de clase con la angustia de ganar un examen para poder pasar la materia. Luego despierto y respiro tranquilamente. Esas preocupaciones ya quedaron atrás. Por el contrario quedan aun indelebles en la memoria personajes y sitios de una maravillosa etapa de nuestras vidas, el bachillerato. Una regresión a petición de Diego Luis Meneses Álvarez, el hombre que para defender las lomas de Campo Valdés decía: Loma es Loma, lo demás se inunda.

6 comentarios:

danubio dijo...

Al leer este artículo me pareció estar viendo la película "Años maravillosos", pero a lo paisa, muy entretenido.

el drummondvillano dijo...

Mas bien seria en terminos criollos la serie decimo grado, con Merizalde como protagonista. Y es mas o menos contemporanea. Me sorprendio encontrar un comentario para este articulo que hoy lo encuentro bastante extenso como para un blog. Saludos y muchas gracias Dario

Unknown dijo...

muy emocionadas y con bastante envidia por tener semejantes recuerdos tan claros...debe ser un don, pues no creemos que halla alguna formula.
ines recuerda y aun ve al famoso pilarico que dizque hoy odia los toros y hace campanas en contra de la fiesta brava.
amalia pregunta si luis fdo gomez despues de la bacteriologia estudiaria medicina, pues su doctor de la eps se llama igual y es como de 45
y a proposito de los 45 van unas enormes felicitaciones que ya te habiamos anticipado y solo deseamos que esta vena literaria no la dejes alejar para bien de todos.
un beso muy grande para toda la flia y que sigas cumpliendo muchos mas...
amalia-ines-anamaria

el drummondvillano dijo...

Muchas gracias Mamá, tia y hermana. El cumpleaos estuvo con celebracion de lujo que se inventaron las niñas en el apartamento de Montreal. El el mundo virtual la cosa fue medio multitudinaria gracias a esos facebook en los que quedas planillado y no puedes pasar de agache en esas fechas.
Luis Fernando Gomez fue uno de esos pocos amigos de bachillerato que sobrevivio al paso del tiempo. Efetivamente en esa epoca y muy parecido al sentir de Manuela, Luis Fernando solo queria estudiar Medicina y utilizar la bacterioologia como puente para lograrlo. Termino enamorandose de la segunda profesion y hoy dice que no añora la medicina para nada. Curiosamente su hermanito si paso a la U de A. drechito. HIzo uno de esos preuniversitarios famosos que hacen en el centro y logro esa cuiasi proeza de pasar semejante filtro.
Que bueno que les gusto, ahora que lo vuelvo a ver me sigue pareciendo larguisimo y dificil de leer sobretodo para los que no vivieron esas epocas. Pero bueno, largo y todo parece que gusto.
Un abrazo a todos y vamos a ver como fluye la vena ahora a los 45.►

Anónimo dijo...

Hermano, esa regresión está magnifica. Te voy a postular para el Nobel de literatura y ese estilo que utilizas no tiene nada que envidiarle a tu tocayo Daniel Samper Pizano, al que le conozco 2 aciertos: Ser un excelente periodista y escritor y ser un fanático más del Conjunto de Instrumentos Informales Les Luthiers, pero que tiene el desacierto de ser hermano de nada más y nada menos del 8.000 veces reconocido ex presidente Ernesto.

Cada que leo esa radiografía exacta que has descrito y de la que ya se me habían perdido tantos detalles importantes, vuelvo a esos únicos y maravillosos años de los 70 y 80, en donde de las cosa que me han dolido fue no haber podido estar en la graduación del 82 con mis compañeros de clase, por esta presentando admisión en la U. N. para Arquitectura y no haber pasado.
Recuerdo mucho a Zuluaga, otro fanático del DIM, que hoy en día debe estar liderando la barra La Rexistencia Norte. Si sabes de él, contáctalo y me avisas.
Que hara sido de los hermanos Londoño Londoño (Eduardo y Jhonny)

Marcos Daniel, como va la familia?

Un abrazo!

DIEGO MENESES

Garde dijo...

Buen detalle el de escribirle este relato a tus compañeros . Que agradecidos deben estar por refrescarles la memoria.