Bueno y el paseo ha servido para estrenarnos o mas bien perfeccionarnos, porque ya en nuestro primer año en Montreal habíamos recibido la visita de Ona y Renata en esa época en quinces, en unas precarias instalaciones, nuestro hotel se encontraba en la comuna nororiental de Montreal rodeado de árabes y haitianos. Aprovechando el excelente sistema de transporte de la gran ciudad, las quinceañeras aprendieron a moverse con una autonomía sorprendente incluso haciendo sus escapadas a Québec y la provincia de Ontario. Para el verano siguiente, recién instalados en Drummondville, haciendo como dice Gabriela una segunda migración, sobreviviendo sin empleo hicimos las vacaciones austeras en la región. Las económicas opciones de turismo agrícola y ecológico que se encuentra en gran variedad en fincas y parques de la región fueron el escenario de ese verano. Manuela salía una mes hacia Winnipeg en un programa gubernamental para el aprendizaje del ingles y la convivencia en una familia de acogida. Familia que por demás le cayó bien en gracia a tal punto que la invito para el siguiente verano a Japón. Y ese siguiente verano es el que estamos viviendo y en el que efectivamente Manuela conoce el Japón. Con la suerte de contar con una familia que la recibiera y las instrucciones claras para hacer rendir los contados dólares que llevaba, Manuela logra recorrer como pocos todo el Japón. Digo pocos porque ese país es carísimo y los turistas si acaso aguantan 8 días con un presupuesto holgado. Ya Camila también regreso del lejano oriente, un mes igualmente en Tailandia, conociendo de cerca la cultura Thai, el budismo y todo ese mundo exótico. Regresa y casi de inmediato empata con el mismo programa en el que se inscribiera Manuela el año anterior. Esta vez en Saint Catharines en la provincia de Ontario, a unos 15 minutos de las cataratas del Niagara que por demás ya conocimos en un agotador viaje de 11 horas en carro desde Drummondville. Valió la oportunidad para que los invitados reencontraran y verificaran los cambios físicos en estos tres años de separación. Camila que no quería irse de Tailandia que parece ser lo más parecido al paraíso terrenal por sus paradisíacos paisajes y la especialidad de sus gentes, cayó en otra excelente familia. La comida parece además de saludable, deliciosa. En la universidad esta estudiando en el nivel más avanzado de ingles en una Universidad que parece ser la más importante en materia de negocios en Canadá: Brock University. De paso hace contactos para sus estudios futuros, ya que los negocios internacionales es su objetivo. Pero por donde arrancamos con nuestros invitados. Las dos primeras semanas terminando en la fabrica, era poco lo que podíamos conocer. Solo los fines de semana disponibles hasta que llegara el 13 de julio, el debut de mis dos semanas de vacaciones. Gabriela no puede darse todavía ese lujo. Recién esta pasando su periodo de prueba y tiene que trabajar 1 fin de semana sobre 2. Asi que los días con ella son escasos y hay que aprovecharlos como sea.
Montreal requiere múltiples visitas para conocerlo y disfrutarlo en el verano. La estación donde los sitios de la ciudad se encuentran en todo su esplendor. Una primera visita para un paso fugaz por el parque en la montaña Mont Royal y divisar el centro, el rió San Lorenzo y la inmensa isla de Montreal. Al otro lado de la montaña el oratorio de San José, un sitio de peregrinaje obligado, donde se encuentra la tumba del hermano Andrés famoso por sus milagros. La imponente edificación escalonada en la colina de la montaña Mont Royal termina en una cúpula que se ve desde todo el costado occidental de la isla. Tiempo para almorzar en el inmenso parque de la Maisoneuve, el mismo donde hacia unas pocas semanas cerca de 250.000 Quebecuas celebraban su fiesta Nacional la fiesta de San Juan el Bautista. El parque hace parte de la ciudadela olímpica. Montreal que fue sede de los juegos olímpicos de 1979, los mismos en que la gimnasta Nadia Comanechi lograba por primera vez una calificación de 10. Contiguo al parque se encuentra el estadio Olímpico, una gigantesca estructura en cemento armado objeto de múltiples controversias por lo costoso de su mantenimiento y porque los Expos el equipo de Béisbol que en 1984 que ganara las grandes ligas ya no esta mas. Aca definitivamente es el Hockey el deporte que mueve masas. Algunos han propuesto demolerlo, pero hasta esta solución radical es un encarte. No se cuantos miles de volqueadas de escombros saldrían. La torre del estadio, de la que se suspenden los cables que sostienen la cubierta la empezamos a ver desde Saint Hyacinte a unos 50 kilómetros de la isla, y como Montreal solo tiene edificios en altura en el centro, el resto es un conjunto urbano donde las edificaciones en su mayoría si acaso llegan a los 3 pisos. La torre entonces es un hito urbano de referencia de la ciudad. Y junto a este monstruo de cemento se encuentra el biodomo de Montreal. Sitio que no había tenido la fortuna de conocer. En una estructura tipo coliseo, se acodició de manera artificial los hábitats del bosque del norte de Canadá, nuestro trópico, el mar y hasta el polar. En un ameno paseo, encontramos micos, aves de todos los tipos, caimanes, peces, castores, gatos monteses, murciélagos y hasta pingüinos viviendo como si estuviesen en casa. Tanto caminar y conocer que el cansancio nos venció y quedaron pendientes muchos mas sitios turísticos y los innumerables sitios para magaziniar y practicar el deporte mas popular de las mujeres de esta familia: el loleo, que para los que no conocen se define en una frase muy clara: el arte de perder el máximo de tiempo en un almacén a sabiendas que no va comprar nada.
Montreal se ve hermoso en plan de turismo, a tal punto que se añora volver a esta gran ciudad. El excelente sistema de transporte, la inagotable actividad cultural de una ciudad que esta viva prácticamente las 24 horas. La diversidad cultural y la apertura de la gente que parece estar más acostumbrada a los emigrantes. Claro que deben ser más de la mitad de la población. Para comprobarlo solo es estar en un vagón del metro para ver la diversidad. Son 200 culturas las que habitan en una misma ciudad en condiciones relativamente aceptables de convivencia.
Pero que piensan los invitados. Sorprendidos me imagino de ver esa torre de babel, tan organizada, los puentes, las edificaciones ultramodernas, y el civismo de la gente. Don Joel se aterra de ver como los vehículos respetan los pares y el peatón es prioridad en esa selva de cemento. Un metro subterráneo que debe valer por lo menos 7 veces lo que cuesta uno en viaducto como el de Medellín, estaciones de transferencia en múltiples niveles y kilómetros de ciudad enterrada en el centro. El aseo en algunas partes del metro no es comparable con el de Medellín pero hay que anotar que los kilómetros de metro y de corredores enterrados para ingresar a las estaciones es infinitamente superior al de Medellín y por lo tanto muchísimo más complejo de mantener.
La teoría de las afecciones en el cuerpo debidas al cambio de latitud vuelve a salir a flote. Recordábamos como en nuestro primer verano, las ganas de dormir siempre nos acompañaban. Doña Rosa, una caminante de vocación, que madruga todos los días a las 5 de la mañana al cerro de las nubes en Jericó a 2.000 metros de altura se agota fácilmente en un país donde la topografía en su mayoría es plana. Claro esta que el sol en esta época del año hay que protegerse del sol y la humedad también es a veces pesada en el ambiente. Pero ahí seguimos en el proceso de aclimatación al estilo de los deportistas de alto rendimiento. La prueba reina o el premio de montaña fuera de categoría se vivió en Québec subiendo una eterna escalinata de 200 mts que conduce a la cascada de Montmorency en la ciudad de Québec. Un esfuerzo que vale la pena, encontrar una meseta donde se divisa además de la imponente caída de agua, la isla de Orleáns y la ciudad de Québec. Pasando por un puente tipo indiana Jones sobre un cañón llegamos al sitio más espectacular: el puente colgante sobre la cascada de 83 metros de alto.
Las cascadas y las perdidas estuvieron al orden del día. Como todo en estos parques esta diseñado para que ud consuma. Me disponía a devolver la nevera portátil al carro para evitar cargarla cual viacrusis a la parte alta de la cascada. Me imagine que alguien, tal vez con 20 años o 30 menos me ayudara con las otras cosas así que espere en el carro bajo una canícula hasta que me cansé. Regresé al punto donde nos habíamos separado, no encontrando ningún miembro del paseo. Imaginé que las ganas de llegar a lo alto habían impulsado a los viajeros a subir la eterna escalinata. Miraba hacia arriba y no veía o reconocía nada. Pero como había pasado tanto tiempo pensé que ya estaban muy lejos. Legue hasta arriba y nos los encontré por ningún lado y devolverse para volver a subir no parecía muy alentador. Abajo como unos puntos diminutos pude reconocer el sombrero safari de Gabriela quien con un ojo de lince me reconoció parado en lo alto de la cascada. Luego del viacrusis de Don Joel y doña Rosa subiendo las estaciones de la escalinata en donde se ven todas las etapas de la cascada me di cuenta que los integrantes del paseo habían sido afectados por una emergencia sanitaria ocasionada por un picante casero elaborado para las empanadas. Afortunadamente las molestias digestivas no pasaron a mayores y se pudo disfrutar de esta maravilla de la naturaleza. Claro que en otra cascada, no tan alta pero si la mas grande del mundo nos aprestábamos a observar el espectáculo nocturno de fuegos pirotécnicos. Como a eso va por lo medio mundo, no encontré parqueadero ni gratis, ni pagando en todo el pueblo. Así que quedamos en encontrarnos en un centro comercial al frente de la catarata Canadiense, que por demás es la más espectacular. Buscando una estación de servicio, un parqueadero y el resto del paseo se me fueron 2 horas. Agarre por otro camino dizque para ahorrar distancia y termine subiendo al casino de Niagara. El resto del paseo se dispersó. Doña Rosa y Don Joel perdidos en la multitud con tan mala suerte que no pudieron concentrase en los juegos pirotécnicos y en el espectáculo de luces de colores sobre las cascadas. Claro que el día había estado demasiado intenso. Habíamos llegado a las 2 de la madrugada de un viaje que había empezado en Drummondville a las 4 de la tarde. Unas horitas de sueño en una casa que nos consiguió doña Olga en Saint Catharines y a conocer esta maravilla de la naturaleza. Del otro lado los Estados Unidos y la ciudad de Búfalo. La catarata americana hermosa pero mas modesta y la imponente media luna de la catarata Canadiense que uno podría quedarse contemplando por horas sin fatigarse. Contrastando con la armonía de la naturaleza, conocimos un sector comercial al mejor estilo de la extravagancia gringa, una copia de lo que se ve en Universal Studios, seguramente diseñado para los turistas mas frecuentes: los americanos.
Saliendo de este bullicio y contaminación visual regresamos al pueblo donde Camila hace en estos momentos sus estudios de ingles. La casa donde pasamos la noche se encontraba precisamente detrás del canal que une los lagos Erie y Ontario, con las respectivas exclusas tipo canal de Panamá. Los lagos tienen una diferencia de nivel que se ve claramente en los 60 metros de caída de las cataratas de Niagara. Desde el puerto de Saint Catharines el atardecer mas hermoso sobre el lago Ontario. A lo lejos las ciudades de Hamilton y Toronto con su torre. Saint Catharines es una ciudad turística. El muelle es lleno de yates al estilo de la costa azul, donde en esta época, los mas pudientes disfrutan de sus vacaciones.
Un regreso igualmente largo, sobretodo cuando al entrar al parque de las mil islas, se toma por equivocación la ruta de regreso a Toronto. Como quien dice una hora perdida de camino al constatar que estábamos de nuevo en dirección oeste. Las carreteras son tan igualitas. Incluso hasta los paraderos sin idénticos. Las mismas cadenas de comida. Tim Hortons, Mc Donals, Wendys, Subway, en un mundo estandarizado. Lo que si hay que abonarle a este mundo anglófono de la provincia de Ontario es la gentileza de la gente. En Saint Catharines todo el mundo saluda en la calle. La gente se hace entender y hace todos los esfuerzos posibles para que ud este bien atendido. Igual cosa no se ve en Montreal donde alguna vez no le quisieron vender un tiquete de Metro a Manuela porque lo pidió en ingles.
El parque de las mil islas se llama así por la infinidad de islas que se encuentran en el nacimiento del río San Lorenzo sobre el lago Ontario. Miles de chalets, zonas de camping y embarcaderos conforman este parque que solo vimos en una pequeña porción. Un descanso al lado del hermoso paisaje del rió para comernos las últimas papas rellenas: comida oficial del paseo.
Once horas de ida, once horas de regreso, todo esto en un fin de semana nos dejo un poco graves. El turismo se tenía que concentrar en paseos más ligeros en Drummondville. Ya a la llegada de nuestros invitados habíamos asistido al mundial de Culturas que fue para Camila y Manuela el año el centro de atracciones. Este año ya no estaba Colombia pero igualmente pudimos ver las muestras folclóricas de muchísimos países, además de una feria artesanal. El turismo agrícola es una opción interesante en Drummondville. La recolección de fresas y frambuesas. Así Bárbara y doña Rosa son mas lo que se comen que lo que recolectan, la fruta sale muy barata. Acá lo que encarece estos productos es la mano de obra, el empaque y la distribución. Con el nuevo congelador, hay un buen stock de fruta para jugos naturales y descansar un poco de lo artificial.
El bosque de Drummondville, en las afueras de la ciudad ofrece la caminata en medio de bosques de pino al lado del rió San Francisco. Allí igualmente hemos almorzado en medio del aire puro y la tranquilidad del lugar. Topografía plana y sombra ya fueron menos fatigantes para doña Rosa.
Comerciar en Canadá tiene sus bemoles. Para aquellos que están acostumbrados a pagar en pesos Colombianos, hacer la conversión no siempre será un buen negocio. Adema saca se paga un IVA del 15% que complica las cosas. Cuando llegamos a este país sufrimos igualmente esta transición. Seguíamos pensando en pesos Colombianos y hacíamos la respectiva conversión y todo nos parecía carísimo. Los famosos almacenes Dolarama donde todo lo que agarre es por un dólar ofrecen cosas interesantes y algunas otras bastante ordinarias. Las promociones en los otros almacenes nunca faltan y hay que aprovecharlas. El record de horas de magazinaje se hizo en Montreal con Gabriela. Observen el itinerario: Una mañana en las telas de Saint Hubert, almacenes árabes donde la variedad es tanta que las lolas se pueden quedar horas y horas sin decidirse. Medio día en el barrio chino viendo cacharros de todo tipo. Una tarde en la ciudad enterrada de Montreal y terminar en el viejo puerto, un boulevard de artistas, restaurantes y vida cultural intensa. Consecuencias: pies hinchados al otro día y un cansancio de no quererse levantar.
Un día de descanso de Gabriela y vamos a conocer la capital nacional: Québec. A dos horas y media de Drummondville, por fin empezamos a ver montañas en esta inmensa planicie. Una estación en el acuario de Montreal para conocer las focas y los osos polares. Un paso por la que en otrora fuera la inexpugnable ciudad de Québec. El ultimo fortín francés de América del norte enclavada en una montaña al lado del rió San Lorenzo. Pero antes busquemos un parque donde almorzar y que mejor que el parque de la cascada Montmorency. Fue tan agotadora la jornada que los visitantes apenas pestañaban en el fugaz recorrido en carro por la isla de Orleáns, patrimonio de la arquitectura de Québec y la ciudad antigua de Québec. No habiendo alientos para mas por el momento regresamos a Drummondville.
Habrá que regresar nuevamente a Québec para conocer sus murallas, sus castillos. Regresar a Montreal para continuar descubriéndola. Y seguramente el próximo fin de semana conocer la capital de Canadá: Ottawa y ver el cambio de guardia en el parlamento al mejor estilo ingles. Las posibilidades son infinitas. Lo que falta es tiempo para recorrer esta inmensidad de país. Esperamos que el hotel y nuestros planes turísticos sigan satisfaciendo a nuestra clientela para que así podamos acoger a mas miembros de la familia en un futuro, con mas experiencia y mas duchos en esto del turismo Canadiense.
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